viernes, 3 de abril de 2020

UNAS VACACIONES EN INVIERNO


A falta de pan, buenas son tortas. Si no podemos reunirnos en tertulia, al menos comentar algo para no perder el hábito.

Unas vacaciones en invierno, de Bernard MacLaverty, no es un libro fácil de comentar. Es sencillo, se lee muy bien, no hay nada que entender, sucede en pocos días, hay dos personajes principales, Stella y Gerry, se mencionan de vez en cuando a hijo, nuera y nieto que viven lejos, en Canadá, hay algún nombre propio más a lo largo del relato, pero muy pocos y de escasa relevancia : la acompañante de Gerry en el hospital, su maestro en arquitectura, la beguina que acoge a Stella, Kathleen, en uno de los pasajes más bellos del libro y poco más. Si incluimos la víspera y el regreso, la acción transcurre en cinco días. En los tiempos en que están solos el uno y el otro, evocan sus vidas, los comienzos de su relación y el acontecimiento traumático que les marcó para siempre a la par que analizan su situación actual, de descontento y sufrimiento por parte de Stella, de alcohólico severo en el caso de Gerry. Sus diálogos, irónicos, son muy divertidos y te hacen sonreír.  La descripción de sus vidas cotidianas, desde el comienzo del libro, no tiene desperdicio. Alcanza extremos de carcajada en alguna peripecia como el recorrido nocturno por los pasillos del hotel para deshacerse de los cascos de las botellas que para Gerry se convierte en una odisea. Otras veces, dosificado, es de gran emotividad: el noviazgo evocado por Gerry, el accidente, primero narrado por Gerry, después contado por Stella a Kathleen y finalmente evocado por la propia Stella en las horas esperpénticas pasadas en el aeropuerto a la vuelta a casa.

Son dos vidas normales,poco noveleras, profesora ella y arquitecto él. Sin especial significado. Eso sí, irlandeses del norte jóvenes en los años 70 del siglo pasado que les toca vivir la guerra que su país sufría entonces y que terminará afectándoles de forma dramática. Stella de familia pobre, progresa socialmente por ser buena alumna y termina siendo profesora. De refilón, el no conseguir una vivienda protegida siendo una familia de seis hermanos, te menciona la discriminación de los católicos en Irlanda del Norte a la par que describe la profundidad de su fe, la necesidad de ir a misa, aunque a veces se duerma en las homilías. Gerry, que a veces acude a la iglesia con ella, es mucho más escéptico. Pág.303 “¿Qué hay de mi fe?”, dice Stella. ”Eso es un debate. Debatir acerca del mayor engaño de nuestras vidas”, dice Gerry.  Este tema de la religiosidad, el cómo Stella vive su fe, convencida de que está en deuda con Dios y de que debe saldar esa deuda, ese es el motivo del viaje, y como lo vive Gerry que, por otra parte, se ha dedicado a construir escuelas católicas y arreglar altares tras el Vaticano II, es uno de los grandes aportes del libro.  El milagro de la hostia indestructible en la iglesia del Begijnhof es muy divertido, pero, ojo, que hay una personajilla que anota en el libro de visitas y que luego volverá a salir. La fe verdadera puede mover montañas. Al hilo, y me voy por la tangente, recuerdo la película Rompiendo olas, de Lars von Trier en la que Emily Watson, se prostituye como supremo sacrificio para que salga del coma su prometido que ha sufrido un accidente. O la maravillosa Ordet de Dreyer. Es curioso como los protestantes hacen mejor cine de milagros… Nuestra novela no cierra el tema, no lo puede cerrar porque, pienso, que es un tema sin cierre posible y que la religiosidad es un asunto estrictamente personal. Por otra parte, mi experiencia me dice que la educación religiosa mejora la convivencia social siempre que se rechace el fanatismo. Los mandamientos, al fin y al cabo, son un código de convivencia. Y me fui por las ramas…

El tema de Irlanda del Norte también es capital en el libro. Los años del IRA. Recordad películas de Daniel Day Lewis, En el nombre del padre o Boxer, también , más americana, de Harrison Ford y Brad Pitt , La sombra del diablo. El propio autor MacLaverty es un irlandés emigrado a Glasgow. Además del atentado terrible que sufre Stella, hay referencia a otro atentado múltiple  mientras se celebraba una reunión de la empresa de Gerry. Por otra parte, sólo es bueno el wiski irlandés… Pág.219  “¿Qué ala del IRA ,qué rama de asesinos unionistas ,qué político o predicador-en algunos casos ambos bajo el mismo sombrero-era más culpable?,etc… El autor, sin embargo, aunque abomina  las canciones patrióticas, busca los pubs irlandeses y ensalza a sus buenos barmans. Se siente profundamente irlandés.

Y el asunto para mí más relevante es el de los protagonistas después de más de cuarenta años de matrimonio. Como evocan y cuentan su enamoramiento, como se dirigen el uno al otro, con pullas irónicas llenas de gracia, como respetan sus manías, la hora de los achaques, salvo la bebida de Gerry que se pasa un montón, como enumera Gerry, al final, en el aeropuerto, de forma divertida, las innumerables capacidades de Stella a lo largo de casi seis págs. y el cariño con el que la consuela tras su horrible pesadilla y la dice te quiero. Y el libro acaba : “Creía que cada cosa y cada individuo en el mundo eran dignos de atención, pero la persona que estaba a su lado superaba con mucho todo eso. Para él su presencia era tan importante como el propio mundo. Como las estrellas que lo cubrían. Y si ella era un ejemplo de la bondad de ese mundo, entonces, poder transitar por él a su lado era un milagro más que suficiente”. Me vuelvo a emocionar.

