martes, 23 de mayo de 2017

Y OTRA VEZ STONER

John Williams, nació en Clarksville, Texas , en 1922. Desempeñó varios empleos en periódicos y emisoras de radio. En 1942 se enrola en el ejército y estuvo destinado en la India y Birmania. Después de la guerra se gradúa en la universidad de Denver. Publica su primera novela , que el propio autor rechazó después, y un libro de poemas. Desde 1950 hasta   1954 es profesor en la universidad de Misuri. Desde 1955 hasta su jubilación en 1986, es profesor de escritura creativa en la universidad de Denver. Tras jubilarse se retira a Fayetteville, Arkansas. Fallece en 1994.
Obra.
No cito su primera novela, que yo sepa, no traducida.
En 1960 publica  Butcher´s Crossing, en España en Lumen, 2013. A mi modo de ver es una novela de aventuras sobre la caza de búfalos, también novela de iniciación de un joven estudiante, con varios personajes arquetípicos. El hombre fuerte, líder, que domina y arrasa la naturaleza sin control, el religioso, un tanto timorato, el vividor que sólo piensa en la satisfacción de sus necesidades. Una sociedad, el medio Oeste, en transformación. Va a llegar el ferrocarril. En poblados provisionales se satisfacen las necesidades básicas. Unos tendrán futuro y otros desaparecerán. Se lee muy bien. Las peripecias de la caza de búfalos para obtener las pieles, butcher se traduce por carnicería…, son impresionantes.
Por curiosidad, y al hilo de Stoner, cito que en 1963 publica Poetas ingleses del Renacimiento.
En 1965 publica Stoner, aquí, como sabéis, editada por Baile del Sol desde 2010  .
En 1973 publica El hijo de César, en España Ed. Pàmies , 2016. Se trata de una biografía de Augusto, escrita con diversos enfoques : diarios, cartas, memorias, etcc… Se lee muy bien, muy entretenida. Fue National Book Award el año de su publicación.

