miércoles, 17 de agosto de 2011

PRÓXIMA TERTULIA 22 de septiembre de 2011




LA LLAMADA.

Autora: Olga Guirao

Editorial Minotauro

Barcelona, 2011

LA LLAMADA Olga Guirao



'La llamada', de Olga Guirao, maravillosa lectura

Reconozco que, a pesar de estar en una familia de lectores infatigables (ya no nos caben tantos libros en casa), lo mío con los libros es un tema. Me gusta leer y siempre tengo un par de libros en la pila de lectura, pero nunca encuentro el momento para leer lo que causa que muchas veces tarde meses en terminar un libro, independientemente de si me está gustando o no. Sin embargo hay veces que hay libros con los que es imposible el no seguir leyendo y te causa una sensación que mezcla el interés sobre lo que pasa en la novela y la serenidad que por otro lado te transmite. Y esto es lo que me ha pasado con ‘La llamada‘.

‘La llamada’ es la nueva novela de la barcelonesa Olga Guirao (‘Mi querido Sebastián’) y supone su primera incursión en la ciencia ficción. Y la verdad es que para ser su primera incursión, no lo ha hecho nada mal. Cosa que, por otro lado, no es de extrañar porque a pesar de que es la primera novela suya que leo se le nota experiencia y talento a la hora de narrar historias. Por lo que me imagino que si se lo propone puede intentar escribir otros géneros y el resultado será bastante positivo.

La historia comienza con Gracia Durán, una compositora cuyo amante acaba de fallecer que recibe una misteriosa llamada a mitad de la noche. Esa llamada le llevará a encontrarse con un ser extraño que le advertirá de la proximidad del Omnia un gran cuerpo astronómico destructor de mundos cuyo próximo objetivo es la Tierra. Pero esto no se trata de la típica historia de “viene un cometa, hay que destruirlo o será el fin del mundo” a la que estamos acostumbrados sino que este fin del mundo es mero trasfondo para contarnos la historia del mundo y la humanidad vista desde la perspectiva de la raza de este extraterrestre.


Quizás el mayor problema de ‘La llamada’ radica en la levedad y sencillez de la trama, que por otro lado es su mayor virtud. Me explico, la sensación que he tenido al terminar de leer la novela es que debía ser un preludio a algo más grande, o por lo menos la primera parte de un todo. Una sensación un tanto peligrosa que puede dejar a más de uno algo decepcionado con cómo se desarrolla el libro. Sin embargo el caso es que no necesita de más para poder ser un libro para disfrutar.

Y esto lo digo a título personal ya que quizás estoy demasiado acostumbrado a las novelas de ciencia ficción con cientos de giros argumentales lo mismo ha coincidido que vengo de leer unas cuantas novelas a las que hay que seguir con un croquis para enterarte de qué está pasando. Y cuando digo acostumbrado es que mis últimas, digamos, cinco lecturas del género han sufrido de lo que os cuento. El caso es que, no sé por qué, la novela me ha recordado a ‘Hyperion’, si despojamos del libro de Dan Simmons de todo ese conjunto de relatos biográficos y nos centramos en la mitología. Y seguramente se me ocurrirá un montón de obras de corte similar.

Por lo demás creo que ‘La llamada’ es un libro sensacional, narrado de un modo muy fluído, lo que ayuda a que el lector devore las páginas empapándose, además, del pequeño estudio “socioantropológico” (por llamarlo de alguna manera) que desarrolla Olga en sus poco más de doscientas páginas. Olga Guirao hace de ‘La llamada’ un todo en sí mismo y es precisamente el hecho de que la autora haya prescindido de toda floritura y giro dramático que pone del revés todo lo aprendido hasta el momento lo que la hace una muy grata lectura. Un libro muy recomendable a la que solo le ha faltado que viniese adjunta la Sinfonía de los Valles para acompañar la lectura.

EScrito por Alberftini en el blog Zona FandoM

martes, 2 de agosto de 2011

ESCRITORES POLACOS. César Garzón


I

ESCRITORES POLACOS


Voy a tratar de algunos escritores polacos, en realidad de algunos escritores polacos o de alguna de sus obras, que me han gustado.