Ya conocéis mi afición por los libros escritos por personas mayores, bueno, sin disfraces, por viejos. Hace años me entusiasmé con el libro de Doctorow, El cerebro de Andrew. Hace más años recuerdo como maravilloso el libro del checo Bohumil Hrabal, Una soledad demasiado ruidosa. Hace pocas tertulias me encantó, como sabéis, Kallifatides.  También su libro es el de una buena persona de mi época año más, año menos. MacLaverty nació en Belfast en 1942. Vive en Glascow. Es autor de novelas, cuentos, guiones. No conozco más obras traducidas. Hay un par de películas basadas en obras suyas Cal y The Lamb, que tampoco recuerdo haber visto en cines de aquí. La primera trata según he leído de un joven terrorista que se enamora de una señora, Helen Mirren, que ha perdido a su marido en un atentado. La segunda de un joven fraile,  Liam Neeson, que huye de un centro de acogida de menores con un chaval maltratado. Las menciono por si os suenan.
Quería poneros alguna foto del begijnhof de Amsterdan , pero tenéis información sobrada en internet. Estuve allí hace muchos años…

César

miércoles, 4 de marzo de 2020

CLASICOS




Acaba de salir en librerías El asedio de Troya, Galaxia Gutenberg, de mi admirado Theodor Kallifatides  por el único libro publicado en español, hasta ahora, Otra vida por vivir, que ya hicimos en la tertulia, creo que con general beneplácito.

Si mal no recuerdo, aunque puedo equivocarme, también habíamos hablado de Rescate, Asteroide, del excelente australiano David Malouf. Cuenta la búsqueda del cuerpo de Héctor que emprende su padre Príamo ante Aquiles.

También, si no me equivoco, hemos hablado de Colm Tóibín, La casa de los nombres,en Lumen. Recrea el regreso de Agamenón a Micenas . Las historias de Clitemnestra, Ifigenia, Electra, Orestes, nada menos que Esquilo, Sófocles, Eurípides. Casi toda la gran Tragedia griega.

No hace mucho leímos Una Odisea, Daniel Mendelsohn, Seix Barral. El libro nos gustó mucho. Repasamos la Odisea con el autor, su padre y las relaciones entre ambos. Además nos llevó a un crucero por los recorridos de Ulises.

Pues bien, he leído El asedio de Troya, de un trago, como una borrachera. Es una recreación de la Ilíada. Una orgía de violencia y sangre, pero también de amor, amistad, orgullo, dignidad, heroísmo, compasión…El autor defiende que es un libro antibelicista y es muy posible que lo sea. Os lo recomiendo mucho. Agamenón, Menelao, Ayax, Néstor y Héctor, Páris, Helena, Patroclo y, por supuesto, Aquiles…, y bastantes más. Una gozada.

Los clásicos, Homero el primero de todos, nunca fallan.

César


domingo, 30 de junio de 2019

LA ODISEA DE DANIEL MENDELSOHN




Querido Arsenio:

                No resisto la tentación de seguir comentando la última tertulia. Fue un tanto caótica por el cambio de las personas que nos atendían, el ruido criminal, el paso continuo de gente de acá para allá, pero, para mí, sobre todo por el ruido que me coloca fuera de órbita, sin enterarme de nada. Qué lo vamos a hacer.
                Me pareció entender que no te había gustado mucho el libro, que se podía dividir en dos o tres novelas mezcladas. Para mí, sin embargo, esa es la gracia. Los seres humanos vivimos nuestras diversas Odiseas de una u otra manera. Todos tenemos nuestra Odisea.
                El autor, Daniel Mendelsohn, DM para abreviar creo que es Telémaco, el padre Jay el propio Ulises y el abuelo paterno Poppy el padre de Ulises, Laertes. El libro nos cuenta la vida de estos personajes, haciendo protagonista a Jay-Ulises, mezclando sus peripecias con las de la propia Odisea. Y nos lleva en volandas hacia acontecimientos claves de sus vidas, de todas las vidas en la busca de su propia Itaca.
                Casi al comienzo D.M-Telémaco es llevado por su padre Jay-Ulises a ver al abuelo Poppy -Laertes. Asiste impresionado a la comunicación entre ambos. A la vuelta vive, con dignidad, la aventura del aterrizaje que después Jay contará en repetidas ocasiones.
                Jay, de vida esforzada, tiene sus particulares frustraciones : no ser doctor, haber abandonado el estudio de lenguas clásicas estando muy dotado para ello.
                D.M.-Telémaco , vive con terror su aprendizaje de Matemáticas por la incomprensión de su padre. El sentimiento le dura cuando el padre, ya de más de ochenta años, le dice que acudirá sus clases. El seminario, sin embargo, servirá para, a través de las peripecias de la Odisea, aclarar la relación entre ambos sacando a la luz su profundidad inconsciente. El padre le coge de la mano cuando un ataque de ansiedad le impide bajar a la cueva de Calipso y así supera la prueba. O cuando D.M. adolescente , aterrorizado, cuenta a sus padres que es gay y el padre  dice a la madre : Deja que hable yo con él, sé algo de esto. En momentos clave ahí está el instinto paterno de protección. Y finalmente, cuando termina el seminario, reconoce que es muy bueno en lo suyo.
                Las vidas adultas se caracterizan por el desarrollo de las diversas profesiones. El control social actual de las mismas, no da para muchas aventuras y sí para infinitas vidas rutinarias al compás del horario laboral. Arsenio, nos quedamos sin Calipsos y Circes. Lo nuestro no tiene remedio.
                Otro momento clave es la conferencia sobre los poemas de Tennyson y Cavafis tras la imposible llegada a Itaca. Jay comenta: “Ahora que soy viejo, dijo luego, creo que puedo entender la importancia de estar ahí intentando cosas, aunque fracases. Como mínimo tienes que mantenerte en movimiento. Lo peor es quedarse parado. Si te ocurre eso estás acabado”.
                También digna de reflexión, entre otras peripecias, es la visita al Hades y el encuentro con Aquiles. Ulises le felicita por su elección y la gloria alcanzada. Aquiles le dice, sin embargo, que preferiría servir  a otro, atado a su gleba, a un hombre sin patrimonio, sin hacienda, que ser el señor de los malditos muertos.
                Y ya en los cantos finales se desatan las relaciones familiares íntimas y únicas. Todas las cabezas pensantes tienen relaciones íntimas y únicas. Aclaro, no todas las cabezas son pensantes, más bien diría que abundan las que no piensan. “ Cuando tienes esas cosas, esas que tienen las parejas, el vínculo permanece mucho después de que todo lo demás se haya hecho irreconocible” (pág.350). Esto es un hecho para las cabezas pensantes y, movido por la emoción, añade: “Total, que podéis creerme, que su madre era una belleza”. El austero matemático se desborda.
                Insisto un poco en lo de las cabezas pensantes. Hay cantidad de acciones cotidianas en las que actuamos de forma inconsciente, automática. Estos mecanismos de comportamiento automático permiten un ahorro de energía mental. Pero si te planteas algo más profundo, la humanidad pensante siempre lo ha hecho, qué somos, qué demonios hacemos aquí, hay decisiones que deben ser reflexionadas, después queridas o al menos aceptadas, con una meta determinada, Itaca que alcanzaremos o no. Y debemos actuar en consecuencia, con la responsabilidad individual que hay que aceptar. Hoy día la gran masa humana se mueve por flujos de información manipulados . Son cabezas no pensantes.
                Como me he ido, claramente, por los cerros de Úbeda, pueblo muy bonito, por cierto, me tengo que bajar. Te insisto, el libro me ha gustado mucho. Es de los que vale la pena leer con papel y lápiz pues tiene frases memorables.
                Para terminar te cuento mi Odisea de estos días. Uno de los nietos tiene su actividad extraescolar estas semanas más o menos en Caspe con Bailén de 9,30 a 14,30. El abuelo recoge al nieto, coge el autobús en Diagonal, más o menos a la altura de El Corte Inglés. No hay ningún Polifemo que me ceda el asiento. Alguna Ninfa, las hay encantadoras, me ofrece el suyo, pero claro , un caballero de Avila no puede quitar el asiento a una joven. Total que llego  a la Gran Vía parniquebrado. El viaje de vuelta a esas horas, con el calor de estos días, mucho peor. Te confieso que hago trampas y cojo un taxi. ¿ A  que no sabes cómo se llama ahora la nevera de casa? : Itaca…

