viernes, 18 de diciembre de 2015

CHESIL BEACH. Ian McEwan. 26 de noviembre de 2015

Chesil Beach
Jueves 26 de noviembre

Presentado por Ghislaine 

Ian McEwan (67 años)

(ver entrevista en Babelia 1252 del sábado 21/11/15 coincidiendo con la publicación de “La ley del menor” en Anagrama. Anterior entrada de este blog)

Junto con Julain Barnes (El loro de Flaubert), Martin Amis (El libro de Raquel), Salman Rushdie (Hijos de la medianoche), Kazuo Ishigoro  (Lo que queda del día) y Kureishi (El buda de los suburbios) forma parte de los autores del boom de los años 80 y que el editor de Anagrama Jorge Herralde bautizó como el British Dream Team.

De la entrevista:

“La felicidad es escribir a solas todo el día sabiendo que disfrutarás de una compañía agradable al caer la noche”

Caminar es una manera de estar exactamente donde estás, lleno de placer en el momento inmediato”
“…andar en un paisaje con dos copas de vino tinto te hace sentir que el mundo es tu salón”

Sobre su madre y su influencia: “tenía una imaginación prodigiosa para el desastre”

Edad: “Cuando aprendes a vivir, cuando le coges el truco, tienes que hacer el check-out. Toda una serie de signos menores, como un dolor de espalda hasta la pérdida de pelo están ahí recordándote que hay una bala que va hacia ti y no vas a esquivarla. Así que más vale utilizar bien ese tiempo que te queda”

Chesil Beach

Edward y Florence se acaban de casar esta misma mañana y ahora están cenando en el hotel en el que pasarán la noche de bodas, delante de la playa de Chesil, frente al canal de la Mancha.
Estamos a principios de los años 60 y para ellos todo es desconocido, los dos son vírgenes i la noche, como el resto de la vida que han prometido pasar juntos, se presenta llena de expectativas, miedos e inseguridades.

Algunos temas que surgieron durante la tertulia:

- La época (años 60 en Inglaterra):
UK pierde su imperio, estamos en guerra fría, empiezan los movimientos antinucleares y la píldora apenas era una leyenda que venía de América (p.50)

¿Cómo afecta a los personajes?

Los personajes viven en un tiempo al que no pertenecen o no quieren pertenecer (contemporáneos anacrónicos).

Se sitúan en un pliegue de la historia: No comprenden del todo las normas  puritanas de la Inglaterra  de esa época pero tampoco comprenden los cambios que se avecinan.

- La falta de comunicación:
Son personajes marcados por la ignorancia ( incapacidad para leer los signos)
Aunque aparecen algunos apuntes íntimos, son personajes que tienen poca relación con su mundo interior.
Han interiorizado unos códigos por los modelos de vida en que han sido educados.
¿Por qué se acogen a las normas con tanta docilidad?
Las normas eran iguales para todos. Lo que parecía una imposición, se va convirtiendo a lo largo de la novela en una coartada. Su inmadurez no se puede extrapolar al resto de la sociedad.

El punto de vista de la novela va evolucionando hacia una perspectiva cada vez más íntima.

Es una novela del DESPERTAR. No tienen más remedio que enfrentarse a una situación y extraer unas consecuencias. Se ven obligados a reflexionar.

El sexo
El autor recuerda que hay personas que pertenecen a sus mismos ambientes que han solucionado su vida sexual de otro modo o sea que la influencia de la presión exterior no parece ser tan grande.
El asco de Florence: p. 17, 38 (la lengua, cuando se besaron, signos), p.101 (una quería…otra)…
Del te adoraré con mi cuerpo al “mejor decir que estaba asustada a reconocer aversión o vergüenza”
“La crencia de los padres de la época de que podían robarles la virginidad y desaparecer”

Diferencias entre los personajes:

Es una novela irónica. Plantea con casi todo una relación en espejo: clases sociales diferentes, música diferente, padres diferentes, educación…
¿pero qué se interponía? … poca cosa en definitiva (p.109)

… porque las cosas podrían haber sido de otra manera

Gustos musicales:
Edward: John Mayall, Alexis Korner, Brian Knight…
Florence: Beethoven, Schuman, Brahms, Bartok, Britten…

