jueves, 22 de mayo de 2014

GABRIEL JOSIPOVICI

Sobre “Moo Pak” de Gabriel Josipovici

Moo Pak* pasará a la historia (ese espacio en la historia que ocupan las grandes chorradas) como la novela en que servidor marcó, señaló o subrayó las citas más extensas. No hablo de las habituales citas de cuatro, cinco o seis líneas, sino de veinte, treinta o en algún caso concreto (y ateniéndonos exclusivamente a la versión digital en que fue leída) páginas enteras, esto es, quinientas, seiscientas palabras. Una locura. Una locura entre otras cosas porque a medida que iba leyendo y señalando me iba planteando también la reseña y me daba cuenta de que aquello se tornaba inviable y si ya por lo general soy reacio a meter citas en las reseñas, ni les cuento lo que pienso de meter eternidades como las planteadas. Resumiendo, que existe la tentación de llenar esto de citas. Voy a resistirme en la medida de lo posible, pero alguna (!) será inevitable. 


Moo Pak 

Moo Pak es un libro (en apariencia) muy sencillo. En él, dos hombres pasean mientras uno de ellos habla. Trepidante, ya ven. Pues así doscientas páginas. El más charlatán (por llamarlo de alguna manera) de los dos es un escritor suponemos que consagrado, por lo que la mitad de las cosas que cuenta tienen que ver con la literatura, que es en lo que piensan los escritores cuando no están escribiendo. Cosas que tienen que ver, por ejemplo, con ser escritor (¡tachán!), con las razones que mueven a los escritores a escribir ergo las razones que lo mueven a él, razones que voy a suponer, al menos en parte, universales. “Empecé a escribir, dijo, para poner orden en mi cabeza. No porque tuviera «algo que decir» o porque quisiera crear objetos bellos o contar historias bellas, sino simple y llanamente porque quería poner orden en mi cabeza y evitar volverme loco. […] Escribo para librarme de la imaginación, no para satisfacerla.” Razones, razones, razones. Y en la adicción (de la escritura, así planteada, sólo pueden naceryonkis), la incomprensión: los críticos son esos señores tan feos que jamás podrán comprender lo que es escribir porque para ellos una novela expone ideas o revela lo que ellos llaman las honduras del sufrimiento humano o los transporta a territorios mágicos y Josipivici, perdón, el protagonista, no tiene el menor interés en poner su corazón al desnudo. Y blablablá, blablablá. 

Lo que me ha gustado de Moo Pak, por encima del tema de su discurso, es el tono. Es el mismo tono, o parecido, que encontré en “Stoner” de John Williams o en “Ciudad abierta” de Teju Cole. El tono sereno y reflexivo como invitación a la lectura sosegada de una reflexión sobre la importancia y vigencia de gente como Swift (y su genio apagándose en Moor Park, clave fundamental de la novela, que me niego a desvelar), Rabelais, Dante, Kafka, Proust, de todos esos hombres que, dice, necesitamos para que nos recuerden qué significa ser en verdad nosotros mismos, para que nos ayuden en nuestra flaqueza y fragilidad, para que les recuerden, a ellos, a los escritores (verdaderos destinatarios de esta novela), que existen posibilidades y que el trabajo duro y el despliegue de energías sí tienen su recompensa, aunque en el fondo sepamos (también él lo sabe) que no es del todo así, no siempre, al menos, (casi nunca, en realidad) pero tonto el que no se consuele: “La mayor parte de los artistas […] suponen un obstáculo, nos despistan, nos aporrean con su ruido y luego nos dejan [a los lectores] sin nada, sin menos que nada.” Sí: Moo Pak también es la última línea de defensa de la mediocridad: “No sé por qué empecé y no sé por qué sigo. Solo sé que me encuentro mucho peor cuando no escribo que cuando escribo. Y a veces creo, dijo, que mi cometido es demostrar qué sucede cuando se tiene la necesidad de escribir pero no el talento o los conocimientos o la experiencia, cuando uno carece de las aptitudes pero la necesidad no decae.” 