Buen verano.
Un abrazo,
César

miércoles, 12 de junio de 2019

UNA EDUCACIÓN


Hace pocos días en la tertulia de este mes nos planteamos si el libro “Una educación” que íbamos a comentar,  se trataba de una novela autobiográfica o si por el contrario, al no haber elementos de ficción ni en los personajes ni en los hechos narrados según indica la propia autora, nos hallábamos simplemente ante sus Memorias.  Tara Westover, una estadounidense de 33 años, licenciada en Historia en Harvard y con un Postgrado en el Trinity College de Cambridge,  que a la edad de 17 años no había entrado nunca en una escuela, apenas sabía leer y como ella misma reconoce, desconocía que hubieran habido dos guerras mundiales durante el siglo XX.
Es su primera novela y, en mi opinión, creo que responde a una necesidad catártica de liberar las emociones que fue acumulando en el transcurso de su peculiar cambio vital. Un amigo me comentaba que posiblemente, al igual que otros autores de un único libro, es fácil que no vuelva a publicar o al menos no con tanto éxito. Personalmente no me importa demasiado, pero es bastante probable que así sea. Cuando un autor se vuelca en una historia, normalmente la propia y es tan intensa, las posteriores, si las hay, suelen ser una repetición más o menos encubierta y más o menos acertada de la primera, de la única historia.
Podríais pensar que se trata de una narración de los logros y triunfos de Tara así como una serie de recriminaciones contra algunos miembros de su familia, que de una forma u otra, durante diecisiete años la mantuvieron aislada, engañada, asustada y agredida aunque al principio no fuera muy consciente de ello, pero no es así. Creo que la autora se ha limitado a explicar lo acontecido en su infancia, adolescencia y parte de su vida adulta de una forma descriptiva, sin sofisticados recursos literarios evitando casi en todo momento inculpar a nadie. No hay duda que estamos hablando de un relato personal y subjetivo pero narrado de forma que consigue que el lector, al menos en mi caso, no tenga dudas de que así fue como pasó en realidad. Incluso en algún momento de la narración, la autora demuestra fallos de memoria sobre la exactitud de los hechos y así lo hace saber al lector. Claro que podría ser una estrategia literaria pero…. en cualquier caso yo no soy capaz de observarlo.
Hacia el final de la novela la propia autora dice: "En el mejor de los casos, yo era dos personas, una mente fracturada……..Las decisiones que tomé a partir de entonces …..fueron las de una persona cambiada, las de un ser nuevo. El desarrollo de un nuevo yo…...Podeis llamarlo: Transformación. Metamorfosis. Falsedad. Traición. Yo lo llamo una educación”. Esta es la esencia de este relato: la transformación de una joven educada en unos valores absurdos y antisociales inculcados en la infancia y su substitución a través de la cultura, por otros basados en la razón, en el conocimiento y en la integración social, y como este duro y largo proceso de cambio produce en ella sentimientos de alivio y seguridad junto a otros de pérdida y de culpabilidad quizá no del todo superados.
Es precisamente este aspecto el que me cuesta entender. Creo que la autora se recrea más en la dificultad psicológica de alejarse de esta familia disfuncional que en la satisfacción por lo alcanzado gracias a su inteligencia y tenacidad. ¿Pero, porqué le resulta tan difícil romper los vínculos familiares?
Comparo el grupo familiar de Tara con una secta. El padre es el líder: mesiánico, carismático, seductor, potente, cruel, asocial, sin verdadero afecto ni empatía por ningún miembro de la familia a los que tiene abducidos con sus relatos del fin del mundo y de la verdadera fe en Dios, del que se considera su máximo representante. Un profeta cuyo lema es: o estás conmigo de forma absoluta, demostrando continua lealtad y obediencia a mis preceptos y caprichos, o eres malo, no eres digno y no puedo tenerte a mi lado. El resto, esposa e hijos orbitan a su alrededor creyendo y obedeciendo sin plantearse que pueda existir algo diferente.
Imaginaros qué vínculos tan sólidos deben generarse entre los miembros de estas sectas cohesionadas,  por una parte, por el fundamentalismo ideológico y, por otra, por el consecuente aislamiento social. Y no solamente en el aspecto físico, pues viven semi aislados en la montaña, sino también y principalmente por un planteamiento filosófico según el cual,  “los otros”, los integrantes de la sociedad convencional son considerados los enemigos y de quienes hay que alejarse, defenderse y combatir cuando sea necesario. Es como un doble vínculo, el del parentesco y el ideológico. Solamente así se comprende las dudas de Tara y el sentimiento de culpa por asumir una nueva personalidad que de alguna forma representa todo aquello que durante tantos años consideró peligroso y prohibido.
