miércoles, 26 de septiembre de 2012

TRILOGIAS

                                    I.- BARCELONA

                                    Esta trilogía ya la he recomendado más veces. Se trata de tres novelas de MARIO LACRUZ que sus herederos, con el título de Trilogía de la culpa han publicado en Editorial Funambulista (2009) en un solo tomo. Son El inocente, La tarde y El ayudante del verdugo. Ambientadas en la Barcelona de post guerra tienen mucho encanto. Alguno de vosotros , de los más listos, ya las ha leído. A mí, particularmente, me gustó, sobre todo, la primera, El inocente. Está considerada como la primera novela policíaca en español. Pertenecen a la época en que todavía no éramos una nació, pero en fin, no se puede ser perfecto...



                                    II.- ¡VIVE LA FRANCE!
                                   
                                    En un suplemento literario, Babelia, reciente (22-Sept.-2012), unos historiadores británicos, Beevor y Hastings que publican sendos libros acerca de la 2ª Guerra Mundial, recomendaban sus relatos preferidos acerca del conflicto. Para Hastings su relato preferido es Suite francesa, de IRENE NEMIROVSKY, Salamandra (2005). Ya sabéis, la huída de París de la autora y su familia. Retrato impresionante. La autora es arrestada en Julio del 42 y ese mismo año muere en Auschwitz.

                                    En la misma línea, pero con más suerte ya que sobrevivió y obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1946, tenemos Huida en Francia, de SOMA MORGENSTEN, Pre-Textos (2005). Este autor , en la misma editorial, relata los últimos días de Joseph Rooth . También, va de trilogías, publicada por Ed.Funambulista tiene una trilogía, en tres tomos, con los títulos El hijo del hijo pródigo, Idilio en el exilio, El testamento del hijo pródigo . Es una entretenida saga de judíos en la Europa Oriental del Imperio Austrohúngaro...(ya está Garzón con lo mismo...). Para mi gusto no llega a mi admirado Bashevis Singer, pero, sin duda, es de excepcional calidad.

                                    La tercera obra de esta trilogía en el país de Allons enfants de la patrie, no es de la 2ª Guerra, sino de la 1ª, la del 14. Se trata de Monasterio negro editada primorosamente, aunque a un precio alto, por la editorial asturiana KRK(2012). El autor ALADAR KUNCZ, es húngaro y le atrapa, nunca mejor dicho, el inicio de la 1ª Guerra Mundial de vacaciones en Francia. El libro, autobiográfico, relata sus peripecias en campos de concentración franceses hasta 1919, por el mero hecho de ser húngaro. Inconcebible. Es un relato coral, magnífico. Se lee con la misma pasión que una novela o que la Suite francesa de Némirowsky. Esos campos, aún siendo muy duros, parecen hoteles de lujo  comparados con lo que luego fueron los campos de concentración en la 2ª Guerra.

                                    Otras precisiones : Beevor recomendaba Vida y destino de Groosman, Galaxia Gutemberg, una trilogía de Evelin Waugh que lleva el título de Espada de honor : Hombres en armas, Oficiales y caballeros, Rendición incondicional, publicados por Cátedra y Una mujer en Berlín, de autora anónima (Anagrama 2005).
Hastings, además de Suite francesa, también Una mujer en Berlín y el Diario 1935-1944, del rumano  Mihail Sebastian (Destino 2003), bien conocido de Mari Cruz.

                                    Con lo rápido que pasa el tiempo, especialmente para los viejos, falta muy poco para el centenario de la Guerra del 14. La distancia tiende a verla de manera romántica, pero si bien es cierto que así comenzó, terminó siendo una matanza espantosa, como lo son todas las guerras. Aunque supongo que saldrán de aquí a entonces muchos títulos, voy a recomendar algunos de mi propia cosecha.

                                    El best-seller fue Sin novedad en el frente, del alemán Erich María Remarque. Varias películas.

                                    En la misma guerra está ambientada Adiós a las armas, de Hemmingway. Varias películas.

                                    Dos relatos magníficos: Años inolvidables, de John Dos Passos y, sobre todo, Los cañones de Agosto, de Bárbara W. Tuchman, una historiadora norteamericana que escribe como los ángeles. Todos sus libros son espléndidos.

                                    La famosa Tempestades de acero, de Jünger, os confieso que me aburrió.

                                    Una obra excelente es El final del desfile, (Lumen 2009), de Ford Madox Ford, el amigo de Conrad. ¿Conocéis a este autor?. Tiene una novelita, El buen soldado, muy recomendable.

                                    A mi juicio, la obra maestra acerca de la 1ª Guerra es Los Thibault, del Nóbel francés Roger Martín du Gard. La publicó Alianza en seis tomitos y ahora, desidia española, desde hace años, no hay una nueva edición. Es un novelón fantástico. Si se reeditara, es de obligado cumplimiento.



                                    III.- ¡ESPAÑA,ESPAÑA!


                                    He descubierto , gracias a un artículo de Rosa Montero, un autor español del que he leído tres novelas seguidas, las tres en Seix Barral. Se trata de ADOLFO GARCIA ORTEGA, vallisoletano. Creo que ahora dirige, precisamente, Seix Barral para Planeta. Es articulista, crítico literario, tiene otras novelas anteriores pendientes de lectura por mi parte.