IAN McEWAN. El provocador Jubilado

Babelia 13 de octubre de 2015

Se ha hecho mayor, qué duda cabe. En los años setenta, Ian McEwan era el joven rebelde que escandalizaba a la impertérrita literatura inglesa con su debut Primer amor, últimos ritos, esa colección de ficciones sobre psicópatas e incestos. Con el tiempo, se disfrazó de amante demente en Amor perdurable, sacó de paseo a los sabuesos violadores de Los perros negros y se pasó 30 páginas descuartizando un cadáver para El inocente. Una perita en dulce, vaya.
Pero quien busque a ese obseso del morbo y la lascivia, no lo encontrará en La ley del menor. El Ian McEwan de hoy es un elegante caballero que reflexiona sin amenazar, sentado en un sillón de su club, con un escocés en la mesita.
La protagonista de esta historia, la jueza de familia Fiona Maye, no vive entre psicóticos peligrosos, sino entre sesudos códigos legales. No atiende casos penales, sino conflictos interculturales. Y su principal problema íntimo es precisamente la ausencia de intimidad. O, ya puestos, de cualquier emoción. Fiona está a punto de llegar a los 60 y dedica toda su energía a su trabajo. No ha tenido hijos. Su matrimonio naufraga en la rutina. Al comenzar la novela, su esposo le anuncia que desea tener una aventura con una jovencita, porque ya no puede más de aburrimiento.
La Razón siempre ha obsesionado a McEwan. Prefiere de protagonistas a intelectuales capaces de poner orden en el caos de la biología cerebral (Sábado), el medio ambiente (Solar) o las intrigas políticas (Operación Dulce), tipos brillantes y esclavos de su propia inteligencia. Fiona Maye mantiene la línea. En su historia, la Razón se enfrenta a la Fe.
Mientras su matrimonio se hunde, el juzgado de Fiona recibe el caso de un adolescente testigo de Jehová que padece leucemia y necesita una transfusión urgente. Pero el chico, debido a sus creencias religiosas, se niega a recibir la sangre. Le toca a la jueza decidir si los médicos deben inyectarle la vida contra su voluntad, es decir, si una persona tiene derecho a morir por sus convicciones o si el Estado puede forzarla a actuar racionalmente.

Como un veneno, a lo largo de su carrera, los temas de McEwan han ido atravesando la epidermis y acercándose al cerebro. Lo mismo ha ocurrido con su prosa. Ciertamente, a este autor nunca le ha interesado la pirotecnia. No le atrae el divertido virtuosismo de su compañero de generación Martin Amis, capaz de colocar 12 seudónimos de “pene” en la misma frase. Tampoco tiene la imaginación de Kazuo Ishiguro, que se mueve con la misma soltura en la ciencia ficción o en un cuento de hadas. Lo de McEwan siempre ha sido realismo directo y austero, sin experimentos. Aun así, en sus primeros trabajos, McEwan ponía el acento en la tensión narrativa. Algo terrible siempre estaba a punto de ocurrir. Alguien iba a sacar una navaja para cortarle las bragas a alguien. En cambio, conforme se adentra en el siglo XXI, su estilo va regresando al XIX.
La escritura de La ley del menor consiste en una larga enumeración de detalles sobre la Administración de justicia en Reino Unido, la habitación del hospital, el mueble bar de Fiona o los horarios de los funcionarios. La exposición puede volverse exasperante, quizá porque McEwan trata de hacernos vestir el traje gris de su protagonista, o quizá simplemente porque ya no le interesa escandalizar. Se ha jubilado como provocador para asumir el papel de conciencia moral de su sociedad, igual que uno deja de ser un alegre soltero y empieza a llenar la declaración de la renta.
Y sin embargo, aunque ya no lleve un cuchillo entre los dientes, McEwan se mantiene fiel a sus esencias. Si en el siglo XX el tabú era el sexo o la historia oculta de Occidente, hoy el tabú es la Fe: esa pulsión ilógica que hace a la gente actuar de modo extraño… O poner bombas.
La Europa de hoy es Fiona Maye, esa funcionaria racional que cumple todas las normas, pero se siente insatisfecha consigo misma, se enfrenta a gente que no entiende y se pregunta si sus herramientas conceptuales bastarán para sobrevivir. Con su historia, Ian McEwan vuelve a meter el dedo en la llaga y retiene el título de gran explorador de nuestros miedos.