Y ahora ya vamos con STONER.
Me parece un libro de lectura fácil y, en algunas páginas, apasionante.
El autor no engaña. Al comienzo de la novela ya nos dice , claramente, que es la historia de un hombre corriente : “para los más viejos, su nombre era un recordatorio del final que nos espera a todos, y para los más jóvenes un sonido que no evoca ninguna sensación del pasado ni ninguna identidad…”
El protagonista, hijo de campesinos y campesino el mismo hasta los 20 años, con la escuela a 15 kms. , con el sacrificio de los padres y su propio esfuerzo ,va a la universidad para estudiar Agricultura. Allí va a sufrir la primera transformación o epifanía o momento cumbre que denominaba Maslow, al descubrir, sin ser consciente, la belleza literaria en un soneto de Shakespeare, y con su tesón característico, el mismo que los bueyes ponen en tirar del arado, se dedica a estudiar literatura para terminar siendo profesor en la misma universidad. Hay una conversación muy interesante entre los tres amigos, casi al comienzo del libro, en la que Dave, al que luego siempre va a añorar, describe la universidad como un sanatorio ,un refugio, para enfermos, ancianos, infelices e incompetentes y lo aplica a Gordon y a William. No sé si todos los profesores de universidad estarán de acuerdo en esto.
Al terminar la guerra, esta vez la 1ª mundial, y normalizarse la vida académica, tiene otra experiencia cumbre, que marcará desdichadamente su vida : ve a Edith y se enamora , sin tener ni idea ni utilizar el raciocinio para nada. Y en aquella época pudibunda la persigue hasta el altar. “Era la típica chica de su época y su circunstancia. Había sido educada bajo la premisa de ser protegida de los graves incidentes que la vida pudiera poner en su camino, así como la de que no tenía otra misión que ser elegante y cómplice consumada de dicha protección, dado que pertenecía a una clase social y económica para la cual la protección constituía una obligación sagrada. Fue a colegios privados para chicas donde aprendió a leer, escribir y aritmética simple. En su tiempo libre se le incitaba a bordar, a tocar el piano, a pintar con acuarelas y a debatir sobre las obras más tiernas de la literatura. También había sido instruida respecto a indumentarias, carruajes, dicción para damas y moralidad.” (pág.52). Ya sabéis de mi afición a los ejemplos de la naturaleza. Es como matrimoniar un mulo, William perdóname, con una cabra loca, y además con mala uva. Después vienen las peripecias de su relación , hay que recordar al Chesil Beach de Ewans que leímos aquí, el nacimiento de Grace a la que la propia madre no cuida nunca y que encanta al padre, las diversas vejaciones que Edith infiere a William, las interrupciones e interferencias en su trabajo, la aversión de la suegra, aristócrata venida a menos , casada con un pequeño banquero no menos fracasado. En definitiva, William y Grace son felices cuando están solos.
 Y en una de estas ausencias de Edith, tiene lugar una tercera revelación : “ De vez en cuando se sentía tan arrebatado de entusiasmo, que tartamudeaba, gesticulaba e ignoraba los apuntes de clase que normalmente guiaban sus discursos… El amor a la literatura, al lenguaje, al misterio de la mente y el corazón, manifestándose en la nimia, extraña e inesperada combinación de letras y palabras…El amor que había ocultado como si fuese ilícito y peligroso, empezó a exhibirse, vacilante en un principio, luego con temeridad y, finalmente con orgullo” (pág.103).
Después viene más fases de la guerra de Edith. El relato, genial, de la guerra del departamento entre Lomax y William a causa del alumno contrahecho Charles Walker. La degradación académica de nuestro protagonista. La curiosa experiencia de su “desdoblamiento” (pág.159). “Tenía cuarenta y dos años y ante el no veía nada de lo que deseara disfrutar y había poco de lo pasado que le importara recordar” (pág.160). Y entonces, porque hay veces que la vida aprieta pero no ahoga, aparece Katherine Driscoll. Su relación ocupa el capítulo 13, unas 17 páginas… Personalmente, creo que es de las historias de amor más bonitas que he leído. Salva con gran dignidad la cursilería o la procacidad de estos temas. “En su tierna juventud, Stoner había pensado en el amor como en una manera de existir absoluta a la que podría acceder si era afortunado; en su madurez había pensado que era el cielo de una religión falsa a la que había que mirar con sosegado descreimiento benévolo y crónico desprecio y vergonzante nostalgia. Ahora, a su mediana edad empezaba a entender que no se trataba de un estado de gracia ni de una  ilusión; lo veía como un acto humano de conversión, una condición inventada y modificada minuto a minuto y día a día por la voluntad y la inteligencia del corazón.” (pág.172). Y cuando se va a terminar : “ Pero cuando salió del despacho de Gordon Finch notó, en la confusión que crecía desde un pequeño núcleo de su ser, que una parte de su vida había terminado, que una parte de él estaba tan próxima a la muerte que podía verla venir casi con sosiego” (pág.187). Y más adelante :”Porque a la larga, dijo Stoner,no es ni Edith, ni siquiera Grace, o la certeza de perder a Grace, lo que me mantiene aquí, no es ni el escándalo ni lo que me dueles, no son los obstáculos que tendríamos que superar, ni siquiera la pérdida del amor que tendríamos que afrontar. Era simplemente la destrucción de nosotros mismos, de lo que hacemos” (pág.188). Después , aquel verano no dio clases y tuvo la primera enfermedad de su vida. Comienza su acelerado inicio en la vejez. “ Pero William Stoner conocía el mundo de una manera que pocos colegas más jóvenes podrían comprender. Por dentro, bajo su memoria, yacía la experiencia de la dureza, el hambre, la resistencia y el dolor. Además del recuerdo de aquellos años de la granja de Bonneville, llevaba siempre cerca de su consciencia el conocimiento sanguíneo de su herencia, transmitida por ancestros cuyas vidas fueron duras, oscuras y estoicas y cuya ética común era mostrar a un mundo opresivo rostros inexpresivos, duros y fríos”. (pág.192). Y viene la segunda guerra mundial y su repercusión, al igual que la primera, en la universidad. La recuperación de su pasión por el estudio y la jugada que le hace a Lomax para recuperar sus clases. Su conversión en leyenda para los alumnos. La terrible historia de Grace. El paso de los años con la única satisfacción de dar sus clases. El libro de Katherine. “ Pero no lo había superado, lo sabía, y nunca podría hacerlo. Bajo la confusión, la indiferencia, el olvido, ahí estaba. El amor, intenso, fijo, siempre había estado ahí. En su juventud lo había dado sin pensar, lo había dado al conocimiento que le había revelado Archer Sloane; se lo había dado a Edith, en aquellos primeros días tontos y ciegos de cortejo y matrimonio, y se lo había dado a Katherine como si nunca antes lo hubiera hecho…No se trataba de una pasión de la mente ni de la carne; era más bien una fuerza que comprendía a ambas, como si fuese, más que un asunto de amor, su sustancia específica. A una mujer o a un poema, simplemente decía : ¡Mira!. Estoy vivo.” (pág.217).
Ya está bien. No voy a seguir. Nos queda su jubilación precipitada, su enfermedad, su muerte acariciando su libro como último gesto. Demasiada congoja para superarla después de una cena. Que cada uno la digiera como pueda.
John Williams cumplió. Nos ha contado la historia de un hombre corriente. Profesor universitario, pero podría haber sido carpintero. Salvo Grace que lo usa como medicina, en la novela no se bebe, no se cita a Dios, no hay agresividad física. Resulta que al cabo de los años la vida de Stoner ha sido una vida  anodina, como la casi totalidad de las vidas, los que desapareceremos sin nombre propio. Y ese es el mérito del autor : inmortalizar al hombre corriente , que hace el esfuerzo de querer algo, “y ese sentimiento dolorido y deforme sobrevive a todas las batallas”…(Olga Guirao dixit)

César


jueves, 4 de mayo de 2017

STONER de John Williams



Novela: STONER

Autor John Williams


Críticas:

Obra maestra ignorada

La semana pasada, en plena Via Po de Turín, Colum McCann, plantado literalmente en medio de la calle, me habló de una novela que había regalado ya unas 100 veces. ¡Unas cien veces! La novela, dijo, era Stoner, de John Williams. Como, además de gran escritor, McCann siempre ha sido un lector que tiene un gusto ajeno al tedio de lo comúnmente aceptado en novela, me dije que en cuanto llegara a Barcelona trataría de buscar ese libro.
En el avión de vuelta, hojeando distraídamente una revista francesa, encontré con la lógica sorpresa una reseña de Bernard Quiriny sobre Stoner, de John Williams: la novela había sido escrita en 1965 e ignorada durante décadas, pero de pronto reavivada por la canonizante editorial de la New York Review of Books y publicada después en París en la editorial Le Dilettante. Leyendo aquella nota de Quiriny, creí recordar una reseña muy elogiosa de Rodrigo Fresán sobre el libro y pensé que ojalá no me equivocara porque esto significaría que el libro de Williams había sido traducido al castellano. Lo estaba, lo confirmé en Internet en cuanto llegué a casa. Stoner no había sido percibida por ninguna de las casas editoriales importantes de este país y con buena vista la había publicado la editorial tinerfeña Baile del Sol, con una excelente traducción de Antonio Díez Fernández.
Impresiona el modo de contar de John Williams, su fuerza inusitada para los dramas minúsculos
La novela cuenta la historia de William Stoner, hijo de unos campesinos de Misuri, nacido a finales del XIX y enviado con gran esfuerzo por sus padres a la universidad para que estudie en la Facultad de Agricultura, donde un día, un profesor que está iniciando a sus alumnos en las virtudes de la literatura, se dirige directamente a él en clase para decirle: "El señor Shakespeare le habla a través de 300 años, señor Stoner, ¿le escucha?".
La luz, nos dice el autor, penetraba en aquel momento por las ventanas del aula y se posaba sobre los rostros de los compañeros de clase, de manera que la iluminación parecía venir de dentro de ellos mismos para salir hacia la oscuridad. Para el rústico joven Stoner, ese instante fue una iluminación, una gran revelación que, con el tiempo, incluso le llevaría a renunciar a la granja de sus padres y a convertirse en profesor de la universidad de Misuri, donde llevaría una vida sin alicientes, equivocándose en todo. Una vida laboriosa al servicio de la literatura, con multitud de errores sentimentales. La biografía de alguien que vistió siempre un traje equivocado. Y una vida condensada en una novela extraordinaria, que cuenta cómo "a alguien se le concedió la sabiduría y al cabo de los años encontró ignorancia".
¿Cómo olvidar cuando el discreto profesor, consciente de haber perdido el tiempo en su obstinado trabajo sin luces, se refugia al final en la imperturbabilidad que heredó de sus padres rurales, impasibles trabajadores de la tierra, constantes dibujantes de "surcos como oraciones en el papel"? Impresiona el modo de contar de John Williams, su fuerza inusitada para los dramas minúsculos y para el recuento cotidiano de nuestras resignaciones y decepciones, y sorprende que Stoner, siendo la obra maestra que es, haya podido ser ignorada durante tanto tiempo. Quizás despistó a más de uno por su aparente sencillez. Y es que, como dijera el actor Tom Hanks: "Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado".
Creo que es fascinante también que sea en el fondo un elogio tanto de la rectitud moral como de la cultura del esfuerzo y del amor por la vieja literatura, con el patetismo que encierra todo eso. Y porque, a fin de cuentas, en plena crisis mundial, sorprende leer una oda tan intensa a los viejos valores morales heredados de una infancia hundida en las raíces agrícolas del Misuri más profundo y miserable, el más conmovedor también, porque es el que dice mejor la verdad sobre la vida.
http://abookadayparis.blogspot.com.es/2014/02/stoner-de-john-williams.html

Es más fácil encontrarla en catalán que en castellano




viernes, 28 de abril de 2017

UN GUSTO A ALMENDRAS AMARGAS de Hella S. Haasse.

UN GUSTO A ALMENDRAS AMARGAS.