No obstante esta familia no es la única que vive auto marginada ya que se relacionan con otras familias seguidoras de ese mismo credo espiritual formando una comunidad mormona autosuficiente y antisistema, donde los hijos no son censados, ni inscritos en ningún registro y no van a la escuela y mucho menos acuden a los hospitales. En este sentido también esta novela puede considerarse una especie de crónica de esa América profunda, desconocida y atrasada.
Entre todos los personajes puede que sea la madre el que me resulta más fascinante por su ambivalencia. De entrada, me parece la figura más triste y angustiosa pues se debate, al menos en la educación de los hijos, entre las demandas de su antiguo yo forjado en otro ambiente y con una visión convencional del mundo, y su nuevo yo,  acorde con las exigencias de su extravagante marido.  Me resulta aterradora la responsabilidad que recae solamente en ella de curar las enfermedades y heridas brutales con remedios caseros elaborados con plantas. Pero, más adelante se me vuelve irritante y patética principalmente por su progresivo posicionamiento con el padre y su rechazo hacia los hijos que osan enfrentarse.  No obstante creo que estos dilemas únicamente los pueden entender de verdad las víctimas de estos círculos tan perversos y cerrados.
¿Es una novela feminista? En cierto modo, sí. De hecho el negocio familiar funciona y crece gracias a la actividad y sabiduría de la madre aunque es el padre quien en última instancia lo controla. Pero en esta dinámica familiar tanto los hijos como las hijas sufren de forma similar las consecuencias del dogmatismo paterno si bien ellas, quizá se llevan la peor parte en algunos aspectos. Incluso el hermano mayor, protegido del padre y maltratador de las hermanas, parece que su agresividad se debe a las graves secuelas cerebrales derivadas de accidentes provocados, de nuevo, por la irresponsabilidad y prepotencia del gurú. Además, aunque la novela se centra en Tara, aparecen otros hermanos varones que también consiguen salirse de este entorno y forjarse una nueva vida.


Eugenia Cisneros

miércoles, 28 de noviembre de 2018

EL RIO


                                              
                                                                               Nuestra vidas son los ríos que van a dar en la mar,
                                                                               que es el morir; allí van los señoríos derechos a se
                                                                               acabar e consumir; allí los ríos caudales, allí los                                                                                    otros medianos e más chicos ,allegados son iguales                                                                                 los que viven por sus manos e los ricos.                                                                                                                                      
                                                                    
                 (Coplas de Don Jorge Manrique por la muerte
                 de su padre. Estrofa III.)



                No se por donde comenzar. Tampoco es tan importante, pues tras el inicio, el relato seguirá su propio curso. Hasta los riachuelos siguen su trayectoria.
               
                 Hace tiempo, por los años 70, ví la película El río y recuerdo que me causó un gran impacto emocional. La película es de 1951. La dirigió Jean Renoir. Ni siquiera sabía que estaba basada en el libro de una autora inglesa, célebre y con éxito en su país, sobre todo por sus libros para niños, Rumer Godden. Otro de sus libros , Narciso negro,  también dio lugar a una buena película con el mismo título, de los directores Powell y Pressburger , creadores de buen cine inglés en los años 40 del siglo pasado, por ejemplo Las zapatillas rojas.

                Rumer Godden nació en 1907 en Sussex, Inglaterra. Vivió en la India pues su padre tenía su trabajo allí. A los 20 años regresa a Inglaterra para prepararse como profesora de baile. En 1930 abre una escuela de danza en Calcuta con la ayuda de una hermana y la mantiene durante dos décadas. Tras una separación matrimonial va a vivir a Cachemira. Ya había publicado Narciso negro. En 1949 se casa por segunda vez y vuelve a Inglaterra para proseguir su carrera literaria. Se interesa por el catolicismo , pero no se convierte oficialmente hasta 1968. Vive en la Lamb House,  casa célebre en Sussex  porque fue el hogar de Henri James y otros escritores. Su esposo fallece en 1973.  Desde 1978 vivió en Dumfriesshire, Escocia. Fue nombrada Oficial de la Orden del Imperio Británico.  Muere en 1998 a los 90 años.

                Su obra es muy extensa : novelas, relatos para niños, poesía, ensayos.. Hay algunas obras más traducidas, no muchas . Hay que buscarlas en librerías de segunda mano.

