viernes, 6 de julio de 2012



Título: UNA AMOR PEQUEÑO

Autor: ALEJANDRO GÁNDARA

Editorial: ANAGRAMA. Narrativas Hispánicas

Presenta: EUGENIA CISNEROS

sábado, 23 de junio de 2012

PENSAMIENTOS Y PALABRAS

            Hay ocasiones en que un pensamiento logra expresarse con las palabras adecuadas y entonces se produce "la proporción áurea", el lenguaje matemático de la belleza, la música de la esferas...Esto es muy difícil de mantener en todo un libro, pero , de forma súbita, puede aparecerte en un párrafo o un poema. Pessoa evoca polvo de flores y desierto. Aleixandre utiliza ges y jotas para reivindicar una orgullosa supervivencia. Pirandello , lleno de éxitos y honores en vida, dispone su desaparición a lo Francisco de Asís... Juzgad vosotros mismos.





                       
            ...Ser en el agitarse de los mundos como una polvareda de flores, a la que un viento desconocido levanta en el aire de la tarde y el torpor del anochecer deposita al azar en cualquier sitio, imposible de distinguir entre cosas mayores. Ser esto con un conocimiento seguro, ni alegre ni triste, reconocido como el sol por su brillo y como las estrellas por su lejanía. No ser más, no tener más, no querer más...La música del hambriento, la canción del ciego, la reliquia del viandante desconocido, los pasos en el desierto del camello vacío sin destino...

De Fernando Pessoa, Libro del desasosiego, El Acantilado,2002, pág.58







                                    Bajo la tierra el día
                        oscurece. Ave rara,
                        ave arriba en el árbol que cantas para un muerto.
                        Bajo la tierra duermo
                        como otra raíz del árbol que a solas en mí nutro.
                        No pesas, árbol poderoso y terrible que emerges a los aires,
                        que de mi pecho naces con un verdor urgente
                        para asomar y abrirse en rientes ramajes
                        donde un ave canta vivaz sobre mi pecho.

                                    Hermosa vida clara de un árbol sostenido
                        Sobre la tierra misma que un hombre ha sido un día.
                        Cuerpo cabal que aún vive, no duerme, nunca duerme.
                        Hoy vela en árbol lúcido que un sol traspasa ardiendo.

                                    No soy memoria amigos, ni olvido. Alegre subo.
                        Ligero, rumoroso por un tronco a la vida.
                        Amigos, olvidadme. Mi copa canta siempre,
                        Ligera, en el espacio, bajo un cielo continuo.

De Vicente Aleixandre , Antología poética, Alianza,1985, pág.96.









Mie ultime volontà da rispettare.

I. Sia lasciata passare in silenzio la mia morte. Agli amici, ai nemici preghiere, non che di parlarne sui giornali, ma di non farne pu cenno.Né annunzii né partecipazioni.
II. Morto, non mi si vesta. Mi s´avvolga , nudo, in un lenzuolo. E niento fiore sul letto e nessun cero acceso.
III. Carro d´infima classe, quello dei poveri. Nudo. E nessuno m´accompagni, né parenti, né amici. Il carro, il cavallo, el cocchiere e basta.
IV. Bruciatemi. E il mio corpo, appena arso, sia lasciato disperdere; perché niente, neppure la cenere, vorrei avanzasse di me. Ma se questo non si può fare sia l´urna cineraria portata in Sicilia e murata en qualche rozza pietra nella campagna di Grigenti, dove nacqui.


De Luigi Pirandello, en Album Pirandello, Mondadori, Milán, 1992, pág.312


Casa de Pirandello al lado de Agrigento y lugar donde están sus cenizas.

sábado, 16 de junio de 2012

CANON

                                               
                        En tiempos de calor es bueno mojarse.