Para comenzar diré que no trataré de los más difundidos y con amplio éxito entre nosotros : Joseph Conrad, Isaac Bashevis Singer, Ryszard Kapuscinski. Cada uno de ellos merecería un tratado por separado.
Tampoco escribiré sobre Stanislaw Lem, de éxito entre nosotros en los 70 y que ahora se reedita de nuevo. Solaris y otras obras suyas, también merecerían otro capítulo. Ni Sienkiewicz ni Mickiewicz estarán desarrollados. El primero es el autor , además de Quo Vadis? , de la gran epopeya polaca, la trilogía : A sangre y fuego, ( Chaves Nogales tituló así su recopilación de relatos sobre la guerra civil, absolutamente recomendable, valga el inciso), La inundación, El señor Wolodjowski. Fue Premio Nóbel en 1905 . Adam Mickiewicz es el autor de Pan Tadeusz, la otra gran epopeya polaca.
Finalmente otros importantes no están en mi listado : Boleslaw Prus, autor de Faraón , ¿os acordais de la película?. Bruno Schulz y Las tiendas de color canela, Jan Potocki y El manuscrito encontrado en Zaragoza, la Nóbel del 96 Szymborska. Vamos que si sigo así no se de quien voy a escribir algo...

La literatura polaca, supongo que como todas las literaturas, es inseparable de su historia. En el caso de Polonia, es una historia bastante dramática. Recordando sólo el siglo XX , alcanza la independencia después de la Primera Guerra Mundial, después es fagocitada , a partes iguales, por rusos y alemanes, alberga guetos y campos de concentración y exterminio, forma parte estrecha del llamado bloque soviético, con toda la censura y represión que supone, etc... Así que comenzaré por estos temas.



SOBRE EL GUETO DE VARSOVIA

El pianista del gueto de Varsovia , de Wladislaw Szpilman, edición de Turpial-Amaranto, es ampliamente conocido. La película de Polanski hizo popular el libro. Autobiográfico, dramático, emotivo, con el reconocimiento del autor-víctima del gueto, a la familia del alemán que le perdonó la vida y a su vez víctima en un gulag.

Emanuel Ringelblum, recopiló la Crónica del gueto de Varsovia, editado por Alba. Estos textos fueron enterrados entre las ruinas del gueto y se encontraron después de la guerra. El autor había sido fusilado en 1944. Describe la vida cotidiana en el gueto con todo su dramatismo.



En la misma editorial, Alba, hay una recopilación de testimonios, Voces del gueto de Varsovia, realizada por Michal Grymberg. Está agrupada por temas : La vida entre muros, la administración, las autoridades de ocupación, la gran acción o deportación a campos de exterminio, el levantamiento, recuerdos diversos.


Otro testimonio excepcional es el del gran crítico de las letras alemanas Marcel-Reich Ranicki en su autobiografía , Mi vida, en Galaxia Gutemberg. Estuvo en el gueto de Varsovia. Allí se casó y ambos pudieron huir y refugiarse en la casita de un tipógrafo polaco desde Junio del 43 hasta Septiembre del 44 cuando la zona es tomada por el ejército soviético. El autor triunfa después en Alemania como gran crítico literario en medios de comunicación y como autor también de libros de crítica acerca de los Mann, Döblin, Musil, Kafka, Brecht, Grass,etc...


Jan Karski visitó el gueto y también pudo introducirse de incógnito en un campo de concentración-exterminio. Describe situaciones horripilantes. Fue correo entre la resistencia polaca y el gobierno polaco en el exilio, primero en París y luego en Londres. Paso por la cárcel y torturas de la Gestapo en uno de sus viajes. Es el primer testigo que informa directamente a Occidente de lo que está sucediendo con los judíos. Con posterioridad a la guerra es profesor durante cuarenta años en la universidad Georgetown en Washington. Allí tiene dedicado un monumento. Es entrevistado por Lanzmann en el documental de referencia Shoah. Su libro, autobiografía de todas sus vivencias como correo entre el interior y exterior de Polonia, se titula Historia de un estado clandestino, en Acantilado.

Para romper la monotonía de una enumeración, voy a transcribir las palabras que pronunció Karski en 1981 con ocasión de la Conferencia Internacional de Liberadores de Campos de Concentración, organizada por Elie Wiesel y el Consejo del Memorial del Holocausto de Estados Unidos.


“ Cuando terminó la guerra, supe que ni los gobiernos, ni los líderes, ni los eruditos, ni los escritores habían estado al tanto de lo ocurrido con los judíos. Estaban sorprendidos. La muerte de seis millones de seres inocentes era un secreto. Aquel día me convertí en judío, como la familia de mi mujer , presente en esta sala. Soy un judío cristiano. Un católico practicante. Y, aunque no soy un hereje, declaro que la humanidad ha cometido un segundo pecado original : por obediencia o por negligencia, por ignorancia autoimpuesta o por insensibilidad, por egoísmo o por hipocresía, o incluso por frío cálculo.
Este pecado atormentará a la humanidad hasta el fin del mundo. Este pecado me atormenta. Y quiero que así sea”.