                                    La primera es de 2003, en Seix Barral de 2008., El comprador de aniversarios. Recrea la posible vida que pudo ser y no fue de Hurbinek, un niño de tres años mencionado en La tregua, de Primo Levi.

                                    La segunda , El mapa de la vida, de 2009, recrea los atentados del 11-M en Madrid.

                                    La tercera, de ahora mismo, 2012, Pasajero K, las atrocidades de la guerra de los Balcanes.

                                    La técnica es la misma. El autor trata de reconstruir el pasado o lo que la muerte interrumpió en las vidas de sus personajes. Hay preciosas historias de amor, originales viajes por Europa, recreaciones de un Madrid sorprendente.
                                    No os exagero, creo que es mi descubrimiento del año. Para comenzar, os recomendaría la primera,  más corta y de fácil lectura, El comprador de aniversarios. Os extracto un párrafo : Empujar, aterrar, golpear, destripar, escupir, abrir, sajar, insultar, desgarrar, apuntar, disparar, fusilar, clavar, arrojar, desmembrar, ahorcar, aplastar, degollar, inyectar, trepanar, desfigurar, amputar, triturar, abrasar, incidir, apuñalar, electrocutar, violar, contagiar, torturar, engañar, taladrar, hinchar, decapitar, cortar, ensartar, enterrar, estrangular, apalear y descoyuntar son verbos que los nazis aplicaban a los niños...
                                    Creo que es la mejor aportación española al imprescindible recuerdo del Holocausto.
                                    ¡Ay Garzón, ya nos llevaste otra vez al huerto!

P.D. Va sin ilustraciones porque ocuparía demasiadas páginas...

lunes, 13 de agosto de 2012

UN AMOR PEQUEÑO

Cuando propuse de una forma un poco precipitada o al menos, no de forma premeditada,  la novela “Un  amor pequeño” fue por varios motivos:  Uno, muy simple, la acababa de leer, de hecho me faltaba el ultimo tercio y me estaba gustando bastante y, por otro lado, el cuerpo me pedía una historia actual, con personas que sienten y se preocupan y lloran y ríen por lo mismo de siempre, pero según el momento y el lugar donde se ubican estas historias,  se explican de muy diferente modo y yo tenía ganas de una historia de mi realidad social y de mi tiempo.

Llevábamos varios meses repitiendo el tema judío, lo cual creo que, aunque nunca se dirá suficiente, y siempre entristece, asombra, horripila y, por supuesto, siempre hay que escuchar o leer con grandísimo respeto, en nuestra tertulia mensual  habíamos trabajado en el último año: “Matadero 5”,  “Flores en sombra”, y poco antes, “El Pentateuco de Isaac” y aunque muy diferentes entre si, el substrato era el mismo. Personalmente me quedo con la de Appenfeld por su delicadeza y sensibilidad.

También en este último año,  comentamos libros de gran contenido filosófico que incluso nos llegaron a plantear la duda sobre si eran novelas o ensayos, así ocurrió con La inmortalidad de Kundera.  “La llamada”,  de  nuestra Olga, aunque se inicia como una historia de ciencia ficción, acaba siendo una obra  intimista sobre la muerte,  la necesidad de creer en la existencia de Dios, y la esperanza en el ser humano pese a  los errores que cometemos. 

“Una solitud massa sorollosa” y “La mano de la buena fortuna”,  fueron, a mi entender, puras odas a los libros, a la necesidad de la lectura como única salida posible a una realidad que según tantos  autores se percibe como absurda, incomprensible o simplemente inmerecida de ser vivida tal cual. La literatura entendida como una forma de comunicación superior.

En otro orden y tratando realidades más cercanas,  comentamos novelas de mayor contenido social, “Brooklyn”, “Estupor y temblores”, “La pequeña parcela de Dios”, igualmente diferentes entre sí pero compartiendo un tema común: el componente sociocultural que envolvía a los personajes y que de alguna forma era el origen y causa de los comportamientos de sus protagonistas (la emigración a EE.UU de una joven desde Irlanda, la adaptación laboral en un país tan diferente como Japón, la vida miserable de unos campesinos norteamericanos) .

También comentamos dos libros fundamentalmente psicológicos, “Las Vidas de Dubin” y “La fortuna de Matilda Turpin”. La primera detalla minuciosamente la depresión de un escritor maduro que se debate entre la comodidad y seguridad de su vida de siempre y la incertidumbre de otra vida aparentemente llena de estímulos. La segunda incide repetidamente en los trastornos psicológicos de los personajes. En ambas el paisaje se convierte en un personaje más y redondea a la perfección el relato.

“Las memorias de Leticia Valle”, una historia de seducción, a caballo entre la crónica social de Valladolid de principio del siglo pasado, y las turbulencias del trio protagonista . Una versión muy personal de Chacel donde la eterna fragilidad masculina sucumbe, esta vez trágicamente, ante la determinación de esa extraña Lolita hispana.

La peculiar “Königsberg” con muchos géneros dentro de la novela y con un contenido bizarro que no acabó de cuajar entre nosotros, tertulianos maduritos con poca flexibilidad ante las innovaciones, con excepciones claro está. A destacar la elegancia y estoicismo con que el autor aguantó nuestras críticas.