                        Canon, según el diccionario de la RAE, tiene varias acepciones : Regla o precepto, catálogo, modelo, impuesto o precio de arrendamiento, parte de la misa, composición musical en la que sucesivamente van entrando voces... Aquí nos interesa la acepción de catálogo, en concreto de obras literarias maestras, las que supondrían el canon, el no va más de la literatura universal...Pues bien, soy de la opinión de que esa es una empresa imposible.
                        En primer lugar canon es un concepto distinto a obras clásicas. Estas son las que perduran vigentes más de cien años. Es indudable que los grandes autores griegos  o después romanos, aunque su lectura actual sea poco frecuente, están ahí, en los estantes, al alcance de todos, como La divina comedia, las obras de Shakespeare o de Cervantes. Pero, fuera de su rescate por otros medios, cine, festival teatral, ¿estamos dispuestos a leerlos a diario?.
                        En segundo lugar, a lo largo de la vida, hemos leído obras con gran placer y ahora no seríamos capaces. Otras sí. Nuestros gustos literarios varían según las épocas . Aunque el buen aficionado es omnívoro, se lee con más placer lo que sintoniza con uno mismo en el tiempo de la lectura.
                        En tercer lugar, de acuerdo en que todo lo escrito o narrado oralmente, es literatura, todo ruido en el tiempo y también el silencio, es música, y todo es pintura y arte en general, según la acepción actual, incluso la museística, especialmente en pintura. Y así nos va. Me parece que la que más se ha salvado del engendro es la literatura. La pequeña  inversión que supone para el consumidor la hace más selectiva, ayuda a filtrar lo interesante y la crítica no puede manipular el íntimo gusto personal. El engendro pictórico te lo cuelgan en el museo y sólo te libras no entrando a verlo, actitud que en algunos museos recomiendo con fervor.  Del ruido, si no siempre, puedes lograr  aislarte
.
 Ahora bien, aprovechando que está en El Prado, ¿es lícito comparar a Rafael con Goya?,  ¿ a Mahler con Vivaldi?, ¿a Tolstoi con Azorín?. En mi opinión, no. Pueden gustarte todos ellos y unos más que otros, e incluso pueden variar las propias opiniones a lo largo del tiempo. Por eso  admito que hay obras clásicas ( Schopenhauer aconsejaba que sólo leyéramos libros que hubieran cumplido los cien años ya que sólo el porvenir respetará las páginas que merecen ser leídas), pero no es posible hacer el canon con las cien mejores obras de la literatura universal o las cien mejores novelas del siglo XX. Seguro que es distinto para un anglosajón y un chino, un francés y un español, un joven y un viejo. Por lo mismo que hay días que escuchas la cuarta de Mahler y otros el Stabat Mater de Rossini. Depende, y mucho, del propio estado anímico personal. La perfección artística no es mensurable y depende en gran medida de la actitud del receptor. No es válido decir que Dostoyewski  es mejor que Tolstoi, o viceversa, lo único válido sería: ahora a mí me gusta más, pero los dos son muy buenos escritores. En definitiva, no parece posible establecer un canon literario con validez universal, ni siquiera personal y que dure toda la vida...

Para los que hayan llegado hasta aquí una recomendación : Los naufragos del Batavia, de Simon Leys, Acantilado. Es una lectura canónica...Narra un hecho real , el hundimiento del Batavia en las costas australianas en 1629. Es una lectura para unas dos horas. Si suprimís algún adjetivo puede cambiar el sentido del texto. Es un relato en el que no se pueden explicar más hechos con mayor economía. Perfecto a mi modo de ver. No os lo debéis perder. Es como una pequeña pieza de Mozart o Schubert o un pequeño cuadro de un flamenco, Memling, por ejemplo.

César Garzón.
Cuadro de Torrentius citado en el libro.

viernes, 11 de mayo de 2012

Dos citas

En tarde aburrida, os quiero anotar dos referencias.

