Blog de la Tertulia Literaria HERMES, que se reune en el restaurante EL REBOST DE LA PLANA de la plaça Trilla 3 de Barcelona
sábado, 9 de noviembre de 2013
ARTÍCULOS DE EDUARDO LAGO
Eduardo Lago y Enrique Vila-Matas en una jornadas en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona
En este enlace están una buena parte de los artículos que Eduardo Lago ha escrito en el suplemento Babelia de el diario El País.
http://elpais.com/autor/eduardo_lago/a/
miércoles, 6 de noviembre de 2013
SIBYLLE LEWITSCHAROFF publica la novela BLUMENBERG.
Lewitscharoff : "Soy una dócil y aplicada discípula
de Franz Kafka"
La escritora alemana, ganadora de la edición 2013 del
prestigioso premio Georg Büchner, que se otorga sólo a autores en su idioma,
recrea en su reciente novela los últimos años de la vida del filósofo Hans
Blumenberg. Aquí, habla de cómo construyó ese personaje, de religión y de la
relación entre literatura y pensamiento
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En 2001,
apareció Löwen ("Leones"), libro póstumo en el que el filósofo Hans
Blumenberg había trabajado -de noche, como siempre- hasta su muerte, en 1996.
Löwen es un libro singularísimo que no paga ningún tributo a la fábula:
historias breves, miniaturas que giran caleidoscópicamente y encuentran su
centro en un único objeto, el león, coloreado por la filosofía, la teología, la
literatura, la pintura. Rara coronación de la obra de un fenomenólogo, aunque
de todos modos no tan rara en el caso particular de Blumenberg. Su preferencia
por la literatura era más antigua y se remontaba a Glossen zu Fabeln
("Glosas sobre fábulas") -escrito de 1981 habitado también por fieras
y, en línea con el título, por fábulas- y sobre todo a su escrito temprano,
Paradigmas para una metaforología, de 1960, en el que proponía, podría decirse,
un logos de la metáfora, cifrado justamente en el término
"metaforología", que pretendía enunciar una teoría de la metáfora
filosófica.
No deja de
ser singular que esa vuelta de la filosofía a la literatura encontrara un nuevo
avatar en la conversión del propio filósofo como personaje de novela. Es lo que
ocurre en Blumenberg, el libro más reciente de Sibylle Lewitscharoff, con el
que ganó hace pocas semanas el premio Georg Büchner, uno de los más importantes
para escritores en lengua alemana. Es el segundo libro de Lewitscharoff que se
conoce en castellano; el anterior, Apostoloff, fue publicado también, como lo
será Blumenberg, por Adriana Hidalgo. Que el desembarco de la escritora alemana
en lengua española se produjera en la costa argentina constituye en cierto modo
una continuidad. "Viví en la Argentina hace mucho tiempo -cuenta
Lewitscharoff-. En 1977, conocí en Berlín a un realizador cinematográfico
argentino que estaba haciendo un curso sobre la televisión en colores, que entonces
era nueva; en 1979, lo acompañé a Buenos Aires. Después recorrimos
prácticamente toda Sudamérica. Eran los tiempos de la dictadura militar, pero
aun así lo pasé muy bien. Creo que si no hubiera estado la dictadura tal vez me
habría quedado ahí." Restos de esa experiencia aparecen, velados y casi al
pasar en Blumenberg cuando, por ejemplo, uno de los personajes dice que en una
época vivió en la avenida Monroe.
El primer
relato de Löwen empieza con la frase "Si los leones pudieran pintar, sus
cazadores serían los cazados". Podría resultar tentador buscar en esa
especulación una alegoría de la novela entera de Lewitscharoff. "No estoy
segura de que se pueda fijar la chispa original del libro en esa frase
específica -explica la escritora-. Pero Hans Blumenberg era evidentemente un
gran amante de los leones y ya ese solo dato me dio la idea de ubicar en la
alfombra de su estudio a ese animal, el más poderoso que el hombre conoce. Lo
hice, a la vez, para honrar al filósofo. El león ha sido desde siempre el compañero
del santo y del soberano."
-No es la
primera vez que los animales aparecen en sus novelas. ¿Encuentra en ellos una
interpelación a lo humano?
-Me apasiona
observar a los animales. Son muy importantes para mí. Afortunadamente, el
contacto con los animales nos permite olvidarnos cada tanto de que somos
humanos. Crecí rodeada de perros y gatos. A mi basset de pelo duro le conté al
oído todas mis penas infantiles, y estaba segura de que el basset comprendía
cada una de mis palabras. Los animales son los habitantes más sublimes del
paraíso. Un paraíso sin animales, incluso sin animales peligrosos, no tendría
ningún valor. Mi relación con los animales es de naturaleza infantil. Sigo
hablando con ellos. Hay solamente una especie que odio: ¡las avispas! Son como
nazis voladores.