            Se ha dicho que una buena novela es como una cebolla. Tiene tantas capas como posibilidades de lectura. Esta novela es mucho más que eso, y lo primero que se debe decir es que se trata de una novela extraña. Un fruto aislado dentro del panorama de la literatura de su tiempo. Años antes, Margarite Yourcenar había escrito las Memorias de Adriano, una novela que marcó una época. Uno de los personajes principales de esta novela también se llama Adriano. Pero, aunque puedan existir ecos de aquella en ésta, se trata de dos obras muy diferentes, y por consiguiente incomparables. Si yo tuviera que optar por una de las dos, me quedaría con ésta, no sólo porque es una novela más de difícil de desentrañar en todas sus posibilidades de lectura, sino porque integra el intimismo de aquella y un cariz sociológico y espiritual que es una novedad en la novela histórica. Por tanto no se rata exactamente de una novela histórica, aunque también lo es. 
Se refiere la novela a un periodo del imperio romano deliberadamente silenciado por los historiadores oficiales, aunque un hecho de ese periodo tuvo una repercusión tan extraordinaria que determinó un antes y un después. Se trata del asedio y saqueo de Roma por las tropas bárbaras del rey godo Alarico el Grande en el verano del año 410. Este hecho es citado por la novela en varias ocasiones, aunque de pasada, pero fue tan trascendente que dejó consternados durante mucho tiempo a cristianos y paganos, porque Roma, hasta entonces, había sido la ciudad eterna, una ciudad que no había podido ser asaltada por ningún ejercito en los anteriores mil años. San Agustín escribiría como motivo del saco de Roma su obra magna “La ciudad Dios” en la que culpaba a los paganos de haber recibido las iras del Altísimo por su cabezonería en no convertirse al cristianismo. Los mismo argumentos que desde su residencia de Belén incluiría en mucho de sus escritos San Gerónimo que calificó el asalto como el hecho más triste de la historia de la humanidad.
Veamos brevemente ese periodo de la Historia. Cien años antes, en el año 313, el emperador Constantino el Grande, al legalizar la Iglesia Cristiana, consiguió acabar con casi todos sus principios en un breve plazo de tiempo. Hasta tal extremo, que la mayoría de los historiadores están de acuerdo en que el cristianismo se transformó, tras la legalización, en una especie de politeísmo, con la extraña Santísima Trinidad y tal cantidad de santos, objeto de culto y devoción particular, que en un breve plazo de tiempo superaron con creces a todos los dioses de todas las mitologías existentes en la época. Hasta tal extremo que quedó algo parecido a la religión tradicional romana, aunque el cristianismo fue, sin lugar a dudas, una religión más cruel y sanguinaria. Así lo expresa el historiador de la Religión Antonio Piñero. Los hagiógrafos católicos se llenan la boca y las paginas de ingentes cantidades de libros sobre las persecuciones a los cristianos. Ya en el año 197, el obispo Tertuliano escribía que “La sangre de los mártires es semilla de cristianos”. Pero la realidad fue muy otra. Las persecuciones de los cristianos, dada la tolerancia religiosa de Roma, se concretó momentos puntuales, excepto la última persecución de Decio y Diocleciano en el año 303 d.C. Pero duró muy poco tiempo. Nada por otra parte comparable a la destrucción sistemática de toda la cultura anterior por parte del poder cristiano y no solo toda la horrible destrucción hasta hacerla desaparecer de la religión tradicional romana. Como se ha encargado de aclarar el Papa Francisco en una entrevista televisiva, hay en la actualidad más persecución de cristianos que en todas las épocas del imperio Romano. Y añadía, “Y no es fantasía”. Pero no sólo fue la cultura romana lo que despareció, fueron destruidos todos los libros y documentos no cristianos, hasta el extremo, que toda la filosofía griega nos ha llegado a través de las copias que conservaron los pueblos musulmanes. El símbolo de esa destrucción fue la quema de la Biblioteca de Alejandría junto con le gran templo llamado Serapión por orden del emperador Teodosio el Grande.
Con la legalización de Constantino ocurrieron muchas cosas: La primera es que el estado se fusionó con la Iglesia, exigiendo que las personas que ocupaban cargos públicos hubieran de ser cristianas. Eso, que acabó llamándose cesaropapismo, hizo que el poder civil decidiese casi todo lo que tenía que ver con la parte doctrinal de la Iglesia Cristiana. Y eso también determinó que la mayoría de las sedes episcopales e incluso parroquias fuesen ocupadas por arribistas que se convirtieron al cristianismo para sacar tajada de la situación. Naturalmente hay que decir que desaparecieron en poco tiempo dos cosas importantes propias de la Iglesia Cristiana: el papel de la mujer a la que se impidió ser diaconisa como había sido hasta la fecha. Y la supresión de la elección de los sacerdotes y obispos por los fieles. Esto no ocurrió de manera pacífica. Pero también los obispos católicos reunidos en el Concilio de Arlés, bajo la dirección de Constantino, declararon legal la ejecución de un numeroso grupo de cristianos por parte del gobierno por haberse negado a tomar las armas. Hasta entonces la Iglesia había sido pacifista, a partir de entonces se fue creando la doctrina de la Guerra Santa, que emergió definitivamente con la puerta en marcha de las cruzadas por el papa Urbano II. Otra decisión de Constantino fue modificar el principio esencial del cristianismo de que la iglesia debía carecer de bienes. Este principio fue abolido por Constantino y la Iglesia acumulo a partir de entonces un inmenso patrimonio que hoy sigue conservando y acrecentando. Y hubo otras muchas medidas y decisiones que afectaron a la esencia de la Iglesia. Pero lo importante en relación con la novela es el clima de terror que se creó con el emperador Teodosio el Grande. Este emperador declaró a la Iglesia Católica como “religión oficial del Imperio” con la consiguiente prohibición de cualquier otro tipo de culto, y estableció penas para los que mantuviesen los cultos llamados paganos. Estas penas, hasta llegar a la pena de muerte, fueron acrecentadas por su hijo el emperador Honorio. Este emperador Honorio es una de los personajes de la novela que es citado en varias ocasiones como el origen de las leyes que determinan una parte de los actos del prefecto Adriano. En la novela gravita durante todo su desarrollo ese clima de terror en el que vivían todas aquellas personas que no hubiesen abrazado el cristianismo católico y que practicasen ritos de sus propias creencias (había, además, otras muchas formas de entender el cristianismo, como los arrianos o los donatistas que también fueron perseguidos y aniquilados).