Y, finalmente yo diría que las dos únicas novelas de este último año que nos entroncan con nuestra realidad más cercana serían: “Los ojos amarillos de los cocodrilos” y “Ruido de fondo”. La primera, creo que todos estaríamos de  acuerdo en calificarla como obra de caza muy menor, siguiendo la terminología de Cesar, que ha quedado ya como baremo o medición de la calidad de las obras que vamos estudiando,  y la segunda , si bien empieza como un retrato de la histeria consumista norteamericana perfectamente extrapolable a cualquier otro país europeo, poco a poco va desbarrando hacia una idea paranoide sobre la muerte, en la que la conexión con sus inicios sociológicos casi nada tiene que ver. Finalmente, nuestra joyita brasileña del último día, “Mi planta de naranja lima”, que alguien calificó, a pesar de su dureza, como “soplo de aire fresco en la tertulia”, qué mas se puede decir, esta hermosa frase la resume perfectamente.

Así pues, y volviendo al inicio de mi argumentación, parece se estaba echando de menos una historia de ahora, en nuestro país, con personajes de nuestra sociedad actual. Si “Un amor pequeño” es la novela idónea,  de hecho es del 2004 y ya han pasado muchas cosas, no lo se, seguramente hay otras mejores o mas representativas, vosotros opinareis al respecto, pero esta fue la elegida y es de la que toca hablar hoy.

El autor, Alejandro Gándara creo que nadie en esta mesa  lo conocía  pero si alguien está interesado, al margen de los apuntes que os traslado ahora, en Internet encontrareis información abundante. Es de Santander, tiene 55 años. De familia humilde, con un padre emprendedor que nunca hizo funcionar bien un negocio, cursa la mayoría de sus estudios superiores con becas y dinero que ahorra  emigrando y trabajando en Suiza. Estudia Ciencias políticas y sociología en la complutense de Madrid, y al finalizar se traslada a Inglaterra para la elaboración de su tesis. Trabaja como investigador del Britsh Museum de Londres. Después de un periodo de 2 años decide volver a España y ejercer como profesor ayudante de Historia de las Ideas y de las Ciencias políticas en la misma universidad donde estudió. Sin embargo y según sus propias palabras, la universidad y él parecen bastante incompatibles,  y en los 80 se independiza del ámbito didáctico convencional y funda  “La escuela de letras” en  Madrid, primera escuela de creación literaria española, centro que dirigiria durante 10 años y que sirvió de impulso para la aparición de los primeros talleres literarios, hoy tan comunes.  Según el propio Gándara “El talento no se enseña, pero se descubre” o “Se puede aprender a escribir, lo que es imposible es enseñar a hacerlo”, son dos frases suficientemente explicativas acerca de su modo de entender  la docencia en el arte de escribir.

En el 2000 promueve otro proyecto más ambicioso, La Escuela contemporánea de Humanidades, una institución que reúne especialistas de disciplinas de la ciencia y del pensamiento para investigar sobre la sociedad contemporánea y encontrar en los debates entre alumnos y profesores, al estilo socrático,  puntos en común entre todos estos conocimientos que permitan comprender y afrontar mejor los cambios de esta nueva sociedad.

Su trabajo como escritor tiene una duración extensa, de hecho, ha vivido de la literatura las últimas tres décadas, no solo como novelista sino también como ensayista y articulista de los periódicos: El País, El Mundo y ABC. Durante dos años escribe en “La Modificación” considerada la segunda mejor revista por La asociación de Revistas de la Unión Europea. En este período viaja a Israel, Rusia, y Alemania en momentos clave, con la intención de dar una información diferente y según él, “sin ahorrar caña”. La revista acaba cerrando por falta de presupuesto y de lectores.

Su narrativa es limitada.  Publica unas once o doce novelas , la primera “la media distancia” en 1984 que recibe el Premio de la Prensa Canaria y la última en 2008, “El dia de hoy” ambas en Alfaguara,  ésta, segunda considerada  por algunos como una de las principales novelas del periodo llamémosle “de la crisis”.

Su obra se ha traducido al inglés, sueco, alemán, italiano y checo,  y ha recibido importantes premios:

En 1979: El Ignacio Aldecoa de cuentos.
Por la novela  “Ciegas Esperanzas” el Premio Nadal de 1992,
Y por “Ultimas noticias de nuestro mundo” le otorgan el premio Herralde de Novela en 2001. 

Asimismo recibe el premio Anagrama de Ensayo por “Las primeras palabras de la creación”, un estudio sobre la cultura literaria de occidente que se ha construido sobre la huida del texto y en donde la interpretación ha sustituido a la letra y los discursos han borrado lo que la palabra dice. Este primer gesto se halla en la ruptura del Nuevo Testamente cristiano respecto de la Biblia judía. La narración más antigua es puesta al servicio de una interpretación doctrinaria.  A través de una lectura rigurosamente narrativa del relato del Génesis, el autor describe la distancia entre lo que está escrito y lo que nos han contado, al tiempo que analiza la psicología de Dios en cuanto artífice de la creación.

La versatilidad e inquietud de este autor le lleva casi a simultanear novela, teatro, cuentos infantiles, ensayo y artículos periodísticos. La propia urdimbre de algunas de sus novelas en las que frecuentemente mezcla géneros y la complejidad  y simbolismo de sus propuestas, le convierten en un escritor exitoso para la crítica pero poco querido o entendido por el público. En un momento dado, Gándara se expresa así : “Me siento perdido ¿para quien se escribe?”.  