- Löwen ,
el libro de Blumenberg, se caracteriza por su erudición perspicaz y, al mismo
tiempo, aun en su entramado de citas, es a su modo una narración. Algo de esa
forma parece organizar también su novela.
-Sí, sobre
todo porque una novela debería funcionar más allá de su pura técnica narrativa.
Una novela necesita personajes y no puede embarcarse únicamente en profusas
conversaciones filosóficas. Por supuesto, deslicé en la novela algunos pensamientos
centrales de Blumenberg, pero son muy pocos en relación con la obra colosal del
filósofo.
-¿El
descubrimiento de la filosofía de Blumenberg fue la consecuencia de una
relación personal con él?
-No lo
conocí personalmente. Si lo hubiera conocido, me habría resultado imposible
escribir un libro sobre él. Trabajé de manera muy discreta, no quería invadir
la esfera privada del hombre. Su mujer y sus cuatro hijos aparecen en el libro
con sus luces y sombras. En cuanto a la filosofía de Blumenberg, siempre me
entusiasmó. Empecé a leer sus libros a los dieciocho años, pero me resultaron
entonces muy difíciles y no creo haberlos entendido del todo. Con los años, la
comprensión se profundizó. Por lo demás, Hans Blumenberg es un filósofo
maravilloso para los escritores. Sus ideas acerca de la utilidad y el
rendimiento de las metáforas son únicas.
-¿Cómo lee
filosofía un narrador? ¿Busca algo que active la imaginación o se concentra en
la comprensión conceptual y la literatura viene después?
-Creo que
los narradores leemos a los filósofos de un modo distinto; distinto por lo
menos de la manera en que lo hace el especialista en filosofía. A mí me gusta
leer a filósofos que sean además grandes estilistas, que cuiden el
revestimiento narrativo y que no se abandonen sólo a las cuestiones abstractas.
En el caso de Blumenberg, esta condición se cumple plenamente porque escribía
de manera muy expresiva y con una riqueza metafórica inusual.
-Hay una
marca religiosa en el libro que se encuentra, aparte de la condición simbólica
del león, en la cercanía del filósofo con la teología. A esto podrían agregarse
las numerosas citas de Clemens Brentano, poeta católico. ¿Cómo se relaciona
usted con esa dimensión?
-No soy
católica sino protestante, pero la Biblia y especialmente ciertas exégesis
agudas de las historias bíblicas tienen una enorme importancia en mi vida. Mi
abuela era además muy devota y me contaba maravillosamente esas historias de la
Biblia. Y Clemens Brentano es para mí el más grande poeta alemán.
-Según
aparece en su novela, Blumenberg es un solitario que sólo encuentra consuelo en
el trabajo, en el león que lo visita y en la música, en los pianistas Arturo
Benedetti-Michelangeli y Glenn Gould. ¿Esas preferencias musicales son las de
él o también las suyas?
-¡Las de él
y las mías! Hans Blumenberg amaba realmente a esos músicos. Se conserva una
abundante correspondencia de Blumenberg con un amigo que era crítico musical en
las que hablan principalmente de las nuevas grabaciones del repertorio clásico.
-Se nota una
entonación elegíaca en Blumenberg, en el sentido de que habla de un mundo
perdido; un mundo en el que pensamiento tenía acaso una influencia mayor. Esto
sin contar, por supuesto, el mundo de la Alemania dividida.
-Sí. Es
evidente que en la época de Blumenberg, e incluso en mis años de estudiante, la
vida intelectual tenía un significado mayor que el que tiene actualmente. Pero,
por otro lado, hay que decir que la división de Alemania no desempeña ningún
papel en la obra de Blumenberg.
-Blumenberg
era de Lübeck, lo mismo que Thomas Mann. ¿Qué vínculo tenía él, y tiene usted,
con la obra de Mann?
-Naturalmente,
Hans Blumenberg admiraba a Thomas Mann. En el archivo de literatura de Marbach
se conserva un gruesísimo legajo con apuntes para un libro sobre Mann. Por mi
parte, guardo un cariño especial por La montaña mágica.
-Cuando Apostoloff
se publicó en la Argentina, algunos notaron cierta influencia de Thomas
Bernhard. Personalmente, no veo tan clara esa relación, pero de todos modos me
gustaría saber cómo se sitúa usted respecto de Bernhard y, más en general, en
qué tradición de la literatura en lengua alemana se reconoce.