      La primera es de Tabucchi . Es el párrafo final de su último libro publicado en Anagrama, Viajes y otros viajes . Dice así : TIERRA : Planeta del Universo, cuarto en orden de tamaño ( del sistema solar). Sólido, irregular en forma de esferoide oblato caracterizado por el achatamiento de los polos. Describe una órbita elíptica, con una leve excentricidad. La trayectoria de tal órbita se llama eclíptica, el lapso de tiempo de su rotación en torno al Sol se llama año sideral, el lapso de tiempo de su rotación alrededor del eje que atraviesa los polos se denomina día sideral. El radio medio de la Tierra es de seis mil trescientos setenta y un kilómetros. Su superficie está cubierta en un setenta y cuatro por ciento de agua y en un ventiseis por ciento por las tierras emergidas. Y esas tierras son la tierra de nuestra Tierra.
     Hermano mío, dice el hombre sin tierra al astrónomo que le explica el Universo, no pienses en la rotación de la Tierra, piensa antes en mis manos que la trabajan y no la poseen. Yo vivo en esta tierra, labro esta tierra y soy un Sin tierra. ¿Te parece posible hermano astrónomo, tú que conoces el Universo?

    Se trata de un libro de viajes a diversos lugares que cuenta de forma delicada.La actitud de Tabucchi es de las que considero "inmaculadas", es decir, que quieren pasar por el mundo sin romperlo ni mancharlo...


La segunda es de Pierre Bergounioux es del libro Un poco azul en el paisaje, de Ed.Minúscula. Es así : Los bloques mates de granito gritan, en silencio, la brevedad relampagueante de nuestras vidas, la vanidad de nuestras aspiraciones, la fatalidad del olvido. Nada ha cambiado.Nada cambiará jamás.Pasamos como sueños y ese pensamiento, esa intensa emoción que nos paraliza, carecen por sí mismos de la más mínima importancia. Ningún poder ha preparado nuestra venida. Esa es una ilusión claramente localizada, un prejuicio que florece en la llanura. El planeta da vueltas en la inmensidad vacía, sin preocuparse de su frágil tripulación, y es allí, en las alturas que se aborregan hasta el infinito para perderse en el azul, donde uno se percata de ello, donde la duda ya no es posible. Habremos sido ese instante, ese deslumbramiento fugaz en la frente hirsuta, escabrosa, de la eternidad. (págs.61-62).

    Pero del mismo autor y en la misma editorial os recomiendo, sobre todo, Una habitación en Holanda. Es un librito para hacer que una tarde sea maravillosa...

César Garzón.

viernes, 20 de abril de 2012

Un texto de APPENFELD

De Historia de una vida ( Península,2005, págs.64-65)

En el año 2005, Appenfeld pronunció una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Leyó estas páginas que le tradujo su esposa, Elena.