Apuntado el marco histórico, es necesario referirme a los personajes, porque creo que son algo más que personajes.
El primero de todos, el inicialmente denominado Niliaco. Se trata de un personaje real, que ya casi desde el principio se revela en la novela por su verdadero nombre: El poeta de Alejandría afincado en Roma, Claudio Claudiano. Es, con toda seguridad, el último gran poeta del imperio romano y sus obras, que se han conservado milagrosamente, están traducidas al castellano en la Editorial Gredos. La escritora emplea en la novela una licencia muy bien elaborada. Como el poeta Claudio Claudiano desapareció el año 405 y en ese año determinan su muerte los eruditos, la escritora se inventa una sentencia que lo condena al exilio de Roma y lo hace aparecer bajo una nueva identidad en el degradado barrio de Subura. El poeta siempre se declaró no cristiano, pero pudo sobrevivir por haberse convertido en el panegirista de los éxitos del general en Jefe del ejercito romano, el general vándalo Estilicón y de su mujer, la regente Serena, sobrina y ahijada del emperrado Teodosio. Estos dos personajes, el general Estilicón y su esposa Flavia Serena, también aparecen frecuentemente citados en la novela, cuando Claudiano recuerda los años de su gloria en el que era el poeta oficial de la corte e incluso se le había erigido una estatua en el foro de Trajano. Desde el punto de vista simbólico, Claudio Claudiano, representa a la mancillada cultura tradicional romana por parte del Cristianismo reinante que pasa de ser la luz estética del imperio a ser un ser andrajoso y clandestino en el degradado barrio de Subura.
Adriano es un personaje que, al comienzo de la novela, aparece como un hombre sin moral y sin principios dedicado, como prefecto de Roma, a mantener el orden público en la ciudad. Se cita en varias ocasiones el hecho de que exagera su carácter de ciudadano, al no ser un verdadero romano. Valiéndose de su cargo y amparándose en su condición de cristiano no escatima esfuerzos en enriquecerse. El poeta le recrimina desde su celda sus actividades ilícitas aprovechándose de su cargo: “Confiscar los bienes de otros. Comprar a muy buen precio los prisioneros de guerra bárbaros. Incorporar a tus tierra a unos preciso irrisorios los terrenos de los campesinos que se han ido a la quiebra. Imponer una multas y unas sanciones abusivas a los artesanos de los barrios bajos que apenas sacan para pagarse el pan. Y entretanto, tres veces al día, si ni no más a menudo, os arrodilláis en las basílicas y capillas, y reclutáis seguidores para una nueva Roma a la luz de la gracia”. Adriano se ha pasado la vida cometiendo tropelías en nombre del emperador y la Iglesia Cristiana. Pero hay dos momentos en que la escritora lo dota de unos rasgos de humanidad que determinan finalmente su destino. Las visitas a Eliecer Ben Ezequiel. Hay una fascinación de Adriano por la actitud honesta e incorruptible de este rico judío que le lleva a visitarlo en numerosas ocasiones cuando era alto cargo en Alejandría. En esa época también se ocupa de sufragar la educación del futuro poeta Claudiano. Y, en segundo lugar, en los últimos momentos de la novela cuando la presencia y las palabras de Claudio Claudiano le obligan a reflexionar y hacer un balance de su vida como cargo público. Es el símbolo del nuevo Imperio, la personificación del terrorismo de Estado, de lo que los historiadores llaman el “dominato” bajo la guía e inspiración del nuevo pensamiento cristiano.
Otro personaje importante es el judío Eliecer Ben Ezequiel, que representa ese colectivo pequeño pero influyente que son los judíos dentro del imperio romano. Es un hombre honesto, pero siempre comedido en sus palabras y en las respuestas que da al funcionario imperial Adriano, guardándose sus reflexiones para los momentos de intimidad. “un hombre de gran experiencia , con un profundo conocimiento de la naturaleza humana, con una comprensión que se deriva de la tristeza y la amargura; un hombre piadoso, demasiado movido por el afán de justicia  como para ser indulgente”[1]. La escritora también se refiere a los judíos cuando cita de pasada la destrucción de la sinagoga de Calínicos por parte de los cristianos, dejando constancia que este delito quedó sin castigo y reparación por la influencia que sobre el emperador tenía el obispo San Ambrosio. A partir de la destrucción de esta sinagoga, San Ambrosio desarrolla toda una serie de argumentaciones contra los judíos que están en el origen de ese odio secular por parte de los cristianos de todos los países europeos y que concluyó con el holocausto.
Otro personaje de calado es Marco Anicio Rufo, que representa a la clase de los patricios que, como el gran Quinto Aurelio Simaco, se negaron a convertirse al cristianismo y por ello perdieron sus cargos, su consideración pública y sus honores, especialmente tras el saqueo de Roma por las Tropas de Alarico el Grande. Sigue apegado a los ritos de la religión pagana, la religión tradicional romana y apela al poeta para que sea la voz de los perseguidos y le ayude a reivindicar los derechos de los paganos y la vuelta de la religión tradicional, algo que ni el mismo se cree ya. Es el que introdujo a Claudio Claudiano, tras la llegada de éste a Roma, en los ambientes de la aristocracia romana al encargarle la oda con motivo del nombramiento de sus sobrinos como cónsules de Roma y es también el que le que le entrega la poeta un pergamino con su sello para que escriba sobre los últimos años. Es el pergamino que encuentra Adriano entre los papeles de Marco Anicio Rufo.  
Hay tres personajes, quizá los más entrañables, que representan las consecuencias de las decisiones del emperador sobre las costumbres y la cultura tradicional. Son Pilades, actor y mimo, el gladiador y el enano. Son los personajes que gritan “munera, munera” al paso de Honorio, reivindicando la vuelta de los espectáculos públicos prohibidos por el emperador y que les han dejado sin trabajo. Estos tres personajes tiene un lado oculto. Son los espías del prefecto pata incitar a los no cristianos a realizar ritos paganos. Ellos informan a los pretorianos para que se presenten en el momento del sacrificio del gallo y así poderlos pillar en flagrante delito y desposeerlos de sus bienes. Son excluidos sociales que deben recurrir a la delación para poder sobrevivir. Por eso Pilades quiere convencer a Claudiano para que se incorpore a su troupe y poder presentar espectáculos dignos como los que él representaba antes de la prohibición.