Muy bonito, todo. Precioso. Babosillo y pedante a ratos, falto de humor casi siempre pero con la ternura que dan escuchar a estos señores tan mayores y tan sabios y tan de haber sabido ajustar sus biorritmos a los de la madre naturaleza. 

Y a base de dar la paliza con que Swift esto, Swift lo otro, que si Dante, que si Kafka, que si los incorruptibles Bernhard, Beckett o Pinget, lo que el protagonista (esto es, Josipovici adaptado) pretende  es meternos en el cuerpo la necesidad de volver a los clásicos como a un refugio seguro, quizá para demostrar que no se puede matar lo que no se puede morir. 

“[…] es evidente que no deberíamos obsesionarnos con la confusión y el fracaso. Lo que he intentado hacer en toda mi obra y sobre todo en Moo Pak, dijo, es dramatizar la interrelación que existe entre el caos y el orden, entre la confusión y la claridad, entre el deseo de dejar que las cosas ocurran y la necesidad de controlarlas. Ceder al caos, dijo, significa renunciar por completo a la idea de arte y conocimiento; negar la confusión y el caos significa producir algo que no tiene la menor relación con lo que somos. Ahí, dijo, están la paradoja y el desafío.” 



La era de la sospecha 

Termino. No hace mucho hablábamos aquí de una novela de Lars Iyer –Magma- en la que se planteaban una serie de cuestiones literarias que años más tarde recogería y concentraría en un breve Manifiesto de libre adquisición en la red. Del mismo modo Josipovici publicará, cinco años después de Moo Pak, un libro llamado On Trust: art and Temptations of Suspicion, traducido y publicado por Turner Publicaciones como Confianza o sospecha: una pregunta sobre el oficio de escribir” (aquí un fragmento) en el que reflejará y desarrollará extensamente las inquietudes planteadas en Moo Pak

Josipovici empieza justificando el libro (del que sólo he leído fragmentos escogidos) como un intento de explicarse a sí mismo los problemas que lo han acompañado durante toda su vida de escritor. Problemas que tienen que ver con sentir, por una parte, la necesidad de escribir como algo físico, como la necesidad de respirar; y, por otra parte, con sentir que ya no es posible abordar la escritura como un oficio, por lo que se resigna a sentirla como unacomplacenciaPuede que la sociedad te pague por lo que produzcas, dice, pero las leyes del mercado no son las leyes de la academia de música: no existe un consenso, apoyado en un punto de vista común acerca de la tradición sobre qué es lo bueno

Cuestiona, Josipovici, la validez de todos los premios literarios o la inclusión de cursos de escritura creativa en los programas universitarios, porque considera que no son más que una forma de engañarse, de fingir que seguimos creyendo que el oficio de escritor es como era antaño, cuando eran llamados, los escritores, hacedores. Ahora ya nadie busca lo mismo, ergo el genio se oculta tras diferentes puertas, lo cual da, en cierto modo, validez a todos los discursos posibles. Cree que el problema de fondo es que los juicios sobre arte están siendo dictados por factores sociales y no artísticos (algo que vendría también a demostrar el que los ataques a la “mafia literaria de Londres” (también allí, sí) vengan siempre de aquellos que se sienten excluidos, algo perfectamente aplicable a nuestro particular mundillo literario). 

En este ensayo, en el que se plantea si es posible crear arte con total libertad y producir obras que trasciendan lo comercial y que, insisto, semeja una prolongación de Moo Pak (se habla con detalle de Beckett, de Proust, de Kafka, de Shakespeare, de Dante…) el autor defiende, tal como hace en la novela, la necesidad de retroceder, ir hacia los artistas de tiempos anteriores, hacia sus relaciones con el mundo y hacia sus propias tradiciones artesanales, para poder comprender qué se perdió cuando estas tradiciones dejaron de ser visibles. 