                El río es un relato iniciático, de maduración psicológica. Al estar ambientado en la India para nosotros tiene el añadido del exotismo, de la vegetación exuberante, el inmenso río lleno de vida, la sabiduría propia de algún personaje autóctono ( Nana). Se hace evidente la paradoja de Heráclito de que el cambio es lo permanente, la vida siempre se renueva, nada es , todo pasa. Nosotros también formamos parte de esos ciclos vitales de la naturaleza. Este panteísmo llevó a más de uno a las hogueras inquisitoriales…Hoy nadie puede negar que todos nosotros formamos parte de la Vida con mayúscula, bueno, quizás alguno no…No conozco la composición de los extraterrestres…Y a juzgar por el comportamiento de algunos, haberlos los hay. En ese escenario prodigioso Harriet, la narradora, aprendiz de escritora , vivirá los ritos del paso de la niñez a la adolescencia adquiriendo el pensamiento adulto de forma progresiva. La autora nos lo transmite con pinceladas magníficas de los sentimientos de Harriet, de sus escritos, de los comentarios de John que también busca su árbol.

                Un inciso. Tengo la impresión de que estamos cada vez más lejos de la naturaleza. Recuerdo una película, Pequeño gran hombre en la que el indio anciano, cada vez que Dustin Hoffman aparece por la tribu le dice : “Mi corazón se eleva como el gavilán”. Me parece una frase maravillosa. Nuestros hijos dirían “se eleva como un helicóptero” o “como un dron”. Es espantoso…Creo que la cercanía a la naturaleza y su entendimiento, nos hace más humildes y más sabios.
                El río ,por lo tanto, es una novela de aprendizaje, crecimiento, maduración, del paso a la adolescencia y juventud. Los alemanes a esto lo llamaron Bildungsroman, término, la wiki dixit, acuñado por Morgenstern en 1819. Goethe es el autor de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. Me es imposible ser exhaustivo pero haré una pequeña enumeración de novelas de este tipo. Por seguir con alemanes Bajo las ruedas de Hermann Hesse, tristísimo. Ingleses lo tenemos más fácil. Dickens nos legó David Copperfield , Oliver Twist, Grandes esperanzas. Jane Austen todo un muestrario : Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad. La magnífica George Elliot escribió Middlemarch y de Charlotte Bronte es Jane Eyre. De Rudyard Kipling, por citar alguna, Kim, El libro de la selva.  Joyce escribió Retrato del artista adolescente.Y un libro muy especial de Edmund Gosse Padre e hijo, relata la emancipación del autor de un padre de estricta moral puritana.  Si nos vamos a EEUU Mark Twain nos regaló las maravillosas Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Y sobre todo Salinger El guardián entre el centeno, libro único, leído con devoción por nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos…Tiene la cadencia de un largo poema y se puede leer seguido, aguantando la respiración. El racionalismo francés tiende a la didáctica y acaba siendo poco atractivo, al menos para mí . Es poco digerible Fenelón, con Las aventuras de Telémaco. Más soportables ,  son los Cuentos de Voltaire, sobre todo Cándido.

                Y así seguiríamos con un río de títulos…¿Y en España?. Contamos con un best-seller pionero : El Lazarillo de Tormes, auténtica novela de aprendizaje. En la tertulia leímos El camino de Delibes. Me hicieron leer Jeromín del Padre Coloma, sobre la educación del pequeño Juan de Austria. En el bachiller , hace infinito menos uno años, La vida sale al encuentro del Padre Martín Descalzo y, esta sí, de buena calidad literaria, La vida nueva de Pedrito de Andía de Rafael Sánchez Mazas, como sabéis, padre de Rafael Sánchez Ferlosio y protagonista de Soldados de Salamina. No sigo, las enumeraciones son muy pesadas.

                ¿Por qué nos resultan atractivas estas novelas del paso de una etapa de la vida, niñez, a otra, adolescencia?. Ya sabéis que se dice que nuestro Edén, nuestro Paraíso,  nuestra Patria,  y lo escribo con mayúscula, es la infancia. Bea, llora porque la pierde .  Nuestro diálogo, consciente e inconsciente, con lo que leemos evoca nuestros propios recuerdos, más o menos deformados, y con ello los  sentimientos de la época que para nuestro propio ego son irresistibles. Fijaos que es lo que más permanece. Con el paso de los años a los abuelos, mi caso, nos encanta contar las batallitas que nos retrotraen a los primeros tiempos. Es así. Este tipo de libros nos facilita ese mecanismo. Bienvenidos sean.

                Ahora no se como terminar. Pues no termino. Depositaré estas cuatro letras en la web, el río las llevará a la nube y viajarán por el Universo…(estás como una cabra).