En Un amor pequeño, el autor santanderino con su habitual complejidad y brillantez, cambia la simbología de sus anteriores libros y vuelve a mostrar una realidad existencial con una narrativa al uso, con aspectos tan terrenales como el dinero o el amor. Es la historia de un hombre desarraigado familiar y profesionalmente que se enamora de una joven que lo conducirá a su propio reencuentro y a una redefición de su pasado.

Ruy que así se llama el personaje, es un hombre maduro, divorciado, sin identidad profesional que parece haber dimitido de su propia existencia anterior de antigua esperanza blanca de las ciencias y las letras -físico y matemático y, a la vez, autor de un par de libros de éxito-, malvive en Madrid, a la deriva entre diversos trabajos como traductor, vendedor y hasta liquidador de empresas. Huérfano de hijo y durante el relato también del padre odiado, languidece como amante periódico de una mujer casada, tan infeliz como él mismo.
El tema surge cuando acepta un trabajo para liquidar una empresa editorial en La Coruña, en peligro de quiebra por una mala gestión, Ruy sabe lo que tiene que hacer mientras el barco se hunde con sus tripulantes envueltos en su dignidad y con la cabeza bien alta. Entre la diversa fauna de socios y deudores, empleados, intelectuales y otros varios destaca la figura de Práxedes, hija del socio principal que, junto al idealismo de su padre, le servirá de puente hacia el reencuentro de si mismo, del amor y de la dignidad.

Como veis una historia mil veces contada, pero con gran calidad literaria. Su estilo narrativo está muy logrado, con pasajes de una hondura psicológica a la vez que poética que encandilan. Por ejemplo y solo leeré este: “Voy en un tren nocturno de Madrid a la Coruña, son las dos y diez de la madrugada, en la ventanilla hay una cara blanca contra la noche, estoy solo en el compartimento y pienso en lugares en los que uno se queda solo, como un cuarto de hospital o la sala de espera de un abogado. El traqueteo es el ritmo al que se acerca lo que tiene que pasar. Ese porvenir no estaba en el guión, no estaba en las estrellas, no había nada que estuviese esperando o deseando, así que no debería haber ocurrido. Era de otro, pero me atravesó a mí. Como el tren esta noche, nada en la ventanilla excepto tu cara, crees que todo sucede a la altura de los ojos y que todo está inmóvil, cuando en realidad el tren cruza páramos y montañas y los va dejando atrás. Cuando llega el día te espera un mar desconocido junto a una ciudad desconocida. Y el que baja al anden es también un desconocido”.

Eugenia Cisneros

viernes, 27 de julio de 2012

Literatura y alcohol


I.-           

Sobre literatura y alcohol , valga este último término por consumo de bebidas alcohólicas, hay cerca de cuatro millones de entradas en internet, es decir que los estudios, opiniones, citas y tonterías varias dichas acerca de este tema son inabarcables.

                        Las opiniones más serias se remontan a la Biblia, a Noé, con cuadros famosos de su borrachera y las bodas de Caná, también pintada en varias ocasiones.

                        Ulises emborracha a Polifemo para poder huir de su cueva. Simposium era una agradable reunión de amigos, con comidas y bebidas adecuadas para charlar de asuntos diversos. En fin, como nuestras tertulias.

                        En sus andanzas por Asia Menor las tropas de Alejandro Magno llegaron a la ciudad de Anquíalo. En el centro de la ciudad se alzaba la tumba de Arsubanipal, rey de Asiria a mediados del siglo VII a.C. En la tumba había una talla del rey aplaudiendo, con las manos encima de la cabeza y, debajo, una inscripción en escritura cuneiforme. Intrigado, Alejandro hizo que se la tradujeran : “ Sardanápalo, hijo de Anacindaraxes construyó Anquíalo y Tarso en un solo día. Desconocido, come, bebe y haz el amor, pues el resto de los asuntos humanos no son merecedores de esto”. Con “esto”, se refería a los aplausos del rey. El historiador Aristóbulo, que escribió su libro cuando ya había cumplido ochenta años, qué envidia, eludió de manera pudibunda la referencia al sexo y parafraseó : “come, bebe y diviértete”, pero Calístenes registró con exactitud las indecorosas palabras. Ejemplos de pudor o naturalismo podrían llenar otros millones de referencias. Comparad a Jane Austen y Henry Miller, por ejemplo. El caso es que Alejandro, como una negación viviente de cualquier filosofía del pasotismo, prosiguió con su avance.

                        Unas doscientas páginas más adelante en la biografía de Alejandro de Robin Lane  (Acantilado) que utilizo, estaba celebrando un banquete en Samarcanda con sus amigos griegos y los generales del ejército y durante la cena el vino corrió en abundancia. Beber mucho es el premio a la supervivencia en tierras de clima extremo, bien sea Uzbekistán o el desierto de Arizona...Mirad en vuestra memoria las llegadas de vaqueros al saloon que tenéis registradas...Las pocas fuentes de agua están contaminadas con salitre y el vino es la única alternativa para aplacar la sed. Además , los macedonios lo tomaban solo, los griegos lo rebajaban con agua. En ese banquete  hubo una discusión entre Alejandro y Clito, un imprescindible general de caballería, y la discusión terminó con Alejandro matando de un lanzazo a Clito. Horrorizado quiso suicidarse. Permaneció encerrado tres días sin comer ni beber sollozando entre murmullos “el asesino de mis amigos”. La carga de la culpa y la vergüenza le resultaban intolerables.