-Amo a
Bernhard y leí cada línea que escribió, pero en eso usted tiene razón, mi obra
no se parece a la de él ni en la actitud ni en el estilo. Yo diría que soy, de
pies a cabeza, una dócil y aplicada discípula de Franz Kafka, algo que, gracias
a Dios, no se nota demasiado en mis libros.
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Blumenberg
Sibylle Lewitscharoff
. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires 2013
Traducción:
Claudia Baricco.
lunes, 4 de noviembre de 2013
10.000 LECTORES Por J.J. Armas Marcelo. El cultural ABC.Publicado el 01/11/2013
En el último Congreso de La Lengua, en Ciudad de Panamá, hicimos una encuesta informal sobre el número de lectores de alta literatura que hay en España. A partir de unas declaraciones de José María Guelbenzu, donde afirmaba que había sólo 10.000 lectores de esa alta literatura en la España de hoy, les pregunté a algunos escritores presentes en el Congreso panameño qué opinaban ellos sobre este asunto. Alguien que estudia estos fenómenos se mostró mucho más negativo que Guelbenzu. “1000, no suben de 1000”, nos dijo. Rebatí esa cifra insignificante elevándola al número que Guelbenzu reclama, pero no lo hice con mucha convicción. Escuchando a los editores hablar sobre la situación editorial frente al asalto de las nuevas tecnologías, el pesimismo crece hasta ver el futuro del libro en soporte de papel como algo del pasado. Digo yo que el libro siempre será en soporte de papel, el concepto conocido de libro incluye la tinta y el papel, y me niego a llamar libro a los textos que se leen en cualquier pantalla. El libro, dije, sólo es y será de papel, con olor a tinta, un objeto del que los lectores de alta literatura reclamamos su sacralidad y permanencia. Supongamos que las nuevas tecnologías nos ganen la batalla. ¿Cuántos lectores de libros de alta literatura quedaremos en España? 10.000, dije esta vez con cierta convicción. Alguien me dijo que debíamos saber a qué nos referíamos cuando hablábamos de alta literatura. Lampedusa, por ejemplo. Cervantes, por ejemplo. Galdós, por ejemplo. La poesía toda, por poner otro ejemplo, incluso la mala poesía. 10.000 lectores. Estábamos discutiendo sobre este asunto y llegó Vargas Llosa, a quien pusimos al corriente de nuestra diatriba. Le repetí mi cifra y la de Guelbenzu, que es la misma. 10.000 lectores. “No, hombre, no, muchos miles más”, dijo el novelista, muy convencido de su optimismo en los últimos tiempos.
Hay una frontera difusa ente la alta literatura y la literatura B. A veces, un afamado escritor de B se mete a hurtadillas en la alta literatura y ya no hay quién lo saquee de ese barrio, ni José Carlos Mainer con su silencio. Hay ejemplos de sobra, pero hoy estoy de muy buen humor para disparar a los 'colados' en las primeras filas de la alta literatura cuando el lugar que les pertenece es, por lo menos, el purgatorio de la mediocridad. Es posible que el pesimismo de los grandes editores sea no una cosa de alta literatura, sino de números, porque ellos trabajan desde hace tiempo con cifras económicas dejando de lado escandalosamente el valor literario de la alta literatura. Mañana, cuando hayamos perdido la batalla, quedaremos sobre las ruinas de la guerra 10.000 resistentes que seguiremos impertérritos leyendo en papel las obras maestras que nos hacen disfrutar del acto solitario y magnífico de la lectura, resistentes a cualquier canto de cualquier sirena, de esas que aparecen repentinamente en la orilla del mar para que Ulises se quede para siempre atado a la isla.
Situé entre mis escritores preferidos de alta literatura al novelista Rafael Chirbes, que no juega a hacer vida literaria, sino a hacer alta literatura con todas sus consecuencias. Volví a traer a colación al poeta, con el verbo genial y la frase exacta, todo necio confunde valor y precio. Porque no es lo mismo soplar que hacer botellas, aunque haya mucho violetero por ahí que crea que escribir depende de las ocurrencias que vayas pensando mientras entras en el bosque de las palabras creyéndote el jefe del barrio y el dueño de las frases. No recuerdo quién lo dijo, pero es verdad: tengo todas las palabras, lo que me falta es el orden. Ahí está la vaina, las palabras y el orden, la elección de la unidad literaria, no la ocurrencia cotidiana.