César

jueves, 14 de junio de 2018

CASTELLIO CONTRA CALVINO








Comentario en la tertulia literaria sobre un ensayo de Stefan Zweig: "Castellio contra Calvino" o "Conciencia contra violencia".
Ed. Acantilado
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Hace poco, en nuestra tertulia decidimos con muy buen criterio, abrirnos a otros tipos de lectura y otros géneros que no fueran exclusivamente la novela. Intuyendo la calidad que iba a encontrar en "Castellio contra Calvino", pues en aquel momento lo estaba empezando, me decidí a proponeros este ensayo que recomiendo a todos los que deseeis conectar de nuevo con los valores humanistas defendidos sin estereotipos ni frases políticamente correctas carentes de sinceridad y de sensibilidad.
Es un ensayo cuyo tema está indicado en el propio título: "conciencia contra violencia" y es un texto absolutamente personal, surgido de la libre expresión de un pensador, de alguien que ha vivido y que se ha detenido a reflexionar largamente sobre el comportamiento humano. Aunque está claro que no nos hallamos ante una novela, algunos capítulos me han estremecido tanto o más que una historia de ficción. El relato de lo acontecido a Servet es realmente angustioso y la respuesta de Castellio, comentada por Zweig, con párrafos originales entrecomillados, me han resultado muy emotivos y me han puesto literalmente, los pelillos de punta.
Puede que a algunos os haya parecido poco científico, muy pasional y subjetivo e incluso en algún momento algo tedioso pues ciertamente es repetitivo. Podrían eliminarse unas 50 páginas y su mensaje quedaría intacto. Pero este humanista está tan convencido de la idea que defiende: el derecho a la libertad de pensamiento y de opinión y su oposición a la intolerancia y a los regímenes totalitarios, que no se cansa de repetirla, eso sí, con argumentos y frases diferentes, pero siempre, y ahí es donde se demuestra su calidad, de una forma lúcida y argumentada y con un estilo culto y elegante, además de totalmente entendible.
Para explicar el principio de la libertad de conciencia y como ésta es vulnerada sistemáticamente a lo largo y ancho del planeta por aquellos extremistas ansiosos de poder, incapaces de respetar y tolerar otras formas de pensar, el autor se ha servido de una personalidad concreta: Calvino, quien instauró la Reforma protestante en Ginebra a mediados del siglo XVI y que luego extendió a otros ciudades e incluso otros países.
Se sirve también de un hecho puntual en su siniestra historia: el encarcelamiento y ejecución de Miguel Servet, hombre impulsivo, provocador y apasionado que se atreve a contradecir algunos principios calvinistas, por lo que es perseguido y finalmente encarcelado y asesinado de forma atroz. Por último, la respuesta racional, y sobre todo valiente de un humanista Castellio, que ya no puede callar ante la injusticia y la tiranía ejercida por el fundamentalista Calvino.
La imposición ideológica cuando está institucionalizada y se ejerce desde el poder a través de todo tipo de coacción y violencia, es tan antigua como el propio orden social. No recuerdo donde, leí lo siguiente: "si alguna vez existiera en la Tierra, un solo credo, una sola ideología, una única religión, al poco tiempo se habría escindido como mínimo en dos facciones antagónicas que estarían luchando por imponerse la una sobre las otras".
Para nuestra forma de pensar o, para mi forma de pensar, que Miquel Servet y tantos otros, fueran ejecutados por interpretar aspectos de La Biblia de forma diferente, me resulta incomprensible, pero si aceptamos que en el trasfondo de cualquier ideología, en este caso religiosa, se hallan casi siempre motivos económicos y, más aún, una necesidad irracional de poder por parte de los que se sienten en posesión de la Verdad más absoluta, pues creen recibirla directamente de “Dios”, se comprende que intenten imponerse y ataquen a los que disienten y no se someten, si es preciso de forma violenta, pues solamente ellos son los elegidos, los transmisores y ejecutores del mandato divino.
La condición para impulsar y extender la Idea es la dedicación en cuerpo y alma a la “causa” y la no aceptación de ninguna fisura ni cambio alguno en la ortodoxia. Para ello, el dictador precisa de un grupo de apoyo, y, unos de buena fe, y otros porque han sido beneficiados de alguna manera, acaban formando un grupo férreo, cerrado, donde la primera norma es la lealtad a la Idea pero principalmente al Ideólogo.
Inicialmente se dirige a una sociedad debilitada espiritualmente con dudas acerca de sus valores tradicionales y predispuesta por tanto, a aceptar una ideología nueva y fuerte, que se percibe como una opción de cambio y sobre todo, de mejora. Para que el sistema funcione, tiene que regirse por una serie de normas y cuanto más rígidas y difíciles de cumplir, más sensación de poder obtiene el tirano y más perplejidad y temor genera entre los ciudadanos.  Cuando la ciudadanía empieza a darse cuenta de su error, el miedo a los castigos que les son infringidos por incumplir los rígidos preceptos  ya los ha paralizado y ha acabado por destruir sus principios éticos más básicos.(tema de las denuncias etc)
En cuanto surgen las primeras disensiones, hay que atajarlas como sea y la espiral de violencia no tiene fin. Cuando se han sobrepasado ciertos límites, ya solo queda el horror. El temor del dictador a perder el liderazgo, y más aún, el temor a las represalias si su situación se debilita, da lugar a unos seres paranoicos que ven conspiraciones en todas partes lo que les lleva a represiones brutales, no solo contra los que han osado enfrentarse abiertamente, sino también contra los que callan y hasta contra los indiferentes. Pero, frente a los gobiernos totalitarios del terror siempre acaban por aparecer otras voces, individuales o colectivas que se rebelan aún a costa de su propia seguridad.
Al menos, es lo que cree el autor cuando en el último capítulo nos deja esos párrafos esperanzadores: "El espíritu de la evolución sabe siempre servir a sus secretos fines: el eterno progreso toma de todo sistema, únicamente lo provechoso y arroja tras de sí todo aquello que paraliza. Las dictaduras, en el gran proyecto de la Humanidad, suponen solamente una corrección a corto plazo y lo que de modo reaccionario pretende paralizar el ritmo de la vida, tras un breve retroceso, en realidad no hace más que impulsarlo aun con mayor energía."
En nuestra cultura, con todos sus maravillosos logros hay otra forma de imposición, no física, no explícita, pero muy intrusiva que intenta imponernos un sistema alienante que nos aleja de nuestros logros más importantes como seres humanos
pensantes. Cada vez más, cuestionamos solamente aquello que nos dicen que debemos cuestionar y cómo debemos cuestionarlo. Nos apabullan de información, pero estamos perdiendo la capacidad de discernir. Dependemos de un sistema de redes sociales que nos aprueba o rechaza mediante absurdos emoticones sin mediar argumentación alguna. Manipulan nuestra forma de pensar y de actuar pues poseen millones de datos sobre nuestras supuestas libres elecciones y, de tal forma nos conocen, que los nuevos totalitarismos no necesitan violentarnos, simplemente con nuestra ignorante aquiescencia, nos inducen a pensar, sentir y actuar en la forma que mejor les conviene.
En este progreso imparable del Proyecto Humano que decía Zweig me parece que nos estamos alejando, sin apenas darnos cuenta, de las cosas fundamentales: el sentido crítico, el razonamiento, el debate argumentado y serio, el sentido común, todas aquellas cualidades esencialmente humanas que tanto nos costaron adquirir y que ahora quizá nos tocaría, si es posible, defender, como hizo Castellio en su momento.

