miércoles, 26 de octubre de 2016

Me llamo Lucy Barton

Elizabeth Strout nace en 1956. Padres profesores. Licenciada en derecho. Publica cuentos desde 1982. Ha publicado cinco novelas :
-Amy e Isabel
-Abide with me, aún no traducida
-Olive Kitteridge, Pulitzer en 2009
-Los hermanos Burgess en 2013. Estas obras están publicadas  en España por El Aleph.
- Me llamo Lucy Barton en 2015 publicada en España por Duomo
Amy e Isabel y Olive Kitteridge han sido series de TV, esta última protagonizada por Frances Mc Dormand.

Me llamo Lucy Barton


Se trata de una novela breve, sin ningún alarde retórico. Sobran o faltan pocos adjetivos. Un árbol solitario en medio de un campo de maíz o la combinación de colores de un jersey y un abrigo bastan para producir un estado de animo o describir una situación. Ella misma nos dice muy al comienzo de que “el estilo es la sustancia”. No soy capaz de definir qué es el estilo, pero todos experimentamos en la lectura si se establece o no una relación de empatía con el autor. Una novela te atrae por las peripecias que cuenta o por el modo de narrar. Diría que , con los años, nos importa más el modo, la forma , y menos el contenido.  Por otra parte, el lenguaje es un instrumento tan maravilloso que Halcón Negro nos dice : “qué cómodo debe ser el lenguaje de los blancos, cuando puede hacer que lo bueno parezca malo y lo malo bueno...”. Lucy , y otros espíritus sensibles, van siempre con los indios en las películas del Oeste y, en futbol, con El Español.

 La propia autora nos sigue dando pistas, pág. 24 : “ así es como nos manejamos la mayoría de nosotros en el mundo, medio a sabiendas, medio sin saber, asaltados por recuerdos que pueden no ser ciertos. Pero cuando veo a los demás andando con seguridad por la calle, como si estuvieran completamente libres del terror, me doy cuenta de que no sé cómo son los demás. Hay mucho en la vida que parece pura especulación.”
Y a través del personaje  Sarah Payne nos da muchas más pistas. La necesidad de contar siempre la verdad, la necesidad de distinguir entre la voz narrativa y la voz del autor, huir de las interpretaciones pedantescas y de los juicios ( anécdota de la psicoanalista) que sólo pretenden humillar al lector y, en la realidad, al interlocutor. Lo poco que sabemos de la vida porque tenemos nombres, sitios, fotografías , pero ¿qué sabemos del tejido cotidiano de esa vida? (pág.59) y un escritor de ficción consiste en dar a conocer la condición humana, en contarnos quienes somos, qué pensamos, qué hacemos. Enfrentarse al papel sin juzgar porque nunca sabemos y nunca sabremos cómo es comprender plenamente a otra persona.

Y también Sarah Payne nos dice que es esta novela (pág.119) : “Esta es una historia de amor. Es la historia de un hombre atormentado todos los días de su vida por cosas que hizo en la guerra. Es la historia de una esposa que se quedó a su lado porque es lo que hacían la mayoría de las esposas de esa generación y, cuando va a la habitación del hospital a ver a su hija, habla compulsivamente de que el matrimonio de todo el mundo va a mal...Es la historia de una madre que quiere a su hija, de manera imperfecta, porque todos amamos de una manera imperfecta...”
Es posible añadir que también es la historia de que aunque te hayan retorcido el cordón umbilical hasta casi dejarte exangüe, sin sangre, el cordón umbilical psíquico, se mantiene durante toda la vida. Me resulta imposible valorar si es más importante el cordón físico o el psíquico. Tampoco tiene interés ahora.

Para situar la acción establece unos mínimos datos temporales  : La guerra con Alemania, el Holocausto, la guerra de Vietnam, el SIDA, el 11-S...

Finalmente, y me parece bien, un dato de alta cultura, sin mencionarlo. La escultura del Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, de Jean-Baptiste Carpeaux, es la de Ugolino comiéndose los dedos y sus hijos, agarrados  a sus piernas, ofreciéndose para que les coma a ellos porque sólo quieren una cosa : que desaparezca el sufrimiento de su padre. Ilustra la llegada de Dante guiado por Virgilio al noveno círculo del infierno en La Divina Comedia. Ten piedad de nosotros, ten piedad de nosotros..., le dice Lucy.

Soy un fan de las novelas cortas de calidad : Una soledad demasiado ruidosa, Carpe diem, El último encuentro, En la muerte de Ivan Illich, El cerebro de Andrew...,por citar varias que hemos traído a la tertulia. Seguro que se me olvidan otras. Normal a mi edad. Incorporo a Lucy Barton a mi olimpo personal ( el mío es con minúscula, claro).


César.