Esta información procede del Blog LA MEDICINA DE TONGOY

jueves, 20 de marzo de 2014

LA PESTE. ALBERT CAMUS

Vida : Nace el 7 de Noviembre de 1913 en Modovi, Argelia francesa. Padre Lucien Camus de origen alsaciano que trabajaba para un comerciante de vinos. Madre Catalina Sintes, de origen menorquín. El padre  muere en Octubre del 14 en la batalla del Marne.
Tiene un hermano mayor, también Lucien. Cuando fallece el padre se trasladan a vivir a Argel con la abuela materna. Barrio y familia muy humildes. La madre con acusada sordera y de escasas palabras. En alguna foto he visto que era guapa, de rasgos finos. Albert siempre la idolatró y creo que transcribe su figura en la madre del Dr. Rieux en La peste. ( No creo que idolatró sea el verbo adecuado porque idolatría es venerar un Dios falso y la madre, aunque analfabeta, era una diosa verdadera. Pongamos adoró.)
Nada mejor  para transcribir sus primeros años que su libro póstumo El primer hombre. Publicado en 1994 por su albacea, su hija Catherine. Su pobreza, el papel de la abuela, sus juegos, sus amistades y, sobre todo la importancia de sus maestros . Louis Germain y Jean Granier. La carta que escribe a Louis Germain a raíz de recibir el Nobel emociona la cien vez que la lees como  la primera vez, señal indudable de que estamos ante una relación maravillosa de maestro y discípulo y de la calidad humana de ambos. Está recogida como apéndice en el libro citado.
Afectado por la tuberculosis desde los 13 años. Tuvo varios episodios , también de adulto, que precisaron temporadas de reposo. Era el tratamiento de la época hasta la aparición de la estreptomicina, ya entrados en los años 40 del pasado siglo.
Estudia Filosofía en Argel. Comienza a escribir muy joven y a participar muy activamente en actividades culturales. Pertenece al PC de 1936 a 1937.  En 1940 abandona Argel y se instala en París. Trabaja pronto en la editorial Gallimard y dirige Combat.
Es famoso su enfrentamiento con Sartre-Beauvoir que le criticaron de forma acerva. Dicen las malas lenguas que esta última porque no llegó a acostarse con él.
Casado dos veces . La primera con Simone Hie ( 1934-1936), guapa morfinómona, que le deja por un médico. La segunda con Francine Faure (1940 hasta la muerte de Albert) ,
Pianista y matemática, por lo visto gran intérprete de Bach, madre de mellizos: Catherine y Jean (1945), ambos abogados.  Catherine ha sido la encargada de mantener su legado y la responsable de la publicación, g.a.D., de El primer hombre.
Es de todos conocida su relación con María Casares, actriz, hija de un ministro de Azaña. Tuvo mucho éxito con las mujeres. Esto le hizo padecer a Francine que precisó ayuda psiquiátrica, no se si para bien o para mal.
Nobel en 1957 . Muere en accidente de automóvil el 4-Enero-1960 al chocar contra un árbol. Conducía Michel Gallimard. Acerca de su muerte hubo especulaciones sobre un posible atentado, (Berta Vías Mahou : Venían a buscarlo a él, Ed.Acantilado). Está enterrado en Lourmarin, en la Provenza. También Francine.
Una preciosa biografía, entre muchas otras, es la de Herbert R.Lottman, publicada en 1978 y en España en 1987 por Taurus. Ya recoge datos del manuscrito de El primer hombre.
Un buen libro para captar el pensamiento de Camus es el de su amigo, unos años más joven, también nacido en Argel, Jean Daniel : Camus, A contracorriente, Ed. Galaxia Gutenberg 2008). Jean Daniel , entre otros muchos escritos, ha dirigido Le nouvel observateur. Fue premio Príncipe de Asturias 2004.

Obra : El propio Camus enumeró ciclos o series .