"En uno de aquellos días tan tranquilos( por cierto , la mayoría de los días lo eran, y excepto el graznido de las aves rapaces, no se oía ningún sonido estridente en el bosque), cuando estaba parado en el margen del campo de maíz, encantado por su movimiento ondulante y por el verde que iba cambiando alternativamente a un verde más oscuro, vi de repente un cuerpecito moviéndose sobre las olas del maíz. Me parecía que nadaba con facilidad. Estaba lejos de mí, y, aún así, podía observar claramente cómo nadaba.
Cuando todavía estaba siguiendo el movimiento del cuerpecito moreno, oí en la lejanía unas voces apagadas, una mezcla de voces de vientos y numerosas voces humanas.Me giré a un lado y otro y no vi nada.El cuerpecito moreno avanzaba y me parecía que se estaba abriendo paso para llegar al bosque.
Aún estaba tratando de ver de que dirección provenían las voces cuando vi, en la colina que estaba a mi lado, donde también había un campo de maíz,una masa de cuerpos humanos abriéndose paso velozmente como si viajaran en una balsa. Al principio no asocié el cuerpecito pequeño que nadaba sobre el maíz con los otros cuerpos, pero no pasó mucho tiempo cuando vi que se movían con gritos de guerra y, desplegándose hacia los lados, lo rodearon.El cuerpecito pequeño, que al principio me parecía que nadaba con facilidad, al parecer se cansó.La distancia entre él y el bosque hacia el que se abría paso, no disminuía.
Todo esto acontecía a unos centenares de metros de mí y, aunque veía a la gente, no atribuí ese movimiento a seres humanos, sino a la naturaleza. Tenía la impresión de que los vientos estaban acumulando fuerzas para el impulso y que, en breve, se desplegarían sobre los campos de maíz y los cortarían.
La verdad no tardó en descubrirse. El diminuto cuerpecito no era más que un niño, y los que lo perseguían, campesinos. Muchísimos campesinos con hachas y hoces en las manos, moviéndose de forma decidida para atraparlo. Ahora veía la imagen del niño con claridad, respiraba con dificultad girando la cabeza hacia atrás a cada rato. Estaba claro : no escaparía, no podría escapar. Eran muchos y más veloces que él, y dentro de poco le cerrarían el paso.
Me quedé observando los morenos y vigorosos rostros de los campesinos mientras avanzaban velozmente. El niño se esforzaba mucho, pero inútilmente. Lo atraparon, posiblemente no lejos del bosque. Todavía alcancé a oir sus súplicas.
Más tarde vi a la muchedumbre regresar al pueblo. Volvían con regocijo, como tras una cacería exitosa. Dos campesinos jóvenes arrastraban al niño de las manos. Lo sabía : dentro de poco, si vivía, lo entregarían a la policia y en mi corazón supe que mi destino, llegado el día, no sería diferente; a pesar de todo, cuando aquella noche apoyé la cabeza en la tierra, me alegré de seguir con vida y poder ver las estrellas entre los árboles. Este sentimiento egoista, que yo sabía que no era puro, me envolvió y me sumergió en un profundo sueño."
MAS COMENTARIOS SOBRE APPENFELD II

De Historia de una vida, (Península 2005)


Durante los días que vagué por los campos y los bosques, aprendí a preferir el bosque a los campos abiertos, los establos a las casas, los inválidos a los sanos, los marginados del pueblo a los aparentemente honestos. De vez en cuando la realidad me desmentía, pero la mayoría de las veces se confirmaban mis sospechas. Con el paso de los días comprendía que los objetos inanimados y los animales eran mis verdaderos amigos. En el bosque estaba rodeado de árboles, plantas, pájaros y pequeños animales. No les tenía miedo. Estaba seguro de que no me tocarían. Con el tiempo me familiaricé con las vacas y los caballos y ellos me ofrecieron un calor que guardo en mí hasta el día de hoy. A veces me parece que no fueron personas las que me salvaron sino los animales que encontré en mi camino. Las horas que estuve en compañía de cachorros de perros, gatos y ovejas fueron las mejores horas en los días de la guerra. Estaba con ellos hasta el anochecer, me quedaba dormido a su lado, y entonces mi sueño era tranquilo y profundo como en el lecho de mis padres. (pág.96)

Fue entonces cuando desarrollé mi desconfianza hacia las palabras. Una corriente fluida de vocablos despierta en mí desconfianza... Prefiero el tartamudeo, el esfuerzo de depurar las palabras y ofrecerte algo interior... Las palabras no tienen la fuerza suficiente para enfrentarse a las grandes catástrofes, son pobres, inadecuadas y mixtifican. Ni siquiera las antiguas plegarias tienen el poder necesario para afrontar la catástrofe. (pág.98-99)

La literatura lleva en su interior todos los elementos de la fe : seriedad, interiorización, melodía y el contacto con los contenidos ocultos del alma... (pág.109)