La ley del menor. Ian McEwan. Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama. Barcelona, 2015. 216 páginas. 17,90 euros

viernes, 27 de noviembre de 2015

CONFESIÓN Y TEMOR

1.-¿Qué libros te llevarías a una isla desierta?. Es una pregunta tradicional en la que se supone, no se muy  bien como, que se tiene la intendencia resuelta y que se trata sólo de mirar el mar, escuchar las olas, pasear por la playa o los bosques vírgenes que la rodean...Y puesto que los días tienen 24 horas, saturados de naturaleza tan admirable, nos entrarían ganas de recuperar lazos con la civilización que hasta ahora nos ha llenado la mente. En este supuesto se trata de escoger dos libros que cumplan esa misión el mayor tiempo posible ya que el tiempo de vida Robinson  puede ser largo e incluso para siempre jamás...

 2.-Entre nosotros puede haber grandes aficionados al bricolage, la construcción, la caza, la pesca e incluso la agricultura . Entonces no necesitarían libros. Tengo mis dudas de que esto sea así. En un viaje a Francia hace unos meses, visitando un castillo, había un árbol gigante, maravilloso, con las bellotas bien visibles, la guía, por otro lado culta y encantadora, no tenía ni idea de que aquello era una encina. Esto me hace pensar que el urbanita moderno difícilmente puede llenar sus días con actividades manuales y de supervivencia. No obstante admitamos ese supuesto. Entonces se trataría de salvar los dos libros más apreciados de nuestros estantes, porque se incendia la casa, D.n.l.q., nos embargan o desahucian, D.t.l.q.

En el  caso 1º se trata de una aventura utópica, romántica, el resto de nuestros libros ahí quedan a la espera de un posible regreso, no generan sufrimiento. Me apunto.

En el caso 2º se produce un drama : los libros no escogidos van a perecer, a desaparecer de nuestra vida.   ¿ Voy a dejar morir a los Salgari, Verne, Stevenson, Mark Twain de los 10-12 años?. Y a Tarzán , Walter Scott, Conan Doyle, London, etc...Y un poco más adelante a  El guardián entre el centeno, David Copperfield, La vida nueva de Pedrito de Andía . Y un paso más, los primeros Delibes y Cela y Tiempo de silencio y La peste y un infinito y García Márquez, Vargas Llosa, etc... ¡ Santo Dios! : Tolstoy, Dostoyewski, Chejov, Flaubert, Stendhal, Galdós,Eca de Queirós, El Gatopardo. Qué sería de mí sin Saul Bellow, los Roth (Joseph, Phillip y Henry), mi colección de Thomas Mann, Yourcenar, Jünger, Stefan Zweig, Conrad, los hermanos Singer, Andrés Trapiello y mi adoración reciente Marilynne  Robinson. ¡Basta!.¡Basta!. Es como si una perversa Inquisición me fuera arrancando pedacitos de carne uno tras otro hasta dejarme los huesos mondos y el corazón como a San Sebastián : lleno de flechas. ¡Qué pesadilla!.
( Por lo menos, haría alguna trampa : escondería debajo de la camiseta El silencio de Goethe , la última noche de Schopenhauer de nuestro amigo Antonio Priante y me lo aprendería, concepto a concepto, frase a frase).

Así que pensad, pensad. Veremos como salís bien librados de esta.

César.