                        Hagamos una alto. Desde los principios de la historia, sabemos de la existencia del vino, principalmente en las riberas del Mediterráneo a las cuales, por fortuna, pertenecemos. Se ha utilizado como bebida y como fuente de calorías. He conocido zonas donde, si no había leche materna, se criaba a los niños con sopas de vino. Sin embargo, como todos los elementos que el organismo humano puede utilizar, debe ingerirse dentro de ciertos límites. Hasta el oxígeno y el agua en exceso, matan. El paso entre la situación placentera y la salvajada más brutal es estrecho. El vino induce efectos psíquicos con relativa rapidez y es imprescindible que cada uno sepa sus fronteras. Sólo se puede saber con la práctica porque la respuesta individual es muy variable. También recomiendo otra dos preguntas  por y para qué bebemos y que seamos honestos en las respuestas. De esta forma, lo tomo de Gaziel en La península inacabada, conseguiremos estar “ saturats de la joia suprema que els grecs antics, els més savis dels homes , en deiem amb una gran senzillesa la dolçor de beure la llum”.


II.- 
  
Sigamos y, a ser posible, con mayor brevedad.

Del clasicismo romano, son famosas las borracheras de Cátulo. No las presencié. Seguro que os hacen más gracia las bacantes. Arrebatadas por el delirio de Dionisio, también llamado Baco, formaban cortejos donde danzaban y cantaban, con el cabello suelto y el pecho desnudo, apenas cubiertas por unas pieles...Fueron confundidas con las ménades, las ninfas que criaron a Dionisio y a las que la leyenda atribuía la capacidad de hacer manar de los árboles vino, leche y miel. Dichosa edad siglos dorados. Y con un recuerdo para los ágapes en triclinios y para Ovidio  y tantos otros pasemos a la Edad Media.

Del siglo XI-XII es siempre citado en estos temas el persa Omar Khayyam. No me resisto a transcribir alguna de sus muchas estrofas. De verdad, cualquiera. Por ejemplo : “ Me dicen : No bebas más Khayyam “. Yo les digo : Cuando bebo oigo lo que dicen las rosas, los tulipanes y los jazmines. Oigo, incluso, lo que no puede decirme mi bienamada. Otra : Sueño sobre la tierra. Sueño bajo la tierra. Sobre la tierra, bajo la tierra, cuerpos tendidos. Nada en todas partes. Desierto de la nada. Unos hombres llegan. Otros se van. ( La verdad es que esta no pega mucho en este contexto, pero , ¿a qué está bien?). Para compensar : Oigo decir que los amantes del vino serán condenados. No hay verdades, pero sí hay mentiras evidentes. Si los amantes del vino y del amor van al Infierno, el Paraíso debe estar vacío. Vale. De la que se libró al nacer antes de la Persia de Jomeini.


Del siglo XIII-XIV citemos al Arcipreste de Hita y su Libro del Buen Amor.
Del XIV-XV a François Villon.
Del XV-XVI a Rabelais.

Del XVI-XVII nada menos que a Lope de Vega, Quevedo y Góngora. Estos dos últimos con repetidas acusaciones mutuas de embriaguez . Todos ellos con el tinto de Valdepeñas...  ¿ Y qué me decís del Falstaff de Shakespeare  ¿. También he buscado una referencia en Macbeth, donde dice que el vino aumenta el deseo pero disminuye la potencia...No la he encontrado con las prisas, pero me parece que es real. Y ahí esta Don Quijote destripando pellejos de vino.

El XVIII es el siglo de la Razón. Bueno, el mismísimo Rousseau le daba bien al vinillo...Y recuerdo con agrado los buenos tragos en el Tom Jones , de Fielding. También Robinson Crusoe se acuerda de bajar las barricas. Con certeza el número de bebedores ha aumentado al paso de los siglos por el propio aumento de la población, según dijo Perogrullo. Y en el XVIII hubo más que en el XVII.

Pero es en el XIX cuando el alcohol entra en la leyenda literaria, con el malditismo de Baudelaire, aficionado a la absenta, como Wilde, Verlaine y Rimbaud y antes el gran Poe. Leed el prólogo de Cortazar a sus cuentos completos. Yo los tengo en dos tomos en Alianza.Y también Dostoyevski y entre nosotros el insigne Don Marcelino Menéndez Pelayo, el mayor erudito de la historia antes de Wikipedia, muerto de forma prematura a causa del anís. Creo que a España le iría diferente si se obligase a los estudiantes de bachiller a leer la Historia de los heterodoxos españoles, con sus miles de páginas. Al final sabrían leer. Convencidos de que el alcohol, y otras drogas, estimulaban la inspiración, destruyeron sus vidas de forma precipitada.  La absenta, el hada verde, con más de 80º de graduación, fue prohibida en 1915.  Puedo aseguraros que hay un Chinchón de mayor graduación.

Y ahora tenemos que pasar el testigo a Norteamérica. Ella sola constituye toda una saga de grandes escritores alcohólicos, de alcohol y política, de alcohol y crimen y cine y todo lo que queráis. ¿ A qué os suena?.