II

AUSCHWITZ-BIRKENAU


Me limitaré a testimonios polacos. La literatura acerca de los campos es innumerable, con autores y obras de excepción como la trilogía de Primo Levi, las obras de Jean Amery, La noche de Elie Wiesel, varias de Jorge Semprún, me quedo con La escritura o la vida. Una poco conocida : Crónicas de un mundo oscuro de un francés, Paul Steinberg. Otra más reciente, recreación literaria espléndida : Necrópolis de Boris Pahor . Y a no olvidarse del premio Nóbel Imre Kerstész, me quedo con Sin destino.

Polaco era Tadeusz Borowski. En nuestro hogar en Auschwich, una recopilación de relatos , cuenta diversas vicisitudes del campo. Uno de estos relatos, Pasen al gas señoras y señores, es de lo más extraordinario que he leido al respecto. Tan sobrecogedor que la impresión me perdura después de los años. El libro es de Alba. Cumpliendo una tradición entre ex-prisioneros de campos nazis, el autor se suicidó en 1951.

También en Alba, de Seweryna Szmaglewska , Una mujer en Birkenau, cuenta su estancia en el maldito lugar entre 1942 y 1945. Su testimonio sirvió como prueba ante el tribunal de Núremberg.

Autobiografía ¿novelada? Es La gorra o el precio de la vida, de Roman Frister, en Galaxia Gutemberg. , también ocupante de diversos campos de concentración y desde 1957 periodista en Israel. Muy recomendable.



Y GULAGS...



Si lo alemanes fueron terroríficos en su invasión de Polonia, los rusos no se quedaron atrás. Numerosos polacos que con toda confianza pasaron a la zona de influencia rusa, Lvov entonces ciudad polaca y ahora de Ucrania y hacia el Este, se encontraron encerrados y trasladados de una prisión a otra o a los mismísimos gulags. De los diversos testimonios me quedo con tres.

Gustaw Herling. Un mundo aparte, editado por Turpial-Amaranto. Cuenta su estancia en un gulag siberiano. Pertenecía a la resistencia polaca anti nazi. Con posterioridad a la Operación Barbarroja, es decir la invasión nazi de Rusia, estos polacos fueron liberados y tras increibles peripecias llegaron a formar parte del ejército aliado, combatiendo en Italia. Su libro, excelente, fue poco difundido, como los de Victor Serge, Koestler o el mismísimo Orwell, es decir todo aquel que osaba levantar una voz crítica contra las excelencias soviéticas, era relegado por la hegemonía cultural de la izquierda, sobre todo francesa. Con Solzhenitsyn se comienza a resquebrajar el mito de Stalin, el padrecito...El otro gran autor acerca de los gulags es Shalamov y sus Relatos de Kolimá.

Józef Czapski escribió En tierra inhumana , en Acantilado. También narra un periplo semejante, aunque sin gulag. Oficial del ejército polaco le tienen dado vueltas por las santas tierras rusas en busca de sus compañeros del ejército fusilados en Katyn. Qué cosas. También, después de numerosas peripecias, acaba formando parte del ejército aliado en Italia. Fue también un célebre pintor, asentado en París.

También es un libro magnífico Mi siglo, confesiones de un intelectual europeo, de Aleksander Wat, en Acantilado. El libro está concebido como una gran entrevista que Czeslaw Milosz realiza al autor. Este ya era célebre en los años 20, adscrito al futurismo y con coqueteos comunistas. Después de la invasión de Varsovia por los nazis, se traslada a Lvov, en zona rusa. Inicia sus estancias en diversas prisiones donde , a mi juicio, el libro crece de forma extraordinaria, relatando las condiciones de la prisión, los personajes con los que convive en las diversas celdas, los interrogatorios y , por encima de todos esos avatares, su transformación física y , de forma principal, espiritual, con una sinceridad y honradez meticulosas. Esta es una de las características que más me gusta de estos autores.