P.D. D.n.l.q : Dios no lo quiera. D.t.l.q.: Dios tampoco lo quiera.
Para post modernos : Dios es ese señor que estaba antes ahí.

domingo, 25 de octubre de 2015

EL SILENCIO DE GOETHE. Antonio Priante

A raíz de la presentación de “El silencio de Goethe o la última noche de Arthur Shopenhauer” que tuvo lugar el pasado 13 de octubre en Llibrería Documenta y a la que asistimos con cariño algunos de nosotros, he revisado mis notas sobre una breve presentación, que a su vez hicimos en nuestra tertulia, la noche que tuvimos el placer de comentar esta interesante novela:


Lo primero que se me ocurre cuando termino “El silencio de Goethe” es si estamos ante una novela sobre los últimos dias del filósofo Arthur Schopenhauer o bien ante un ensayo divulgativo del pensamiento de este filósofo. La segunda cuestión que me planteo es donde acaba la voz de Schopenhauer y empieza la voz de Priante ya que ambas se entremezclan con tanto acierto que nos cuesta discernir entre ficción y filosofía. Evidentemente en las últimas 20 páginas la narración cede terreno al conocimiento con la intención de aproximar al lector a la obra de este gran pensador y de su teoría filosófica.

Es un libro fácil de entender, pero no fácil de leer si se quiere captar la esencia de conocimiento compendiada en estas 140 páginas y por tanto requiere, o una lectura lenta y reflexiva de cada linea, o una doble o triple lectura.

Que es una novela, no cabe duda, y supongo que ahí es donde se encuentra mayoritariamente el trabajo de Priante. El relato del filósofo hablando consigo mismo o con su perro Butz haciendo balance de su vida ahora que empieza a vislumbrar que está llegando el final, resulta interesante, divertido, elegante. Conocemos el carácter y la personalidad de Schopenhauer a través de estas conversaciones y nos resulta tan creíble que nos parece que es el propio filósofo el que está hablando y que el novelista se ha limitado a recomponer las notas de algún diario secreto del mismísimo Arthur y lo ha utilizado para fantasear sobre este sesudo personaje tan de carne y hueso.

Las características de su personalidad se muestran de forma mucho más vehemente en la juventud y no son ciertamente demasiado halagüeñas. Nos parece un hombre egoísta, inmaduro emocional, mesiánico, prepotente. Nadie está a su altura, él es el único poseedor de la verdad absoluta, aquella que nace del genio creador que solamente poseen determinadas personas gracias a su intelecto y también a unas circunstancias especiales, ya que el genio para desarrollarse ha de estar libre de ataduras materiales y emocionales.

En ningún momento se cuestiona a si mismo la importancia o la validez de su razonamiento. Llega al final de su vida viviendo en una soledad sinceramente buscada y aceptada, sintiéndose razonablemente satisfecho consigo mismo. Mantiene hasta el final, y. con los ánimos ya calmados como corresponde a su edad, una visión pesimista del mundo así como la permanente e inquebrantable determinación de la voluntad que perpetua la necesidad de continuar a costa de lo que sea y cuya única forma de liberación se halla, momentáneamente en el arte, y de forma irrevocable en algunas almas cuando alcanzan un estado sublime de separación de lo real y lo terrenal.

De su desprecio no se salva nadie pero el principal objeto del mismo son los intelectuales: académicos, universitarios, y el grupo de filósofos. Según sus palabras, son vulgares bípedos que se dejan arrastrar por las corrientes de modernidad, o de patriotismo, o por su necesidad de medrar. La relación con la madre es conflictiva y quizá de ella deriva su misogínia. Compara el colectivo femenino con otros subgrupos de la especie, si bien reconoce que individualmente se pueden encontrar ejemplares válidos e incluso excepcionales.


Con todos estos antecedentes nos podría parecer un hombre antipático y desagradable, sin embargo, la maestría del escritor hace que nos parezca simplemente humano, sujeto a las mismas tribulaciones y las mismas pasiones que cualquier mortal. La especial relación con la madre le mantiene en un prolongado estado de inmadurez. La figura del padre, a veces incluso confundida con la de Goethe, es valorado como progenitor, cabeza de familia, buen gestor en su ámbito, hombre admirado y querido. Pero por encima de todos, el poeta Goethe, único pensador con el que mantendrá durante toda su vida una infantil y frustrante dependencia emocional al no conseguir una opinión aduladora de toda su obra y principalmente de “El mundo como voluntad y representación”, aunque esta frustración, según palabras del propio Antonio, responde más a la imaginación del autor y al leit motiv de la novela que a fuentes documentales veraces.

lunes, 29 de junio de 2015

¡YA LLEGÓ EL VERANO!