1ª serie . Absurdo : El extranjero (1942). El mito de Sísifo. Calígula. El malentendido.
2ª serie. Rebelión : La peste (1947) El hombre rebelde. Los justos.
3ª serie . El amor desgarrado : La hoguera. Del amor. El seductor.
4ª serie . La creación corregida o El sistema que incluiría una gran novela, una gran meditación y una  obra no representable.
Más tarde insertó una nueva serie entre la 2ª y la 3ª  que incluiría La sentencia  y El primer hombre. La sentencia o el juicio debe corresponder a La caída (1956), pequeña en extensión pero gran novela. Tuve la oportunidad de verla en una adaptación teatral, magnífica. Su protagonista, Jean Baptiste Clamence, recuerda al Tarrou de La peste. Para algunos es la mejor obra de Camus.
Que yo sepa , su muerte prematura nos dejó sin la 3ª y 4ª series.
Hay que añadir numerosos artículos, diarios, otras obras teatrales . Su obra completa está bien editada en España, en cinco tomos por Alianza.

La polémica con Sartre se produce tras la publicación de El hombre rebelde (1951) y, en síntesis, versa sobre si el fin justifica los medios. Sartre y compañeros de ruta proponían que pese a sus defectos y desviaciones había que preservar la esperanza en el paraíso socialista y,pese a las evidencias del desastre, no se salió del sendero...Le soltaba frases como esta: Si no te gusta el comunismo ni tampoco el capitalismo, veo sólo una salida para tí : Las islas Galápagos... Camus, al revés , creía que al crimen hay que llamarlo crimen y había que denunciar el estalinismo. El fin no justifica los medios es una de sus grandes tesis.
También fue sonada la frase ante la interpelación de un argelino, supongo que de el FLN, durante la concesión del Nobel : Entre la justicia y mi madre , prefiero a mi madre. Fue sacada de contexto. En realidad dijo : En este momento se arrojan bombas contra los tranvías de Argel. Mi madre puede hallarse en uno de esos tranvías. Si eso es justicia, prefiero a mi madre.
Finalmente otra de sus frases : El hombre muere y no es feliz. Y Camus lo que pretende es aceptar nuestra finitud sin renunciar a enfrentarnos con el destino y tratando siempre de ser felices y facilitar la felicidad de los demás.
Jean Daniel, en la obra mencionada , aconseja que el mejor medio de acceder a la obra de Camus es comenzar por El primer hombre.

La peste : Creo que está construida con la técnica “Deus ex machina”, que nos enseña Blas. Cada personaje tiene un papel determinado, pero está hecho con tal arte que se entrelazan sin darnos cuenta. Mantiene la tensión como si fuera un policiaco, con un lenguaje sobrio y justo que facilita la lectura. Rieux actúa por una motivación ética , sin la expectativa de una justicia sobrenatural. Del mismo modo Grand, el artista de la amazona del bosque de Bolonia, o Tarrou agobiado por la culpa primigenia de su padre juez . Sólo Cottard disfruta con el caos. Pero Camus no le valora, ni le juzga, ni le condena. Allá cada cual con su conciencia.
Camus propone una moral basada en el ejercicio de la compasión, lejos del poder liberador de la crueldad revolucionaria. Es útil cualquier gesto o palabra que alivie el dolor de los semejantes. Está lejos del filósofo de profesión que tras su jerga se olvida del hombre concreto. No predicó el comunismo desde un castillo burgués. Así mismo huyó de los dogmas que dejan una estela de cadáveres en la historia.

¿ A quien de nosotros le preocupa ahora que los hombres mueran y no sean felices?. Ahora mismo no se aprecia una esperanza o fe en el hombre y su capacidad de mejora. Están entronizados el éxito, la fama, el dinero, el poder, como los cuatro jinetes de un nuevo Apocalipsis. Camus creía en la dignidad y nobleza del hombre sin necesidad de referencias religiosas, en el derecho a la felicidad  y en el empeño de su búsqueda. También en  ese derecho a la felicidad para  los menos favorecidos, tal y como lo vivió  en su infancia. Y en cuanto a mantener el empeño, como Sísifo, aunque no se logre nunca.