Un personaje muy importante pero que se cita sólo dos veces, una de ellas como parte de un poema de Claudiano es Manlio Teodoro. Es el escritor erudito, honesto al que Claudiano compara con el prefecto Adriano en un poema y que da origen a su primera condena. Adriano no puede soportar que toda Roma se mofe de él por la situación en que la pone el poema al compararle con Manlio Teodoro, una persona culta y honesta de verdad.
Otros personajes que se citan de pasada son los cristianos arrianos. El propio Claudio Claudiano los cita como ejemplo de cristianos honestos que siguen de verdad las doctrinas de Jesucristo pero que, precisamente por ello, deben permanecer callados llevando sus creencias en la clandestinidad por miedo a ser perseguidos.
Otro personaje cuyo nombre no se cita es San Telémaco. Tiene mucha importancia porque su actuación aceleró la prohibición de los espectáculos por parte del emperador. Es el eremita que durante la representación de gladiadores se interpone entre ellos y el público para evitar que el degradante espectáculo. Es muerto y despedazado por el público.
Pero el personaje más entrañable es Urbanilla. Representa a una parte del pueblo de Roma. Se nota que, de algún manera es el personaje preferido de la escritora. “Urbanilla, hija de la ciudad. De sus padres no pude acordarse , siempre ha vivido en la calle, bajo los puentes o bajo los arcos de los acueductos, yendo de un lado para otros con las muchas otras gentes sin hogar, la mayoría libertos que venían a Roma  en busca de trabajo, gente que venía huyendo de las regiones fronterizas ocupadas por los bárbaros, mendigos de todas clases”. Ha tenido que aprender a sobrevivir y lo ha hecho incluso en los momentos más terribles de la ciudad cuando ésta fue asediada por los godos y sus habitantes se vieron obligados incluso a comerse los cadáveres de los muertos. Es el único personaje que da un cierto respiro a la novela y es quizá la única persona que por su natural ingenuidad, a pesar de ser prostituta, demuestra una bondad y unos sentimientos de lo que carecen la mayoría de los otros personajes.
Dos personajes capitales son el general Estilicón y su esposa Flavia Serena. Estilicón representa una figura que los romanos no pueden soportar. Es hijo de un general vándalo pero él se considera un romano de pies a cabeza. Ha llegado a lo más alto de la cúspide social como general en jefe nombrado cónsul de Roma en varias ocasiones. Es una persona ecuánime y tolerante con todo tipo de cultos sean paganos judíos o cristianos a los que permite convivir. Los cristianos no toleran dos cosas: que el hijo de un bárbaro sea la figura más importante de Roma. Que se haya casado con la sobrina ahijada del emperador y sus descendientes sean candidatos a ocupar el puesto de emperador. Pero tampoco le toleran el objetivo que hubiera salvado a Roma de la destrucción, que era la inclusión de esos millones de “refugiados” que eran los bárbaros. Finalmente, y la novela lo dice explícitamente, es ejecutado a las puerta de la catedral de Rávena de una manera ignominiosa.
En cuanto a la estructura de la novela, la escritora la ha resuelto de una manera brillante. En primer lugar utiliza la figura del narrador omnisciente para hacernos entrar en ese mundo oscuro de la represión de la disidencia por parte de la nueva hegemonía cristina. Y la centra en las figuras de Marco Anicio Rufo, Claudio Claudiano y especialmente en Eliecer Ben Ezequiel, los tres representantes de las religiones de la época: la tradicional romana, la cristiana y la judía. Ésta última, como se, va a permanecer por la habilidad de sus miembros que consiguen sobrevivir como han hecho siempre. También presenta en esta primera parte  a Claudiano y la troupe de actores. A continuación Claudio Claudiano explica su vida en primera persona y sus circunstancias en los años que pasó como clandestino en el Subura dedicado a enseñar a otras personas para que pudiesen sobrevivir más dignamente. Son para él, quizá, los años en que su vida adquiere algo de la dignidad que le ha faltado mientras era el poeta oficial.  A continuación un nueva parte omnisciente centrada especialmente en la penetración psicológica de Adriano. Después el o testamento final de Claudio Claudiano y, por último, el desenlace de los todos los personajes, especialmente de Claudiano y Adriano. Claudiano no quiere permanecer en el nuevo mundo a pesar de que Adriano le ha prometido dejarle vivir. Y Adriano se da cuenta de lo inútil de su propia existencia dedicado a la corrupción y a ser el brazo ejecutor de nuevo orden. La única salida digna que ven es el suicidio.
En cuanto a las posibilidades de lectura y destacaría dos: la lectura desnuda de la historia que por sí misma tiene relevancia; y la lectura cuidadosa del tema que la autora nos quiere hacer llegar a los lectores: el enfrentamiento entre el nuevo poder cristiano y la libertad individual. La implantación de una brutal dictadura que arrolla a todo aquel que ose hacerle frente como quedó finalmente demostrado con el aniquilamiento total de todas las bases sociales, religiosas y culturales del imperio romano de occidente. Claudiano es el “alter ego” de la autora que le permite desarrollar el tema sin que se note en ningún momento su presencia en el desarrollo de la novela. Es una novela de tesis en la que la autora pretende reparar esa ocultación histórica del terror ignominioso con el que se impuso la religión cristiana sin ninguna posibilidad real de oposición.
En cuanto al estilo. No se me ocurre mejor metáfora que la de una artesano fabricante de joyas que hiciese filigranas de metales preciosos con paciencia y una profesionalidad fuera de toda duda. Este libro es para mí una joya que creo que requiere más de una lectura. Es verdad que la autora podría haber escrito una novela histórica de cientos o miles de páginas porque el tema daba para ello. Pero ha preferido hacer una miniatura en la que da por sentadas muchas de las acciones que ocurren de pasada y a veces pueden no se captadas por los lectores que no conozcan bien ese perdido de la historia. Pero es que ella ha preferido ser honesta, pues la construcción de una novela extensa hubiera debilitado la potencia del tema en beneficio de la comprensión del texto y de los personajes. Creo que estamos ante un texto de gran literatura de extrema sutilidad en el que en solo unas pocas paginas se explica de manera bella y exquisita uno de los periodos más execrables de la historia de Occidente y de toda la humanidad.