La alta literatura no aspira al éxito comercial, ni al triunfo social, ni al aplauso inmediato del cantante. Aspira a la permanencia en el exilio de la literatura universal, y al exilio permanente dentro o fuera de su propio país. Quien aspira al aplauso inmediato jugando con las palabras no pertenece a la alta literatura y su permanencia en nuestro exilio literario no está garantizada. Tendrá lectores, más de 100.000, pero serán ceniza. Tendrá dinero de derechos de autor, enhorabuena. Tendrá sonrisas, abrazos y múltiples amigos. Pero sus libros serán, al correr de los años, pura ceniza.
domingo, 3 de noviembre de 2013
UNA FRASE MEMORABLE
"No hay ninguna forma de conocimiento profundo que no sea al mismo tiempo una emoción"
Olga Guirao.
ADVERSARIOS ADMIRABLES. Ed. Anagrama 1996
Pagina 60
SIEMPRE SUPE QUE VOLVERÍA A VERTE, AURORA LEE de Eduardo Lago
David Hernández
Eduardo Lago regresa a las librerías bajo el nuevo sello editorial Malpaso Ediciones, con una novela puzzle desarrollada entre California, Nueva York y las islas del Pacífico Sur. Aunque vuelve a sumergirse en la metaficción, Enrique Vila-Matas asegura que ‘Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee’ constituye “el fin de la metaliteratura y el regreso a la narratividad en estado puro.” Al leer la novela, se comprende esta afirmación, debido al estilo libre que emplea el autor y a la complejidad de las historias ficticias que se entremezclan en la novela.
Dos tramas se cruzan a través de Stanley Marlowe, un “escritor fantasma”, que recibe dos encargos: escribir las memorias de Arthur Laughton, un magnate a punto de morir, y descubrir la trama oculta de ‘El original de Laura’, la novela que Vladimir Nabokov dejó inconclusa al morir, en 1977.
Hallux, quien acaba de abandonar el periodismo, magnetizado por la obra inconclusa del escritor ruso, contrata a Stanley Marlowe para que le ayude a averiguar la trama que se oculta en ella. El “escritor fantasma” no tarda en descubrir que entre este encargo y el de la elaboración de la biografía del magnate existe una oscura relación.
Los dos protagonistas van ofreciendo al texto otras lecturas, diferentes relatos que se suman al texto, como ‘Un torso sin rostro’, además de la historia paralela de Marlowe, que va elaborando la biografía de Arthur Laughton.
Literatura dentro de la literatura. A pesar de mezclar ficción y realidad, Eduardo Lago vuelve a hacer ficción de la ficción. Una novela de libros y escritores, como ya hiciera con ‘Llámame Brooklyn’.
‘Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee’, es una excelente obra, llena de sorpresas, diferentes escenarios y personajes de lo más variopintos. Tiene ingredientes inmejorables para atrapar al lector desde la primera hasta la última página: ingenio, juego literario, intriga, aventura e inteligencia.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Próxima tertulia: ADVERSARIOS ADMIRABLES de Olga Guirao
Día: 21 de noviembre de 2010
Presenta: Eugenia Cisneros
ADVERSARIOS ADMIRABLES
Olga Guirao
Editorial Anagrama
lunes, 28 de octubre de 2013
JOSE MARÍA MERINO gana el premio Nacional de Narrativa 2013
El escritor José María Merino ha obtenido el Premio Nacional de Narrativa por su novela "El río del Edén", una historia de amor, traiciones y deslealtades en la que también cobra protagonismo la naturaleza, "impávida" e indiferente ante cuanto sucede en ella.
El jurado ha considerado que "se trata de una obra en la que el autor adopta una segunda voz autorreflexiva para dar vida a un microcosmos familiar, que gira en torno a un niño con discapacidad y a las crisis que su aparición provocan en la vida familiar".
"Constituye una obra tanto técnicamente arriesgada como bien resuelta, que va adquiriendo tensión a medida que avanza el relato y cuyos problemas cruciales, como el derecho a una muerte digna, se encuentran perfectamente expuestos", ha subrayado el jurado que ha premiado a Merino.
El Premio Nacional de Narrativa que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte está dotado con 20.000 euros y reconoce la mejor obra de narrativa publicada en España en 2012 en castellano o en cualquiera de las otras tres lenguas cooficiales.
Miembro de la Real Academia Española
José María Merino Sánchez nació en A Coruña en 1941, aunque se le identifica conLeón, pues allí vivió un largo periodo de su vida, hasta que se trasladó a Madrid. Ha sido colaborador de la Unesco para Hispanoamérica y director del Centro de las Letras Españolas (Ministerio de Cultura). Es miembro de la Real Academia Española de la Lengua.
En jurado que ha seleccionado hoy la obra de Merino ha estado formado, entre otros, por Salvador Gutiérrez Ordóñez, Ángeles Encinar Félix, Fernando Valls Gúzman, Paula Izquierdo y Marcos Giralt Torrente, ganador en 2011. El ganador de la pasada edición fue Javier Marías, quien rechazó el galardón.
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