Sobre Albert Camus hay más de 2.500.000 resultados en internet y sobre La peste más de 550.000. Es inútil que yo trate de aportar una nueva opinión. Así que  voy a referir algo estrictamente personal.
Mi libro de La peste está editado en 1958 por ediciones Cid, autorizado por editorial Sur, de Buenos Aires. Después lo ha editado siempre en España Edhasa, que pienso debe ser heredera de Sur. La traducción es de Rosa Chacel. Hay algún fallo, pero está bien. El mío es una segunda edición, así que calculo que lo he leído en 1960, más o menos. Por entonces , supongo que saliendo de la adolescencia, uno andaba tratando de escoger su camino en la vida y me hice médico. Había leído otras novelas de médicos. Estaba la tremendista Cuerpos y almas de Maxence Van Der Meersch, La ciudadela de A. J. Cronin, El doctor Arrowsmith del Nobel Sinclair Lewis ( gran libro, por cierto). Todos ellos muy lejos del actual concepto de la medicina que nos proporcionan las series de TV, donde un hospital se convierte en un follatín ( no es una errata, he escrito follatín) o un médico genialoide actúa como un detective psicópata peligroso. Ninguno de estos ha influido en mí tanto como La peste que creo ha llegado a modelar mi carácter y mi forma de actuar y, confieso, que, por si tenía dudas , la he leído varias veces.
Gracias Camus.

Apéndices.

La peste es una infección producida por un bacilo, la yersinia pestis o pastereulla pestis.
Es endémica en roedores salvajes y, a veces, urbanos. Es la peste negra de la Edad Media. Se transmite al humano por la mordedura del animal o por una pulga infectada. En el humano adopta la forma bubónica o neumónica, según que la afectación principal sea en los ganglios o los pulmones. Es más grave y de evolución más rápida la forma neumónica. En caso de afectación de las vías respiratorias puede transmitirse por las gotitas de saliva . Hay una vacuna , aunque no es plenamente eficaz. Por supuesto, se trata con antibióticos. Viene esto a cuento porque , con alguna frecuencia, he oído o leído que hubo o hay una “ peste de cólera”, utilizando peste como sinónimo de epidemia. No, eso es un disparate. La peste es la epidemia producida por esa bacteria.

Carta de Camus a Louis Germain                                

Querido señor Germain : Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que de demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello, continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.
Lo abrazo con todas mis fuerzas.            Albert Camus           17-Noviembre-1957


César

domingo, 22 de diciembre de 2013

DIVAGACIONES

1ª En defensa de Intemperie.
            Creo que contiene todos los elementos básicos de una buena historia . Es un relato de iniciación y crecimiento del muchacho que vive en condiciones terribles y que ha decidido escapar de sus circunstancias. También lo es de héroe vengador, forjado en la supervivencia en condiciones inhóspitas, integrado en la naturaleza que le rodea y, se supone, con la misma fuerza primitiva y que acaba salvando al muchacho. Todo ello manteniendo una tensión narrativa que te hace leer de un tirón la novela.
            ¿Demasiados adjetivos?. A los que procedemos del medio rural, no nos parecen excesivos.
            ¿ Sobra el personaje del tullido?. A mi juicio , sí, no era necesario, pero al tener que enfrentarse a él aprende el muchacho a oponerse a otros hombres, pues la maldad puede habitar hasta en los que ,en principio, deben suscitar compasión.
             ¿ La banalidad del mal?. Pienso que es una expresión desafortunada. El mal nunca es banal. Pueden ser banales las personas que lo llevan a cabo, pero el mal nunca es banal y la reparación , con todas las ponderaciones posibles, ha de ser proporcional al mal causado, por muy banal que sea la persona que lo ha realizado. Lo siento, pero la imagen del cabrero malherido apoyado en el marco de la puerta y disparando el cartucho de postas , me encanta. Es un final feliz. Se ha restablecido el orden.
            Curiosamente el muchacho busca su salvación en  El Norte. En El Sur, la maravillosa película de Victor Erice, el padre de la protagonista está lleno de la añoranza del Sur y lo transmite a su hija : la alegría, la vitalidad, la calidez y expresión de los sentimientos...El pasodoble...¿ Con qué nos quedamos?. No tengo respuesta. Lo debatiremos en otra ocasión.