Un escritor extrae de su interior lo que escribe, y la mayoría de las veces escribe sobre sí mismo; y si sus palabras tienen un significado, es porque es fiel a sí mismo, a su voz, a su ritmo. La generalización y el tema son una consecuencia secundaria de su obra, no lo principal. Yo era un niño durante la guerra, y todo lo que le sucedió a él y en él, continuó durante sus años de adulto : la pérdida de su casa, la pérdida del idioma, la desconfianza, el miedo, los impedimentos al hablar, la extrañeza. A partir de esos sentimientos elaboro mis historias. Sólo palabras adecuadas construyen un texto literario, no el tema. No pretendo ser un emisario, un cronista de guerra ni saberlo todo. Me conecto a los lugares donde estuve y escribo sobre ellos. No tengo la sensación de estar escribiendo sobre el pasado. El pasado en sí es una pésima materia para la literatura. La literatura es un presente en llamas, no en un sentido periodístico, sino porque aspira a otorgar al tiempo una presencia constante. (págs.116-117)

Todo aquel que sobrevivió a la guerra lo hizo gracias a una persona que le ayudó en un momento de gran peligro. No vimos a Dios en los campos de concentración pero sí a personas justas. La antigua leyenda judía según la cual el mundo existe por el mérito de los pocos justos era cierta entonces, como ahora.. Los años del ejército fueron importantes para mí no por haberme inculcado valores nuevos, sino porque me llevaron a los orígenes de mi vida, una vida que había perdido durante la guerra y cuyo recuerdo iba desvaneciéndose, y era como si esa vida resucitara precisamente en el ejército. Allí me di cuenta claramente de que el mundo que había dejado atrás, mis padres, mi hogar, la calle, la ciudad, vivía y estaba arraigado en mí, y todo lo que me sucedía o me iba a suceder estaba ligado al mundo en el que había crecido. En el momento en que lo comprendí, dejé de ser un huérfano que vive atenazado por la soledad propia de los huérfanos y empecé a ser una persona que tiene asidero en el mundo.(págs.130-131)

El individuo, con toda su importancia, no lo es todo. La comunidad lo precede, ya que la comunidad ha creado la lengua, la cultura y la fe. Si el individuo contribuye con su parte a la comunidad, la eleva y se eleva con ella. Un artista que no es capaz de hacer esto no será incluido en la memoria de su pueblo.(pág.149)



En la entrevista de Phillip Roth : El oficio : un escritor,sus colegas y sus obras (Seix Barral 2003)

Crear equivale a ordenar, clasificar, elegir las palabras y el ritmo más adecuados a la obra. Los materiales están tomados de la propia vida , pero lo creado es una criatura independiente. ..La realidad siempre es más fuerte que la imaginación humana. No sólo eso, es que, además, la realidad puede permitirse el lujo de ser increíble, inexplicable, de situarse fuera de toda proporción. Para gran dolor de mi corazón, la obra creada no puede permitirse las mismas libertades. (pág.43)

Aprendí hebreo con muchísimo esfuerzo. Es una lengua difícil, severa y ascética. Un antiguo proverbio dice que el silencio es la cerca que protege la sabiduría. La lengua hebrea me enseñó a pensar, a ser ahorrativo en palabras, a no usar demasiados adjetivos, a no intervenir demasiado, a no interpretar...(pág.47)