Queridos contertulios : Estos días pasados he leído en la prensa una lista de las canciones del verano y se han disparado todas mis alarmas : Mueve tu cucu, El venao, Papi chulo, etc...Con letras como : Tu quieres mmm, te gusta el mmm, te traigo el mmm, a ti te va a encantar el mmm... No sigo. Es suficiente. Así que, como amigo vuestro que soy, os debo una explicación y , como os la debo, os la voy a dar.

Daros prisa. Preparadlo todo. Encerraros en casa. ¡ Hay que hibernar en verano!. Repasad las persianas. Engrasad el ventilador. Tres botijos, para que cuando acabéis uno el agua del siguiente esté fresca. ( Un paréntesis : La CEE, en su afán regulador muy superior a los Diez Mandamientos bíblicos, decidió que los botijos deberían ir vidriados para que su porosidad no diera lugar a contaminaciones. ¡ Qué barbaridad!. Es justamente su porosidad lo que les hace insustituibles. Parece ser que esté desaguisado ya está solucionado y que se pueden obtener botijos tradicionales de gran calidad y eficacia. Para los desaguisados bíblicos, por ahora, no hay remedio).

Para entretener vuestros ocios en ese enclaustramiento voluntario y libraros de la tentación de Tele 5 o de TV3, sin ir más lejos, buenas lecturas. Os recomiendo especialmente el Don Quijote en la versión actualizada de Andrés Trapiello. Si le cogéis afición, como espero, continuad por Al morir Don Quijote y, finalmente, El final de Sancho Panza y otras suertes, ambas del mismo autor.  Pasaréis un verano delicioso. Habréis preservado y nutrido de forma adecuada vuestras neuronas.  Entre sonrisa y sonrisa y algún punto de emoción, vuestro castellano se habrá enriquecido de forma prodigiosa. Al salir de este agradable recogimiento seréis otros y mejores. Estaréis perfectamente preparados para desfazer entuertos y vengar agravios.  Conoceréis cuales eran los siglos dichosos a los que los antiguos pusieron el nombre de dorados, porque entonces, los que vivían en ellos, ignoraban las palabras tuyo y mío. La pesada reja del corvo arado, Eugenia, aún no se había atrevido a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra madre tierra. Entonces sí que andaban las hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, Arsenio, con sus trenzas y el cabello al aire, sin más vestidos que aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra, y no eran sus adornos de los que ahora se usan..., sino de algunas hojas verdes entretejidas...

Para qué seguir. Espero que mi receta os sea de utilidad.

César.