III.-
          
Comencemos por la Generación Perdida, también conocida como Generación Húmeda. Faulkner, Scott Fitzgerald, Hemingway, Steinbeck...Faulkner, ingresado varias veces, creo que bebía Martinis y wiski. Fitzgerald, también ingresado varias veces, trató de dosificar la bebida tomando un vaso de cerveza..., cuarenta veces al día. Hemingway me parece que era de daiquiris y al final el hígado le sobresalía de la barriga como una sanguijuela gorda y larga. Y también otros dos Nóbel Sinclair Lewis y O´Neill. Y los grandes autores de novela negra, Hammett y Chandler ( recetas de gimlet) y otros. Tendríamos que dedicar alguna sesión a uno de estos últimos, especialmente Dashiel Hammet. Todos tienen alguna obra o varias maravillosas. ¿Inspiradas por el alcohol?. No, más bien el alcohol frenó seriamente sus talentos y la producción de todos ellos se ve mermada por la bebida. A mayor cantidad de alcohol, mayor daño cerebral y la persona que sigue consumiendo, aumenta el daño. La escritura queda bloqueada.

            Después viene la generación beat, más bien politoxicómana. Algunos de ellos, donantes y tomantes, salen en las memorias de Gore Vidal o las más recientes de Hitchens, este último muy amigo de Martin Amis. Ginsberg, Kerouac,Cassady, Bukowski, Burroughs. Este último a la búsqueda
 del alucinógeno perfecto en México , la ayahuasca.

            También era alcohólico Truman Capote, y, más recientemente, Raymond Carver.

            Dejo de lado la gran literatura, y cine, a que ha dado lugar la peripecia legal del consumo de bebidas alcohólicas en EEUU, la Ley Seca, la mafia y todo eso. Otro mundo.

            ¿Y mujeres?. Sí, también . Dorothy Parker, la admirada Carson Mc Cullers, la de Un corazón solitario, primera tertulia a la que asistí, extraordinaria novela. La francesa Marguerite Duras y tantas otras, quizás más en secreto.

            Volvamos a Europa : Graham Greene y el J.B., Lawrence Durrell, Dylan Thomas. Imposible que yo olvide al bebedor de cerveza Bohumil Hrabal.
            A los actuales silenciémosles con respeto.

            Ahora bien, tenemos escritores alcohólicos a los que la bebida puede que alguna vez les inspirase, pero que , con el tiempo, les entorpece y bloquea. También tenemos libros donde corre el vino, si es alemán o irlandés la cerveza, si de piratas el ron, si más moderno el wiski, bourbon o escocés, blended o malted..., y hay novelas donde se bebe mucho, en la última, Un amor pequeño, sin ir más lejos, inspiradora de estas líneas, junto con la soberbia serie Mad Men, ¿pero eso es literatura alcohólica?.

            Yo creo que novelas alcohólicas son en las que el protagonista es el bebedor y cuenta sus vivencias de intoxicado  en vivo y en directo, como quien dice. Para poneros ejemplos cito cuatro. Supongo que podrían ser más.

            Robert Louis Stevenson fue un gran bebedor y un extraordinario narrador. Pues bien , El extraño caso del Dr.Jekill y Mr.Hyde, ha sido interpretado como la transformación absoluta a la que nos lleva el alcohol. Describe como una buena persona puede convertirse en un monstruo y como la pócima milagrera es su única pasión.

            La de William Styron, no es novela, sino relato autobiográfico : Esa visible oscuridad. El autor, bebedor habitual, se ve inmerso en una profunda depresión y analiza las causas. Recordad que es el autor de La decisión de Sophie y de Las confesiones de Nat Turner.





IV.-

            Vamos ya con los dos pesos fuertes de la descripción alcohólica. A mi juicio, uno de ellos es La leyenda del santo bebedor, de mi admirado y muy leído Joseph Roth. El prólogo en la edición de Anagrama es de Carlos Barral y cuenta como tiene implantadas unas pastillitas de disulfiram, (Antabús), subcutáneas, que le impiden beber y como sueña con el fin de la cuarentena que le declare exento del suplicio de mantenerse abstinente. La novela, también hay película muy bonita, trata de como el vino, o, en este caso el ajenjo, puede obrar milagros por encima del bebedor...Al hilo de Roth, si estáis interesados en el autor, hay un libro de Morgenstern, en Pre-Textos, Huida y fin de Joseph Roth,
 donde se cuentan los últimos días alcohólicos en París del inolvidable autor de Job, La marcha  Radetzky o La cripta de los capuchinos.

            Finalmente, todo llega, Malcolm Lowry, alcohólico desde jovencito de los pies a la cabeza, de los que pierden los manuscritos en los traslados, las estaciones o vaya Vd. a saber donde. Invitado en una casa en Nueva-York, se bebió el after shave del anfitrión. Recorredor de sanatorios psiquiátricos. Murió ahogado en su propio vómito o al caerse y golpearse con una esquina de la chimenea. Escribió varias obras, no muchas, pero sólo una obra cumbre : Bajo el volcán, el recorrido del último día de vida del cónsul Firmin a través de su delirium tremens. Pero esto ya es otra historia...

            Una post data pueblerina, pero también literaria. El vino de Madrigal de las Altas Torres está incluido en la denominación de origen Rueda. Uva Madrigal es sinónimo de uva verdejo. El vino de Madrigal es citado, por ejemplo, en La Celestina, pág.236, ed.Cátedra : “y apenas era llegada a mi casa cuando entraban por mi puerta muchos pollos y gallinas, anserones, anadones, perdizes, tórtolas, perniles de toçino, tortas de trigo, lechones. Pues vino, ¿no me sobraba?. De lo mejor que se bevía en la ciudad venido de diversas partes : de Monviedro, de Luque, de Toro, de Madrigal...”.También lo citan Cervantes en El licenciado Vidriera, Tirso de Molina en La villana sacra y el mismísimo Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana, así como otros muchos autores, conocidos o anónimos. Ya lo sabéis. El vino de Madrigal quita todo mal.