2ª Y volviendo a Adversarios admirables.
            He vuelto a leer estos días un libro recién publicado : Lo que nos cuentan las imágenes, de E.H. Gombrich (Ed.Elba). Se trata de una larga conversación con el periodista del  Nouvel Observateur Didier Eribon. ( Resulta que ya tenía el mismo libro publicado por Debate en 1992 : mi Alzheimer está mucho más próximo . Me habita).
            E.H.Gombrich, nacido en Viena y emigrado a Inglaterra en 1936, podéis deducir fácilmente por qué motivo, tiene una Historia del Arte maravillosa, de lectura fácil, amena. Uno de los libros más importantes de mi vida de lector.  Después varios libros que recopilan sus múltiples ensayos. Un par de libros de Historia del mundo e Historia de la cultura contadas a su hija, etc... Falleció en Londres en 2001.
            En el libro citado repasa su vida y su obra y no es el momento de que me extienda. Para lo que trato de transmitiros mi recomendación es que se lea en sentido inverso, es decir comenzando por el último capítulo .
            El último capítulo es Fisiología del gusto y se dicen cosas como esta : “ Hay impresiones que aportan una satisfacción inmediata a los sentidos, por ejemplo, lo que es dulce, lo que brilla , o bien las formas más sencillas del ritmo musical. Pero es también un hecho psicológico que esa satisfacción inmediata pueda conducirnos al hastío...” (pág.215). Es uno de tantos mecanismos de feed back de la naturaleza. Para ilustrarlo ha citado un párrafo de Cicerón donde aplica el mismo concepto a la oratoria, de como un estilo afectado y florido no puede gustarnos durante mucho tiempo. Cita a Bourdieu que demuestra que ciertas capas de la población buscan satisfacciones inmediatas, mientras que los “intelectuales” rechazan esos gustos kitsch. Y habla de los últimos cuartetos de Beethoven donde los elementos simples de las melodías y los ritmos atractivos son integrados en un contexto más vasto que requiere una cierta costumbre y un esfuerzo para ser entendido  y apreciado.
            Y esto viene a cuento porque en la tertulia de Adversarios admirables se habló de el estar enamorado y el querer. Y de como Teresa y Simón cumplieron bien con lo primero, pero fallaron en lo segundo, porque el estar enamorado no tiene mérito , se impone a la voluntad, mientras que el querer requiere una cierta costumbre y un esfuerzo para ser entendido y apreciado... En definitiva, hay que querer querer. Y si se hace el esfuerzo, los últimos cuartetos de Beethoven resultan insuperables...”ese sentimiento dolorido y deforme que consigue sobrevivir a todas las batallas...” . Olga dixit.

César

viernes, 20 de diciembre de 2013

sábado, 14 de diciembre de 2013

INTEMPERIE, LIBRO DEL AÑO DE LOS LIBREROS


‘Intemperie’, de Jesús Carrasco, Libro del Año para los libreros de Madrid

El escritor Jesús Carrasco logra con su primera obra la traducción a 15 idiomas

El periodista Juan Cruz recibe el premio Leyenda por su apoyo incansable a libreros y libros

Los libreros de Madrid han elegido Intemperie (Seix Barral), de Jesús Carrasco, como la mejor obra de 2013. El jurado celebra con esta concesión la aparición de "una voz nueva en el panorama literario español, que es a la vez clásica y moderna; una voz que, con un lenguaje intenso y poderoso, se inscribe en la mejor tradición narrativa de nuestro idioma".
 Intemperie. según el jurado, "adentra al lector, con un estilo sin concesiones, en un universo rural —claro protagonista de la historia— de tremenda dureza y violencia ancestral en la que los personajes se mueven, rodeados de sequía y miseria, en un tiempo y espacio indefinidos, pero en el que valores universales como la amistad, la solidaridad y la compasión prevalecen".
El libro narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua. En ese escenario, el niño, aún no del todo malogrado, tendrá la oportunidad de iniciarse en los dolores rudimentos del juicio o, por el contrario, de ejercer para siempre la violencia que ha mamado.