martes, 26 de mayo de 2015

JOSEPH ROTH y JOB

Vida


Nace en Brody en 1896, pueblo de  Galitzia, ahora Ucrania, entonces Imperio Austro Húngaro. Le fue dado el nombre de Moses Joseph. Familia judía acomodada por parte de madre.
No conoce al padre. Antes de que Joseph naciera, le arruinó un mal negocio de comercio de grano. Viajó a Hamburgo para tratar de recuperar algo de dinero, no lo consiguió y en el viaje de vuelta enloquece y es ingresado en un manicomio. Cuando sale de este es trasladado al pueblo de su propia familia, Rzeszow, para que le cuide. Le conocían como El Estanterías porque tenía en proyecto invertir en una empresa de carpintería. Se suicidó en 1910. Joseph se entera de este hecho a la vuelta de la Gran Guerra y le afecta profundamente. A lo largo de su vida afirmó que su padre era empleado de ferrocarril, famoso fabricante de municiones vienés, emigrante ruso, alto cargo de la administración austriaca, conde polaco y otras diversas versiones.
La madre se refugia con los suyos y es tutor y administrador de los bienes de Joseph el tío Siegmund con el que nunca tuvo buena relación . Sale su versión en alguna de sus novelas.
Educado en el colegio en lengua alemana, el idioma con el que se podía progresar socialmente. Hablantes también de yiddish, hebreo y polaco. Prosigue sus estudios en Lemberg, Lvov en polaco, ahora Leópolis  en Ucrania. Destaca desde niño por sus redacciones. Los estudios universitarios los hace en Viena. Es su época de petimetre o caballero de industria, siempre impecablemente vestido y con monóculo. Renuncia al nombre de Moses. Pronto se gana la vida como periodista.
En 1916 va voluntario a la guerra. También se inventó diversas historias acerca de su papel en la misma. Alguna de las personas que conoció va a salir también en sus novelas.
El final de la guerra supuso para Austria el final de una historia. Viena, capital de un imperio de setenta millones de habitantes, será capital de un país de siete millones. Los que se sentían identificados con el antiguo imperio vieron desmoronarse sus ideales y su futuro. Los judíos del Este tampoco eran bien acogidos por los judíos acomodados occidentales. ¿ De donde vengo?. ¿A donde voy?. Y una conclusión : Mi patria es mi lengua.
En 1919 conoce a su mujer Friedl Reichler. Cierra su periódico en Viena y en busca de trabajo se traslada a Berlín. Es su época de ideas socialistas. Firma como Der rote Joseph, Joseph el rojo. Se casa en 1922 y comienza a publicar novelas. La primera es La tela de araña donde se describe la conducta y ascenso de un nazi, antes del primer golpe de Hitler que fue en 1923. Premonitorio. Las novelas se publicaban inicialmente en los periódicos. En 1925 el matrimonio se traslada a París como corresponsal del Frankfurter Zeitung. En 1926 y 27 realiza un largo viaje por Rusia y después Albania, Polonia, Alemania, Italia...Sus crónicas están recopiladas en diversos libros.
En 1928 se produce un hecho trascendental en la vida de Roth : la enfermedad de Friedl, esquizofrénica, a la que no quiere abandonar pues se siente responsable de su locura y ello le va a arruinar emocionalmente y a nivel económico. Es ingresada, tras diversas peripecias, en un sanatorio privado suizo. Después , al no poder pagarlo, pasa a un asilo público alemán. Ya en 1940, para Roth, como veremos, de forma póstuma, Hitler soluciona el problema de forma definitiva al ser incluida en  el programa Dictamen 4 con el que, mediante su gasificación, se limpió a la raza aria de retrasados y dementes. Sólo cometieron un error, eso sí de bulto : no se lo aplicaron a ellos mismos.
Roth es bebedor desde su juventud. Es muy posible que fuera inestable a nivel emocional : la ausencia del padre, el afán de superación en un medio hostil aunque triunfa profesionalmente desde joven, la enfermedad de la esposa. Nunca fue capaz de tener un hogar ni se vio a sí mismo llevando una vida doméstica rutinaria. Fueron incontables los hoteles en los que vivió porque quiso. Terminó sus días en París, odiando al nazismo con toda su alma. Falleció en una cama para indigentes del hospital Necker, el 29 de Mayo de 1939. Murió de un delirium tremens.

( Para saber más :Huida y fin de Joseph Roth, Soma Morgenstern, Ed. Pre-Textos 2000.
Esta canalla de literatura, Eduardo Gil Bera, Ed.Acantilado 2015
Hotel Savoy, la introducción de Rosa Piñel, Ed. Cátedra 1987
Ser amigo mío es funesto. Correspondencia1927-1938, Acantilado 2014)


Obra


La tela de araña, ya mencionada.
La rebelión : historia de un mutilado en la Viena de post guerra.
Hotel Savoy, ya mencionado.
El espejo ciego. Muy recomendable para misóginos.
Fuga sin fin
El profeta mudo
Zipper y su padre
A diestra y siniestra.
Job ( 1930)
La marcha Radetzky (1932)
Tarabás
El Anticristo
El triunfo de la belleza
El busto del emperador
El Leviatán
El jefe de estación Fallmerayer
Confesión de un asesino
El peso falso
La cripta de los capuchinos. Complementa La marcha Radetzky.
La noche 1002
La leyenda del santo bebedor. De publicación póstuma.
También hay varios libros que recopilan sus artículos.