            Todo el que haya llegado hasta aquí, en pago a su paciencia infinita, podrá probar el vino de Madrigal en la próxima reunión. Así sea.


César Garzón


viernes, 6 de julio de 2012



Título: UNA AMOR PEQUEÑO

Autor: ALEJANDRO GÁNDARA

Editorial: ANAGRAMA. Narrativas Hispánicas

Presenta: EUGENIA CISNEROS

sábado, 23 de junio de 2012

PENSAMIENTOS Y PALABRAS

            Hay ocasiones en que un pensamiento logra expresarse con las palabras adecuadas y entonces se produce "la proporción áurea", el lenguaje matemático de la belleza, la música de la esferas...Esto es muy difícil de mantener en todo un libro, pero , de forma súbita, puede aparecerte en un párrafo o un poema. Pessoa evoca polvo de flores y desierto. Aleixandre utiliza ges y jotas para reivindicar una orgullosa supervivencia. Pirandello , lleno de éxitos y honores en vida, dispone su desaparición a lo Francisco de Asís... Juzgad vosotros mismos.





                       
            ...Ser en el agitarse de los mundos como una polvareda de flores, a la que un viento desconocido levanta en el aire de la tarde y el torpor del anochecer deposita al azar en cualquier sitio, imposible de distinguir entre cosas mayores. Ser esto con un conocimiento seguro, ni alegre ni triste, reconocido como el sol por su brillo y como las estrellas por su lejanía. No ser más, no tener más, no querer más...La música del hambriento, la canción del ciego, la reliquia del viandante desconocido, los pasos en el desierto del camello vacío sin destino...

De Fernando Pessoa, Libro del desasosiego, El Acantilado,2002, pág.58







                                    Bajo la tierra el día
                        oscurece. Ave rara,
                        ave arriba en el árbol que cantas para un muerto.
                        Bajo la tierra duermo
                        como otra raíz del árbol que a solas en mí nutro.
                        No pesas, árbol poderoso y terrible que emerges a los aires,
                        que de mi pecho naces con un verdor urgente
                        para asomar y abrirse en rientes ramajes
                        donde un ave canta vivaz sobre mi pecho.

                                    Hermosa vida clara de un árbol sostenido
                        Sobre la tierra misma que un hombre ha sido un día.
                        Cuerpo cabal que aún vive, no duerme, nunca duerme.
                        Hoy vela en árbol lúcido que un sol traspasa ardiendo.

                                    No soy memoria amigos, ni olvido. Alegre subo.
                        Ligero, rumoroso por un tronco a la vida.
                        Amigos, olvidadme. Mi copa canta siempre,
                        Ligera, en el espacio, bajo un cielo continuo.

De Vicente Aleixandre , Antología poética, Alianza,1985, pág.96.









Mie ultime volontà da rispettare.

I. Sia lasciata passare in silenzio la mia morte. Agli amici, ai nemici preghiere, non che di parlarne sui giornali, ma di non farne pu cenno.Né annunzii né partecipazioni.
II. Morto, non mi si vesta. Mi s´avvolga , nudo, in un lenzuolo. E niento fiore sul letto e nessun cero acceso.
III. Carro d´infima classe, quello dei poveri. Nudo. E nessuno m´accompagni, né parenti, né amici. Il carro, il cavallo, el cocchiere e basta.
IV. Bruciatemi. E il mio corpo, appena arso, sia lasciato disperdere; perché niente, neppure la cenere, vorrei avanzasse di me. Ma se questo non si può fare sia l´urna cineraria portata in Sicilia e murata en qualche rozza pietra nella campagna di Grigenti, dove nacqui.


De Luigi Pirandello, en Album Pirandello, Mondadori, Milán, 1992, pág.312


Casa de Pirandello al lado de Agrigento y lugar donde están sus cenizas.

sábado, 16 de junio de 2012

CANON

                                               
                        En tiempos de calor es bueno mojarse.