III


DE ENSAYISTAS Y POETAS



Czeslaw Milosz , premio Nóbel en 1980. Me impactó hace años su libro El pensamiento cautivo, publicado por Marginales de Tusquets en 1981.La edición francesa es de 1953 , propuesta por A.Camus en Gallimard, pero mal distribuida por razones políticas. Milosz siempre habla muy bien de Camus y mal de Sartre-Beauvoir. Ningún intelectual del Este entiende la papanatería pro soviética de los reputados intelectuales occidentales. Es como si les hubieran dado las píldoras de Murti-bing. Si queréis saber cuales son sus efectos, leer el libro. Milosz era de Vilna, ahora Lituania, pero escritor en polaco. ¡Ay, la historia de Polonia!.
Del mismo autor es excelente su Abecedario, original autobiografía a lo largo de numerosas entradas en orden alfabético. Es de editorial Turner. También muy interesante, en Tusquets, Otra Europa, colección de ensayos también autobiográficos.
Por encima de todo es poeta. Hay varias recopilaciones en castellano.

Zbigniew Herbert. Me encantó su libro de viajes Un bárbaro en el jardín, en Acantilado. Un “bárbaro” polaco de los años 50 se pasea por la Italia renacentista de Piero de la Francesca, París y hasta echa un vistazo a los cátaros . Una gozada. En Naturaleza muerta con brida, también de Acantilado, hace un estudio de la pintura flamenca a través de un pintor de obra muy escasa , Torrentius. Pero, sobre todo, escribió poesía. Hay una recopilación suya en Hiperión : Informe de la ciudad sitiada y otros poemas.

Más joven es Adam Zagajewski. En Acantilado hay tres títulos de libros de ensayos : Solidaridad y soledad, Dos ciudades y En defensa del fervor. En este último se encuentran artículos acerca de autores que he citado antes : Czapski, Milosz, Herbert. También tiene publicados varios libros de poemas. En Dos ciudades describe el traslado de su familia, el tenía meses, desde la importante ciudad de Lvlov a Gliwice, en el lado occidental de Polonia. La familia nunca olvidó Lvlov y todo lo de Gliwice le parecía un desastre, muy divertido. Herbert también era de Lvlov .



OTROS AUTORES


De Witold Gombrowicz, he leido un tomo de Diarios, creo que en Alianza. Gozó de mucho prestigio. Ahora no se habla tanto . La obra narrativa Ferdydurke, me parece que debe ser dificililla...El Diario es muy entretenido, con un montón de reflexiones y críticas sugerentes.

El rey de las dos Sicilias, Anagrama, es de Andrzej Kusniewicz. , es un retrato, como los de Joseph Roth, de la decadencia del imperio austro húngaro.

Otro representante de la primera mitad del XX es Jaroslaw Iwaszkiewicz. Novelista, poeta, autor teatral. En Cátedra se encuentra Las señoritas de Wilko. El prólogo es una buena introducción a la literatura de la época , la de Witkiewicz, Gombrowicz, Schultz, A.Wat, los comienzos de Hebert y Milosz...


Más modernos :

Pawell Huelle escribe parodias de otros autores. En Mercedes Benz, de El Aleph, parodia a Bohumil Hrabal. Una gozada, claro. En Castorp, reciente y de Alianza, parodia La montaña mágica. Muy entretenida.

El mismísimo Kundera pone por las nubes una novelita de Marek Bienczyk , Towrki., en Acantilado. Tworki es el nombre del manicomio de Varsovia. La acción es hacia el final de la guerra mundial y los alemanes que lo gestionan emplean a algunos polacos, entre ellos algún judío. No hay truculencias entre nazis y judíos. El libro es delicado y el tema , según Kundera, es otro que no voy a desvelar...


Termina la matraca, por ahora...Se admiten todo tipo de sugerencias y comentarios.
¿ Sabéis lo más difícil de todo esto? ¡Las consonantes polacas!

Cesar Garzón.