Portada de 'Atrapados' de Oliver Jeffers
Jesús Carrasco (Olivenza, Badajoz, 1972) vive en Sevilla, donde trabaja como redactor publicitario, actividad que compagina con la escritura. Los primeros microrrelatos que escribió fueron eschuchados en La Cadena Ser. Intemperie es su primera novela. Los críticos comparan su trabajo literario con Delibes, Hernan Rivera Letelier o José Donoso. Carrasco se reconoce lector, y deudor, de la literatura norteamericana: Carver, Richard Ford, John Updike, John Cheever o Cormac McCarthy.
Las obras finalistas han sido En la orilla, de Rafael Chirbes (Anagrama);Las lágrimas de San Lorenzo, de Julio Llamazares (Alfaguara); La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero (Seix Barral), y Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan (Anagrama).
El premio para el Mejor Álbum Ilustrado ha sido para  Atrapados, de Oliver Jeffers, editado por Fondo de Cultura Económica. "Un libro genial, de un adulto genial, sobre los aspectos más geniales de ser niño: una magnífica definición de lo que es un álbum ilustrado", ha destacado el jurado. "El autor plantea con gran sentido del humor, sin moralejas ni dobles intenciones, cómo reaccionar ante los contratiempos. El resultado es este álbum de brillante texto y magníficos dibujos".
Oliver Jeffers (Australia, 1977) cuenta en Atrapados qué sucede cuando la cometa de un niño queda enganchada en un árbol y este trata de liberarla arrojándole toda clase de objetos. Finalmente, casi con una ciudad encima, el culpable árbol deja caer la pequeña cometa, que resbala suavemente hacia el niño. Pero ¿cómo bajar el mundo que ha quedado atrapado entre las ramas del árbol?
Han resultados finalistas de esta categoría: ¡Voy a comedte!, de Jean Marc Derouen (Editorial Kókinos) y Si yo fuera un gran gigante, de Raúl Guridi (Narval editores).
La junta directiva del Gremio de Libreros de Madrid ha concedido, por unanimidad, el premio Leyenda a Juan Cruz Ruiz, en reconocimiento a "su apoyo constante e incansable a los libros, a las librerías y a los libreros. "Juan Cruz vive de libros: de leerlos, de editarlos y de difundirlos. En su tarea en los medios escritos siempre ha encontrado el espacio para dignificar los libros, a quien los escribe, a quien los edita y a quien los pone en manos de los lectores. Su vida transcurre entre libros, lo consideramos amigo de los libreros y ha hecho de las librerías uno de sus espacios predilectos. A Juan Cruz lo queremos", asegura el jurado.
Juan Cruz Ruiz (Puerto de la Cruz, Tenerife, 1948) es periodista y escritor. En el ámbito de la cultura ha desarrollado gran parte de su trabajo en El País. Sobre esa experiencia ha escrito Una memoria de El País. Entre sus libros destacan Egos revueltos, una memoria personal de la vida literaria, que fue Premio Comillas de Memorias de la editorial Tusquets; El sueño de Oslo, premio Azorín de Novela; Ojalá octubre, La foto de los suecos, Viaje al corazón del fútbol (sobre el Barça de Pep Guardiola), Periodismo, ¿vale la pena vivir para este oficio? o Contra el insulto. Sus últimos títulos son Viaje a las Islas Canarias y Especies en extinción.

sábado, 7 de diciembre de 2013

INTEMPERIE Jesús Carrasco





Próxima Tertulia: Día 19 de diciembre de 2013

Novela: INTEMPERIE

Autor: JESUS CARRASCO.

Editorial SEIX BARRAL Biblioteca Breve 2013