Breve biografía de Stefan Zweig (extraída de “El suicidio considerado como una obra de arte” de A. Priante.

Nace en  Viena el 28 de noviembre de 1881 en el seno de una familia judía dedicada a la industria. El hecho de ser de origen judío no fue para él , durante casi toda su vida, más que un dato histórico-cultural de interés relativo. Fue en sus últimos años cuando ese dato se convirtió en culpa. Para él y para millones de europeos.

Pero el principio de su vida no pudo ser más dichoso. Zweig perteneció al escasísimo número de seres humanos que pueden abandonarse sin  ningún obstáculo, -familiar, social o económico- a la clase de vida que su naturaleza les pide. Una clase de vida, además que es quizá la más noble y agradecida de cuantas uno se pueda imaginar, el cultivo del arte y de la cultura.

Eran tan grandes sus deseos de ser y de saber que, de adolescente, no tenía ni idea de la rama concreta que había de estudiar. Se decidió por la filosofía, seguramente porque le pareció una materia lo suficientemente abstracta y humanística como para permitirle el acceso a mundos y formas de pensar interesantes que intuía existían. Apenas asistió a clase. Se licenció y continuó entregado al estudio de la cultura universal y a la creación poética que era lo que por entonces le absorbía. Y empezó a viajar.

Viajar fue una de sus grandes aficiones.  Zweig era lo que por aquel entonces se llamaba un “cosmopolita”. Viajó por casi todo el mundo, pero en el país donde pasó más largas temporadas fuera de su Austria natal, fue en Francia. París era para él, el mundo de la luz, de la cultura, de la alegría, de la eterna juventud como tristemente había de recordar, cuando años después escribiese sus memorias en América, mientras la bandera de la cruz gamada colgaba de la Torre Eiffel.

Pero en su juventud eran tiempos dichosos y recién acabada la carrera se instala en Francia y allí profundiza en la poesía de última hornada totalmente desconocida en Viena. La poesía es su interés principal en aquel tiempo y en 1901 publica un libro de poemas “Cuerdas de plata”.

Pero entre sus múltiples y variados intereses no es el de la poesía el que finalmente se impondrá. Su gran curiosidad se va concentrando en torno a uno de los fenómenos más extraños de la Naturaleza: el ser humano. Y esta afición a desentrañar los misterios, a descubrir las claves de la conducta humana, le llevará a cultivar un tipo de literatura muy característica, donde lo psicológico juega un papel fundamental sin oscurecer la gracia y el talento de su escritura.

Zweig escribe su primera novela hacia 1910, y con ella, a los 29 años se revela como un maestro de la introspección de los personajes y en el trazado de las sensaciones, las dudas, los temores de los seres humanos que pueblan sus relatos. Se titula “Ardiente secreto”. A esta seguirán muchas otras bien conocidas por todos nosotros y que luego mencionaré.

En 1914 el mundo alegre y confiado que era Europa y no solo la idílica Austria imperial, estalla de repente. Un extraño fervor, desconocido hasta entonces, surge de las cancillerías y se propaga por las calles y plazas de pueblos y ciudades: el patriotismo combativo. De repente ciudadanos de Europa que compartían los mismos gustos, la misma cultura, la misma historia, ciudadanos que atravesaban fronteras comunes sin pasaporte ni DNI, se vieron divididos. Eran enemigos.

A diferencia de otros muchos intelectuales y artistas seducidos por las marchas militares y la poesía épica de sus pueblos respectivos, Zweig no tardó en denunciar la locura de la guerra. Fue movilizado pero consiguió que lo destinaran a un archivo militar. A la primera oportunidad huyó a Suiza, donde, en contacto con otros intelectuales, luchó activamente por la paz. Allá mismo estrenó su drama “Jeremias”,  enérgico alegato antibelicista.

Terminada la contienda y con ella aquel maravilloso mundo feliz, el mapa de Europa en 1919 no tenía nada que ver con  el de antes. Los imperios centrales no existían y en su lugar empezaron a dibujarse nuevos contornos con sus propios nacionalismos que pronto serian  aplastados por otros nacionalismos más poderosos y contundentes. Y es que los vencedores de aquella guerra fracasaron vergonzosamente en la paz. Las condiciones que impusieron a los vencidos fueron el caldo de cultivo donde se incubó la segunda gran guerra.

Pero de momento en Europa había concluido la locura fratricida y S. Zweig se instaló en un pequeño castillo de las afueras de Salzsburgo, dispuesto a seguir la tarea creadora. La creación fue esplendida. Sin  renunciar a sus viajes y a una vida social bastante intensa, el retiro en Salzburgo donde permaneció con su esposa durante 15 años, supuso su más intenso trabajo literario y su afianzamiento como uno de los autores más leídos y traducidos de Europa y América.

Títulos como Carta de una desconocida, 24 horas de la vida de una mujer, Amok, Los ojos del hermano eterno, La impaciencia del corazón , Noche fantástica, etc. ocuparon en pocos años todas las librerías del mundo. Y casi lo mismo se puede decir de su obra biográfica o histórica: Maria  Antonieta, Fouche, Momentos estelares de la humanidad, etc.