En la imagen el escritor Zbigniew Herbert

martes, 21 de junio de 2011

La mano de la Buena Fortuna


Goran Petrović es un mago de las letras, un iniciado que ha decidido mostrarnos, a través de sus libros, un poco de la magia que flota en el mundo. La potencia que emana su pluma, nada tiene que ver con la burda “realidad” que respiramos cotidianamente. El encanto de su escritura consiste en trasladarnos a espacios que están ahí, perdidos en nuestra conciencia, pero que somos incapaces de percibir. Lugares escondidos en las vastas llanuras de los libros. La Mano de la Buena Fortuna es eso, un lugar en el que todos los que se acercan a él, descubren aquello que la fría realidad no puede proporcionarles: la cálida sensación de la existencia. Con este libro, Goran Petrović logró lo que pocas veces se consigue: esculpir una de las piezas más perfectas que habitan la llamada Literatura Absoluta. La mano de la buena fortuna relata las distintas historias de amor que giran alrededor de un libro muy peculiar, Mi Legado, de Anastas Branica. A primera vista éste es un libro donde no hay trama ni personajes, simplemente descripciones. Sin embargo, eso es lo que lo convierte en un espacio autosuficiente, en un mundo que sólo puede ser habitado por sus lectores, los únicos y verdaderos protagonistas. Anastas escribe el libro para vivir en él con su amada, ya que la realidad no deja de ser un pálido boceto de lo que Mi legado representa verdaderamente. A partir de lo que Petrović llama lectura simultanea, es posible coincidir con otras personas en un mismo libro, y no sólo eso, sino también vivir aquello que está más allá de lo simplemente escrito. De qué otra forma podemos describir lo que nos pasa cuando leemos con verdadera convicción, cuando los libros se transforman en vida, palpable, manifiesta, cuando los libros se convierten en parte de nuestra fisiología, cuando el amor se encarna en la lectura que dos desconocidos realizan a la vez, esperando que el tiempo sea abolido por el mero hecho de fijar su mirada en una página. En pocas palabras, lo que el lector de este libro seguramente experimentará, junto a todos los otros lectores que coincidan en él, será un estado de gozosa estupefacción.

Reseña de la Editorial Sexto Piso

lunes, 20 de junio de 2011

PRÓXIMA TERTULIA: DÍA 21 DE JULIO DE 2011




La mano de la buena fortuna
Goran Petrovic
Editorial Sexto Piso


Propuesto por Blas Alascio

La Mano de la Buena Fortuna

LA MANO DE LA BUENA FORTUNA, de Goran Petrovic
por Tryno Maldonado

Comentario publicado en la revista "Letras Libres" en febrero de 2006

Goran Petrovic (Kraljevo, Serbia, 1961) sabe que en este mundo hay básicamente tres tipos de personas: las que saben leer, las que no saben leer y las que dicen no tener tiempo para leer. De estas categorías, es la tercera por la que Petrovic (y nosotros con él) siente, desde luego, más recelo.
Desde que el mundo tiene memoria, jamás se han podido atestiguar dos fenómenos sociales tan extraños como éstos, ambos ocurridos en el siglo XVIII: la Revolución en Francia y la incontrolable epidemia de lectura de novelas en Europa. Estos dos extremos están estrechamente imbricados, pues "es bastante probable que las novelas hayan hecho en secreto tan infelices a tantos hombres y mujeres como públicamente lo hizo la Revolución Francesa". Así testimonió cierto librero conservador alemán, en la creencia de que el Antiguo Régimen en su país no había recibido el tiro de gracia de manos de los jacobinos, sino de manos de esa legión gigantesca que comenzó a erguirse con fuerza y avidez en ese siglo: los lectores. Este monstruo de múltiples cabezas fue combatido desde su nacimiento en toda Europa por reaccionarios, clérigos y el Estado. Pero el poder y la inercia que cobró fue tan grande como una avalancha. ¿Y cómo pretender frenar una avalancha sin ser avasallado a su paso? Inglaterra y Francia fueron la cuna de este monstruo insaciable. En el París posrevolucionario todo mundo leía, en todo momento y a todas horas, y sólo debieron pasar unos años para que Europa central fuera sitiada por este fenómeno, expansivo como una epidemia. Fue así como, a finales del XVIII, Alemania sufrió una de las más terribles plagas de toda su historia: la manía lectora. El historiador Reinhard Wittmann recupera una crónica en que cierto pastor luterano de la época describió el cuadro clínico de dicha patología:

Lectores y lectoras de libros que se levantan y se acuestan con el libro en la mano, que se sientan con él a la mesa, que no se separan de él durante las horas de trabajo, que se hacen acompañar por el mismo durante sus paseos, y que son incapaces de abandonar la lectura una vez comenzada hasta haberla concluido. Pero en cuanto han engullido la última página de un libro, buscan afanosos dónde procurarse otro [...], lo cogen y lo engullen con una especie de hambre canina. Ningún aficionado al tabaco, ninguna adicta al café, ningún amante del vino, ningún jugador depende tanto de su pipa, de su botella, de la mesa de juego o del café como estos seres ávidos dependen de sus legajos.