                        Canon, según el diccionario de la RAE, tiene varias acepciones : Regla o precepto, catálogo, modelo, impuesto o precio de arrendamiento, parte de la misa, composición musical en la que sucesivamente van entrando voces... Aquí nos interesa la acepción de catálogo, en concreto de obras literarias maestras, las que supondrían el canon, el no va más de la literatura universal...Pues bien, soy de la opinión de que esa es una empresa imposible.
                        En primer lugar canon es un concepto distinto a obras clásicas. Estas son las que perduran vigentes más de cien años. Es indudable que los grandes autores griegos  o después romanos, aunque su lectura actual sea poco frecuente, están ahí, en los estantes, al alcance de todos, como La divina comedia, las obras de Shakespeare o de Cervantes. Pero, fuera de su rescate por otros medios, cine, festival teatral, ¿estamos dispuestos a leerlos a diario?.
                        En segundo lugar, a lo largo de la vida, hemos leído obras con gran placer y ahora no seríamos capaces. Otras sí. Nuestros gustos literarios varían según las épocas . Aunque el buen aficionado es omnívoro, se lee con más placer lo que sintoniza con uno mismo en el tiempo de la lectura.
                        En tercer lugar, de acuerdo en que todo lo escrito o narrado oralmente, es literatura, todo ruido en el tiempo y también el silencio, es música, y todo es pintura y arte en general, según la acepción actual, incluso la museística, especialmente en pintura. Y así nos va. Me parece que la que más se ha salvado del engendro es la literatura. La pequeña  inversión que supone para el consumidor la hace más selectiva, ayuda a filtrar lo interesante y la crítica no puede manipular el íntimo gusto personal. El engendro pictórico te lo cuelgan en el museo y sólo te libras no entrando a verlo, actitud que en algunos museos recomiendo con fervor.  Del ruido, si no siempre, puedes lograr  aislarte
.
 Ahora bien, aprovechando que está en El Prado, ¿es lícito comparar a Rafael con Goya?,  ¿ a Mahler con Vivaldi?, ¿a Tolstoi con Azorín?. En mi opinión, no. Pueden gustarte todos ellos y unos más que otros, e incluso pueden variar las propias opiniones a lo largo del tiempo. Por eso  admito que hay obras clásicas ( Schopenhauer aconsejaba que sólo leyéramos libros que hubieran cumplido los cien años ya que sólo el porvenir respetará las páginas que merecen ser leídas), pero no es posible hacer el canon con las cien mejores obras de la literatura universal o las cien mejores novelas del siglo XX. Seguro que es distinto para un anglosajón y un chino, un francés y un español, un joven y un viejo. Por lo mismo que hay días que escuchas la cuarta de Mahler y otros el Stabat Mater de Rossini. Depende, y mucho, del propio estado anímico personal. La perfección artística no es mensurable y depende en gran medida de la actitud del receptor. No es válido decir que Dostoyewski  es mejor que Tolstoi, o viceversa, lo único válido sería: ahora a mí me gusta más, pero los dos son muy buenos escritores. En definitiva, no parece posible establecer un canon literario con validez universal, ni siquiera personal y que dure toda la vida...

Para los que hayan llegado hasta aquí una recomendación : Los naufragos del Batavia, de Simon Leys, Acantilado. Es una lectura canónica...Narra un hecho real , el hundimiento del Batavia en las costas australianas en 1629. Es una lectura para unas dos horas. Si suprimís algún adjetivo puede cambiar el sentido del texto. Es un relato en el que no se pueden explicar más hechos con mayor economía. Perfecto a mi modo de ver. No os lo debéis perder. Es como una pequeña pieza de Mozart o Schubert o un pequeño cuadro de un flamenco, Memling, por ejemplo.

César Garzón.
Cuadro de Torrentius citado en el libro.

viernes, 11 de mayo de 2012

Dos citas

En tarde aburrida, os quiero anotar dos referencias.

      La primera es de Tabucchi . Es el párrafo final de su último libro publicado en Anagrama, Viajes y otros viajes . Dice así : TIERRA : Planeta del Universo, cuarto en orden de tamaño ( del sistema solar). Sólido, irregular en forma de esferoide oblato caracterizado por el achatamiento de los polos. Describe una órbita elíptica, con una leve excentricidad. La trayectoria de tal órbita se llama eclíptica, el lapso de tiempo de su rotación en torno al Sol se llama año sideral, el lapso de tiempo de su rotación alrededor del eje que atraviesa los polos se denomina día sideral. El radio medio de la Tierra es de seis mil trescientos setenta y un kilómetros. Su superficie está cubierta en un setenta y cuatro por ciento de agua y en un ventiseis por ciento por las tierras emergidas. Y esas tierras son la tierra de nuestra Tierra.
     Hermano mío, dice el hombre sin tierra al astrónomo que le explica el Universo, no pienses en la rotación de la Tierra, piensa antes en mis manos que la trabajan y no la poseen. Yo vivo en esta tierra, labro esta tierra y soy un Sin tierra. ¿Te parece posible hermano astrónomo, tú que conoces el Universo?

    Se trata de un libro de viajes a diversos lugares que cuenta de forma delicada.La actitud de Tabucchi es de las que considero "inmaculadas", es decir, que quieren pasar por el mundo sin romperlo ni mancharlo...


La segunda es de Pierre Bergounioux es del libro Un poco azul en el paisaje, de Ed.Minúscula. Es así : Los bloques mates de granito gritan, en silencio, la brevedad relampagueante de nuestras vidas, la vanidad de nuestras aspiraciones, la fatalidad del olvido. Nada ha cambiado.Nada cambiará jamás.Pasamos como sueños y ese pensamiento, esa intensa emoción que nos paraliza, carecen por sí mismos de la más mínima importancia. Ningún poder ha preparado nuestra venida. Esa es una ilusión claramente localizada, un prejuicio que florece en la llanura. El planeta da vueltas en la inmensidad vacía, sin preocuparse de su frágil tripulación, y es allí, en las alturas que se aborregan hasta el infinito para perderse en el azul, donde uno se percata de ello, donde la duda ya no es posible. Habremos sido ese instante, ese deslumbramiento fugaz en la frente hirsuta, escabrosa, de la eternidad. (págs.61-62).

    Pero del mismo autor y en la misma editorial os recomiendo, sobre todo, Una habitación en Holanda. Es un librito para hacer que una tarde sea maravillosa...

César Garzón.