[1] Pag. 39

martes, 28 de marzo de 2017

STONER

Este es un libro especial. Se publicó originalmente en 1965. Vendió unos cuantos ejemplares. John Williams ,su autor, falleció en 1994 sin haber logrado la fama que ahora tiene. Por presiones de otros lectores cualificados, The New York Times, Ian Mc Ewam, Julian Barnes, Vila-Matas, o el mismísimo Tom Hanks, sí el actor, ha continuado publicándose en ediciones sucesivas. A mí me llega por una referencia de Rosa Montero en un artículo de El País Semanal de hace pocos domingos. Y lo leo. En España lo ha publicado una editorial canaria Ediciones de Baile del Sol  en 2010, es decir, 45 años después de su nacimiento. Ahora va por la 5ª edición y no sé cuántas reimpresiones. Han pasado más de 50 años desde su publicación. Ha recorrido, creo que con éxito, la mitad del camino para ser un clásico : los libros que se leen a los cien años de su publicación. Es una recomendación de esas que llaman boca a boca, que creo son las mejores. El Quijote fue un best seller en seguida, sin ninguna mercadotecnia. Hoy día ya sabéis que hay que andar con la mosca detrás de la oreja con los libros de éxito.

¿De qué trata?. Me recuerda a Lucy Barton.  Aquí el relato de la vida de Stoner es más pormenorizado, es más novela clásica. Un hijo de campesinos pobres va a la Universidad para estudiar agricultura. Allí tiene una “iluminación”, eso que se llama un momento cumbre, escuchando un soneto de Shakespeare y cambia sus estudios por la literatura, en este caso inglesa, especializándose en la influencia grecolatina en la literatura del Renacimiento… Y el libro explica su carrera profesional, sus amistades, pocas, su familia, desgraciada, un gran amor maravillosamente contado, su jubilación, su muerte, para leer de rodillas…Nada de particular. Una vida como tantas otras. Lo terminas con el corazón encogido. He leído en alguna parte que el autor, sin embargo, consideraba que el protagonista había tenido una buena vida ya que había hecho lo que quería hacer. Stone es piedra. Stoner no lo sé, puede que recto y duro como el granito de mi tierra, consecuente en sus actos. Ahora, por sí tenéis también vuestra iluminación, os copio el soneto de Shakespeare :

“En aquella época del año puedes contemplar en mí,
Cuando las hojas amarillas, ninguna ya o algunas cuelgan
De esas ramas que se agitan frente al frío,
Desnudos coros ruinosos en los que tarde cantaban dulces pájaros.
En mí ves el ocaso de aquel día
Después de que la puesta de sol se funda en poniente
Por la negra noche arrebatada,
La otra cara de la Muerte, que condena al descanso.
En mí ves el resplandor de aquel fuego,
El que sobre las cenizas de su juventud yace,
Como el lecho de muerte en el que ha de expirar,
Consumido por aquello que le alimentaba.
Esto percibes, lo que hace tu amor más fuerte,
Amar bien aquello que debes abandonar pronto.”


Leedlo por favor. Me lo vais a agradecer.

César

domingo, 5 de marzo de 2017

VARIOPINTOS

“Mi corazón se eleva como el gavilán”. Tiene una caña pagada el primero que me diga el título de la película en la que se pronuncia esa frase.
Este agradable fenómeno cardiaco se me ha producido al saber que, por primera vez, rompiendo barreras, nuestra tertulia va a discutir, con serenidad, por supuesto, una obra que no es una novela:  De animales a dioses. Breve historia de la humanidad,  de Yuval Noah Harari, Ed. Debate. Sin lugar a dudas sé que también caeréis con la segunda parte, Homo Deus, publicada en Octubre pasado.
Para celebrar el vuelo de víscera tan importante, me permito relacionaros con poco orden y casi ningún concierto algunos libros que, sin ser novelas, me lo han hecho pasar muy bien en los últimos años. Varios ya los he citado en esta web en alguna ocasión.

Sobre literatura :
Para leer a Cervantes, Martín de Riquer, Ed.Acantilado . Desmenuza El Quijote y a su autor con sencillez, elegancia, gran erudición y deleite. Para disfrutar más de la obra magna.
Las armas y las letras, Andrés Trapiello, Ed. Destino. También en bolsillo en Austral. Describe los avatares de los escritores de todos los bandos, hubo más de dos bandos, durante nuestra guerra incivil. Es un libro fantástico , lleno de erudición y ternura por todos ellos. Para aliviaros la enumeración, copio algunos  versos de Manuel Machado a su hermano Antonio, ya fallecido :
                                                               ¿Qué tiene este verso,madre,
                                                               Que de ternura me llena,
                                                               Que no lo puedo decir
                                                               Sin que el corazón me duela…?
                                                               ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!
                                                                                              …
                                                               Cuando en mis labios las tomo
                                                               Y hasta mis oídos llegan,
                                                               ¿por qué lloro sin consuelo?
                                                               Y ¿por qué lloro sin pena?
                                                               ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!
Memorias y crítica literaria :
Errata, George Steiner, Ed. Siruela.  Este extraordinario crítico repasa su vida, su formación, su obra, sus opiniones sobre los acontecimientos que le ha tocado vivir. Excelente y profundo, También si lo encontráis, del mismo autor, un pequeño folleto de dos horas de lectura :La idea de Europa, Ed.Arcadia. Una pequeña delicia.
Autobiografía sin vida, Félix de Azúa, Ed.Mondadori. Es un libro pretendidamente autobiográfico, muy original, con opiniones sobre arte, historia, literatura. Soy adicto , sin remedio, a este autor.