En los años 20 Austria se recupera rápidamente aunque el Imperio ha desaparecido para siempre y lo que le sustituye es un estado de dimensiones modestas, una pequeña república en el corazón de Europa pero en el que el arte, la ciencia, la literatura florecieron de nuevo o continuaron su desarrollo.

Judío, amigo de Sigmun Freud y de otros intelectuales afines, cosmopolita, con un pensamiento ajeno por completo a cualquier tipo de alucinación racista o nacionalista y fuertemente anclado en los valores de la cultura y la libertad, estaba claro que S. Zweig iba a ser una de las bestias negras del nacionalsocialismo. Cuando en 1933 Hitler se hace con el poder en Alemania, los libros de Zweig, junto con los de otros muchos no solo se prohibieron sino que fueron quemados. En el nuevo orden no cabía la literatura libre, ni el pensamiento libre, ni nada libre.

Todo ello decidió a nuestro autor a hacer las maletas y trasladarse a Londres. Su esposa no le siguió. Como tantos austriacos no compartía el pesimismo del marido. Pasó muy poco tiempo para que los hechos le dieran la razón. En 1938 Alemania se anexionó Austria. Los viajes esporádicos que realizaba Zweig para visitar parientes y amigos se acabaron. Se había convertido en un apátrida. El resto de su tiempo lo pasó en Londres y en America del Norte y del Sur donde finalmente se instaló en la ciudad brasileña de Petrópolis. Allí seguía escribiendo, seguía comunicándose, pero cada vez era todo más difícil.

Si consiguió recuperarse de la primera Guerra, para la segunda no le quedaban mecanismos de defensa. El 23 de febrero de 1942 fueron hallados los cuerpos sin vida de Stefan y de su 2ª esposa Lotte en su casa de Brasil. Fue un suicidio en pareja. Los bárbaros habían arrasado la Tierra pisoteando toda brizna de humanidad y de esperanza.

Eugenia Cisneros


viernes, 29 de diciembre de 2017

FIN DE AÑO


(Se acerca el fin de año. Sin duda, este que se va, ha sido un tanto siniestro  por los avatares de la política. El “pruces” lleva meses ocupándonos la conciencia de forma irremediable con la enorme pérdida de tiempo que supone. Un coste inmenso.
La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por dos lesiones específicas : la degeneración fibrilar de nuestros nervios que se tornan rígidos e inoperantes y la formación de placas seniles , especie de recogida de desechos inútiles de neuronas muertas, algo así como múltiples basureros microscópicos diseminados por nuestro cerebro. Su presencia es el testimonio de la muerte y desaparición de nuestras neuronas, lo mejor de nosotros.
Pues bien, “el pruces” invade constantemente nuestras neuronas, las intoxica, las envenena o las mata por aburrimiento. Estoy seguro de que una biopsia cerebral de los habitantes de este país mostraría un incremento anómalo de las degeneraciones fibrilares de Aloysius Alzheimer y de las placas seniles.
¿Qué hacer?. Como amigo vuestro que soy os recomiendo con fervor que sigáis leyendo. Ahora más que nunca . Es la mejor solución para neutralizar los nefastos efectos del “pruces” sobre nuestra inteligencia, si es que alguna nos queda.
Por si os sirve, esta es una web de libros, os hago un par de recomendaciones .)


En el café de los existencialistas, Sarah Bakewell, Ed. Ariel. También se subtitula : Sexo, café y cigarrillos o cuando filosofar era provocador. Es un repaso a la ideología existencialista que tuvo su apogeo en los años 40 y 50 del siglo pasado. Sus orígenes : Kierkegard, Husserl, el nazi Heidegger, Jaspers (escribió un tratado de Psicopatología nunca superado), sus difundidores sobre todo franceses : Merleau-Ponty, Sartre, Simone de Beauvoir, por supuesto Albert Camus y otro sin fin de personajes más o menos conocidos. Bueno, explicar a Heidegger no es nada ameno, al menos para mí, pero la mayor parte del libro se entiende bien, cuenta anécdotas divertidas de los personajes. Para mí es un repaso de la ideología más influyente en mi juventud. En mi caso, a través de Camus. Aquello del mito de Sísifo : El castigo está en la conciencia porque descubre la ausencia de sentido. Una vez alcanzada la cima, la enorme piedra vuelve a caer . La clarividencia del absurdo es al mismo tiempo la victoria, su esfuerzo da sentido a una tarea inútil. El camino es más importante que la meta. “El esfuerzo mismo para llegar a la cima basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso” dice Camus. La dicha y el absurdo son dos hijos de la misma tierra. Nadie puede arrebatar a Sísifo su satisfacción íntima.

Un best seller con numerosas ediciones, es de Siruela :  Imperiofobia y Leyenda negra , con el subtítulo Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. La autora es una profesora malagueña, pero que también estuvo en Harvard, María Elvira Roca Barea. Hace la distinción entre imperio y colonia, para mí muy importante. Repasa la historia de los imperios romano, norteamericano y ruso, y sus correspondientes leyendas negras para después centrarse en España desde la época imperial propiamente dicha hasta nuestros días. Recordad que Carlos V fue emperador del Sacro Imperio Romano, algo completamente medieval. El título de Imperio no guarda ninguna relación con la conquista de América . Fue un Imperio más bien inconsciente…Cuando vuelvo a leer que la famosa Inquisición causó muchas menos víctimas en España que la persecución de los católicos en la civilizada Inglaterra o que la quema de brujas en los países protestantes, mejora mi autoestima. Y respecto a la emigración a América basta con enumerar cuanta población autóctona reside aún en América del Norte (¿unas reservas?) o en América del Sur.  A estos te los encuentras tranquilamente en todas partes. Y a poco interés que tengáis, buscad y leed el testamento de Isabel la Católica, mi paisana…

No os aburro más. De todo corazón, muy buen año y mejores libros.

César.