MAS COMENTARIOS SOBRE APPENFELD I

El 16-Julio 2010, La Stampa de Turín, publica el discurso que Aharon Appelfeld leyó con motivo de la Milanesiada, en la que recibió el premio "Rosa d´oro". Este discurso venía acompañado de algunas citas de su novela Vía férrea que no voy a transcribir.Haré un extracto de su disertación titulada La paradoja de mi vida, con sus propias palabras.
Nací en 1932, un año antes de la llegada de Hitler al poder. Mis padres eran judios asimilados, partícipes de la lengua y la cultura alemanas: para ellos el judaismo era una especie de anacronismo, del cual lo mejor era mantenerse distanciados. Cuando tenía tres años mis padres hicieron venir de Viena una institutriz, para que mis oidos escucharan la correcta pronunciación que se usaba en la capital. Los judios asimilados estaban seguros de que el régimen de Hitler sería pasajero y que en un año o dos habría desaparecido.La filosofía y la música alemanas, para no hablar de la literatura como máxima expresión cultural de la humanidad, derrotarían a la vulgaridad y la violencia, el expansionismo y la sed homicida.
Nací en la Bucovina, una de las provincias más renombradas del imperio de los Hagsburgo por mérito de su capital, Chernovitz.Distinta de las metrópolis, la provincia había conservado cierto candor, nutrido por la certeza de que la cultura tiene en sí misma la fuerza para salvar al hombre incluso de los demonios que se esconden bajo aspecto humano. Nadie podía imaginar lo que iba a suceder.
En 1941 los alemanes invadieron la Bucovina. Yo tenía ocho años y medio, era hijo único, hablaba alemán sin cometer errores. Iba quedando en claro que nos encaminábamos hacia una tragedia inminente.
Lo que sucedió en los gettos y en los campos es sabido. Mi madre fue asesinada y fuí separado de mi padre. Esa lengua que cultivaba con tanto amor se transformó súbitamente en la lengua de los asesinos.
Escapé del campo, me escondí en los bosques y ( tras su peripecia en el prostíbulo), fuí adoptado por una banda de ladrones ucranianos. Me salvó la vida el ucraniano que me había enseñado nuestra doméstica. En lugar de la exclusiva escuela que había frecuentado, debí aprender de esa escuela de ladrones...Aprendí a hablar poco y nada, a vigilar a mi alrededor, a escuchar. Quizás ese ejercicio sirvió a mi formación como escritor...
La burguesía judia formaba a sus hijos para que fueran médicos, abogados, banqueros. Pero los nazis instalaron como centro de mi existencia mi judaismo "biológico"...
En 1944 la zona donde transcurría mi exilio fue liberada por el ejécito rojo. Tenía 12 años y el ejército me adoptó como peón de cocina...Aprendí pronto a beber vodka, a fumar, blasfemar...
Llegué a Yugoslavia en 1945. Encontré a otros muchachos judíos y abandoné el ejército... Llegamos a las costas de Italia ...me uní a esos prófugos dispuestos a emigrar a Palestina...
Me recibieron en una colonia agrícola que iniciaba a los muchachos de mi edad en las tareas rurales, a la autodefensa y a una nueva lengua, el hebreo....Leía mucho y paso a paso conquisté la lengua. Me fascinaba la lectura de la Biblia. Todos los días copiaba a mano un capítulo y así fuí adquiriendo la melodía de la frase hebrea...
Se dice que el arte de escribir sólo se realiza con la lengua materna. Las excepciones como Conrad, Nabokov y Beckett, confirman la regla. En mi caso la redención fue el lenguaje bíblico...Se adecuaba a las experiencias de mi vida : minimalista, directa, sin manierismos, jamás descriptiva, con escasos adjetivos. Una lengua apta para describir la vida que florece después de la catástrofe, de durezas y absurdos. Mi suerte fue conseguirla. La lengua de mi madre, transformada en la lengua de los asesinos, jamás pudo haber sido mi instrumento musical...
Por el universalismo de la Biblia sigo siendo un europeo. Esa Europa en la que nacieron mis ancestros y los antecesores de mis ancestros y donde yo he nacido, vive y respira en todo lo que escribo. ¿Happy end?. Decididamente no.Para una infancia y adolescencia como las mías y su carga de paradojas, no hay espacio para la felicidad.
En lo profundo de mí anidaban el cinismo, la indiferencia , el desprecio por cualquier tipo de fe. He visto demasiado mal en mi vida para volver a creer en la simplicidad y el candor del ser humano. Milagrosamente, sin embargo, la herencia cultural de mis padres, su amor confiado en el progreso y el universalismo, los cuatro años de trabajar la tierra y otros tantos de estudio de la Biblia me han preservado, y así la imagen de Dios que hay en mí.