De historia :
Un autor al que también soy adicto : Juán Pablo Fusi, y dos títulos Historia mínima de España, Ed.Turner y Breve historia del mundo, Ed. Galaxia Gutenberg. Escribe con una concisión y claridad extraordinarias. A pesar de su brevedad, pueden funcionar perfectamente como libros de consulta y para quien quiera ampliar un tema, la bibliografía es buena.
Historia del arte, E.H.Gombrich, Ed. Debate, antes lo tuve de Alianza Forma. Espléndido libro, para leer como una novela apasionante , con ilustraciones magníficas, para entender y saber de pintura, arquitectura, escultura…Obra imprescindible.

Música :
Aspectos de Wagner, Bryan Magee, Ed. Acantilado. No soy wagneriano. También con frecuencia con su música me entran ganas de invadir Polonia y lloro como una Magdalena con el preludio de Tristán e Isolda ( música  de la película Melancolía de Lars von Triers), así que hay que oírlo con cuidado. Sin embargo  ,el autor nos hace comprender el sentido de su búsqueda del arte total en un librito de poco más de cien páginas.
La música de la memoria, Xavier Güell,Ed. Galaxia Gutenberg, relata las confesiones de Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Liszt, Wagner, Mahler…Muy entretenido.

Viajes :
Hispanomanía, Tom Burns Marañón, Ed. Galaxia Gutenberg. Recopilación de escritores franceses , ingleses , que se pasearon y escribieron libros de viaje por España, tema de amplia bibliografía. Con humor y sabiduría nos los va presentando uno tras otro y luego podrás escoger a los que más te gusten. Los libros de viajes pueden ser preciosos.
Venecia, Jan Morris, Ed.Península, la autor@, con este libro me enseñó Venecia de modo fascinante. Siempre le estaré agradecido.

¡Ah!. Se me olvidaba uno importantísimo que deberíamos hacer alguna vez en la tertulia : El giro,de Stephen Greenblatt, Ed. Crítica. En 1417 un humanista italiano descubre el único manuscrito que había sobrevivido de De rerum natura, de Tito Lucrecio Caro, que desarrollaba una visión materialista del mundo. La difusión de estas "peligrosas ideas" fue una de las fuentes del giro cultural del Renacimiento. National Book Award en 2011, Pulitzer en 2012. Una gozada.

No quiero aburriros más  . Mi intención es que lo paséis bien y para ello contad con este pequeño abanico de lecturas, no forzosamente novelas, con las que pasarlo bien y salir mejorados, aunque ,en vuestro caso, no sé si esto es posible ya que en este mundo no hay nadie perfecto y a vosotros ya no os cabe mucha mejora… ¡Hala, a presumir…!

César



martes, 24 de enero de 2017

Seguimos con PATRIA

No es un tratado exhaustivo sobre ETA , sus orígenes, su trayectoria, sus numerosas implicaciones políticas, y, las más importantes para mí, éticas.

 No es un libro de la historia de la violencia en Vasconia. No lo pretende. Pero ayuda a reflexionar.

 El propio lector ha de examinar su sensibilidad moral, si se jugaría su salario o su pesebre, si falsearía su memoria, si daría la espalda a las víctimas, si es posible el olvido o el silencio o eso es complicidad. El mal consentido, las mentiras repetidas, el veneno de las palabras. Lo nacional nuestro siempre victimizado. Lo español siempre agresor, indeseable. El desprecio al otro, la negación de la dignidad y la exclusión del discrepante…La xenofobia, tanto más intensa cuanto más próximo es el otro.  Silencio, exclusión, muerte.

El  terrorista  para unos héroe y para otros, por supuesto,  asesino. La tremenda inmoralidad del terrorismo de estado que debe administrar el monopolio legítimo de la fuerza. Pero no hay calles para los GAL, fueron juzgados, no se les recibe como héroes. Tampoco hay calles para las víctimas de los terroristas. A estas alturas de nuestra historia ningún “franquista” pide reconocimiento, ni siquiera lo pidió en la discutida Transición cuando se establecieron de forma democrática las normas de convivencia constitucionales que todavía disfrutamos. Quizás sea la hora de dejar de utilizar a Franco para justificar de manera torticera lo injustificable en una democracia.

La facilidad para convertirse en asesino si las metas presuponen la violencia como método. Y violentos y pacíficos han vivido juntos transformándose en viles vidas normales. La imposible reparación de las víctimas y sus allegados, con heridas emocionales perennes. El siniestro papel de algunos representantes de la iglesia vasca o de los que recogían las nueces cuando los terroristas movían los árboles. El que aprieta el gatillo sólo es el último eslabón.

Para reflexionar sobre todo esto y seguro que mucho más, sirve esta, para mí, excelente novela, estructurada en ciento venticinco capítulos, como secuencias cinematográficas, de hecho, ya he leído que va a filmarse como película o serie. La vida del pueblo, la riqueza humana de sus personajes y sus quehaceres cotidianos, sus relaciones, su devenir en el curso de los años. Es un magnífico Episodio Nacional, al estilo de Galdós. Por cierto, recuerdo ahora que  en la tercera serie de Los Episodios, dedicada a las guerras carlistas y otros avatares, hay un personaje Fernando Calpena que siempre he considerado representativo de vasco. Tendría que releerlo. A lo mejor con el paso de los años Miren y Joxian,  Bittori y Txato, Joxe Mari, Gorka, Arantxa, Xavier y Nerea sobreviven a mi Alzheimer, como Calpena.

 No quiero extenderme. Sólo un último detalle malicioso :  Después de qué circunstancia Joxe Mari pide perdón.  Responded vosotros. ¡ Ay, si la Seguridad Social recetara sustitutos!...


César.

lunes, 2 de enero de 2017