Lo que sucedió a finales del XVIII, antes que una epidemia, fue en realidad una revolución masiva de las dinámicas de lectura, impulsada por diversos factores culturales y sociales del período. La lectura intensiva (delimitada por un número finito de tomos) dio paso a la lectura extensiva (donde la imperiosa necesidad por nuevos hallazgos literarios es la constante). De tal suerte, la así llamada manía lectora se podría caracterizar por esa pulsión insaciable por leer, por hacerlo de manera compulsiva y por el apremio salvaje para encontrar siempre nuevas y más vivas lecturas. Una pasión febril por leer tan intensa como la más dulce de las drogas. Entre la conspicua estirpe de apestados por esta plaga centenaria podemos reconocer, desde luego, a los ilustres Don Alonso Quijano y a Madame Emma Bovary. Entre los brotes de este mismo árbol genealógico hallamos ahora a los también insignes personajes de Goran Petrovic en La mano de la buena fortuna: Adam Lozanic, un estudiante que pervive gracias a su trabajo como corrector de estilo; Natalia Dimitrijevic, una anciana obsesionada por preservar su biblioteca y sus recuerdos a como dé lugar; y Anastas Branica, un escritor misterioso cuyo único libro, Mi legado, será el epicentro sobre el que girarán las anécdotas de la novela y convergerán —entrecruzándose a veces literalmente dentro de las localidades de ese libro— todos los personajes.
Todos ellos descubrirán lo que sucede cuando la monomanía por leer se vuelve la afirmación ciega de una fe arcana: lo que está en las páginas sucede y es real, tangible, audible, visible; cuando leer se vuelve —la premisa de Italo Calvino llevada al summum— un vehículo para el conocimiento, para el descubrimiento y el tránsito del mundo sin salir de la habitación. En la fábula de La mano de la buena fortuna, el ejercicio de leer es, además de un vaso comunicante fundamental dentro de la anécdota, el resguardo de un entorno cada vez más hostil hacia esa vieja estirpe de lectores, un resguardo para una realidad contemporánea que con sus prisas, con su vértigo, sólo puede ofrecer cantidades bulímicas de información regida por el zapping y su gramática. Y es que, en La mano de la buena fortuna, Goran Petrovic demuestra tener muy presente aquello que concluyó George Steiner a través de Pascal: Toda verdadera educación consiste en vencer el miedo del ser humano a permanecer en su habitación.
Goran Petrovic sabe que en este mundo hay básicamente tres tipos de escritores: los que intentan aprehender la realidad en sus novelas, los que intentan evadir la realidad con sus novelas y los que intentan aprehender la realidad en sus novelas cuando todo lo que consiguen es empobrecerla. De estas tres categorías, es la tercera por la que Petrovic (y nosotros con él) siente, desde luego, más recelo.
Como Cyril Connolly, Petrovic sabe también que un buen escritor es aquel que echa a andar un mundo autónomo en el que sus lectores pueden sentirse orgullosos de habitar. La sentencia del crítico inglés nunca estuvo tan bien encarnada. Al emprender su lectura nosotros habitamos esta novela, mientras que los lectores dentro de ella habitan otras novelas. De esta sazón, cualquier intento por descifrar La mano de la buena fortuna es vano. O peor aún. Cualquier intento por descifrar una novela con semejantes características será en realidad un intento flagrante por exorcizarla. Estamos ante un libro que viene a recordarnos que hay tantas lecturas probables como lectores. Pero si pretendiéramos esbozar las características de un hipotético lector ideal para éste, la empresa sería la más sencilla del mundo. De entrada, deberá pertenecer, por fuerza, al primer tipo de lectores básico ya señalado. Segundo, deberá estar dispuesto a leer con ese mismo goce, a hacerlo con aquella fascinación y credulidad que sólo pudo encontrar en su lecturas iniciáticas. Por último, su nombre no deberá ser otro que el de Legión.
Si es verdad que, escuchando a Connolly de nuevo, Petrovic está consciente de que el único objetivo de todo escritor debe ser el fincar una obra maestra, con La mano de la buena fortuna bien podría darse por satisfecho. Pero no lo hará. Ya es demasiado tarde para detenerse. Verba volant, scripta manent. Petrovic mismo está infectado por aquella enfermedad irreversible. -

domingo, 29 de mayo de 2011

PRÓXIMA TERTULIA: DÍA 16 DE JUNIO 2011



LIBRO PROPUESTO POR MARI CRUZ HERNÁNDEZ.

lA FORTUNA DE MATILDA TURPIN. ALVARO POMBO. Premio Planeta 2006