Mi elección : La marcha Radetzky, con su complemento La cripta de los capuchinos . Resumen ambas la historia del enorme imperio austrohúngaro que desaparece con la Gran Guerra.
Después : Job . No puedo evitar emocionarme cada vez que la leo. Creo que es el libro que he regalado más veces. La película , Sins of man, debía ser espantosa. Menuchin fue convertido en un cantante tirolés. Wikipedia ni siquiera menciona el libro en que se basa, g.a.D.
La leyenda del santo bebedor. También preciosa, incluida la película.
Los relatos cortos : El triunfo de la belleza, El jefe de estación Fallmerayer, El busto del emperador.
Pero, en general, toda su obra se lee con agrado. La mayoría está en Acantilado. La leyenda del santo bebedor, Confesión de un asesino y La noche 1002 en Anagrama. La marcha de Radetzky siempre la he visto en EDHASA. Hotel Savoy en Cátedra. Siruela también había publicado Leviatán, Zipper y su padre y El peso falso. En Siglo XXI, El juicio de la historia, escritos 1920-1939, edición y prólogo de Eduardo Gil Bera. En Minúscula, La ciudades blancas. En Acantilado, Judíos errantes.

Job


Siguiendo la pauta de El libro de Job del Antiguo Testamento, narra las penalidades inmerecidas de Mendel Singer, maestro de escuela en un shtetl, o aldea judía. En la cocina de su casa enseña a seis o siete niños la lectura con la Biblia como único libro. Bueno, la cocina es la casa, pues también es comedor y dormitorio. Tienen cuatro hijos. El pequeño, Menuchin, epiléptico y retrasado. Mendel lo acepta todo, resignado. Deborah la esposa es la que lucha contra la adversidad. La que consulta con un famoso rabino, la que facilita la huída de Schemarjah , luego Sam, a América. La que para proteger a Mirjam de los cosacos apoya la decisión de Mendel de llevarla a América y abandonar a Menuchim. Jonás se ha “rusificado”. En medio de descripciones maravillosas de la vida en el shtetl o en Nueva York , se van produciendo la desgracias que acaban enfrentando a Mendel con Dios . Y allí, viviendo en una trastienda, culmina la degradación de su vida. Después , con la curación y triunfo de Menuchim, Dios ha reconocido su injusticia, y le premia.    Mendel  ” duerme en paz y descansa del peso de la felicidad y la grandeza de los milagros”.

El libro de Job es básico en la mentalidad judía. Durante siglos el pueblo judío ha estado sometido a castigos, persecuciones, masacres o pogromos inmerecidos. El libro de Job da la esperanza profunda de que Dios algún día enderezará esas desdichas y premiará el comportamiento justo. Que sucederá el milagro. Aunque la parte del libro que la crítica y el propio autor rechazan más es el final ya que lo escribió deprisa y corriendo, a mi juicio, sigue siendo necesario. El propio libro de Job bíblico termina bien.

Roth es un maestro de la escritura. En esta novela se deja de experimentaciones y adopta el estilo que se llamó nueva objetividad. La narración avanza con descripciones breves, precisas, de gran riqueza, con ironía, humor o melancolía, que hacen la lectura muy amena. “La vida se encarecía de año en año. Las cosechas se volvían cada vez más y más pobres. Las zanahorias se encogían. Los huevos estaban vacíos. Las patatas se helaban. La sopa salía aguada. Las carpas delgadas y los lucios, pequeños.  Los patos, flacos. Los gansos, duros. Y las gallinas no tenían nada, Así sonaban las quejas de Deborah, la mujer de Mendel Singer”. O este otro párrafo : “ Los americanos eran gente sana. Las americanas, bonitas. El deporte, importante. El tiempo, valioso. La pobreza, un vicio. La riqueza, un mérito. La virtud, la mitad del éxito. La fe en uno mismo, un éxito completo. El baile, higiénico. Patinar sobre ruedas, una obligación. La beneficencia, una inversión de capital. El anarquismo, un delito. Los huelguistas, enemigos de la humanidad. Los agitadores , aliados del demonio. Las máquinas modernas , una bendición del cielo. Edison, el genio más grande. Pronto los hombres volarán como pájaros, nadarán como peces, verán el futuro como los profetas, vivirán en una paz eterna y en perfecta armonía construirán rascacielos que alcanzarán las estrellas.  Y así por el estilo.

Roth consigue describir la aldea y las formas de vida de su tierra natal, las desgracias vividas por él mismo, la guerra, la enfermedad mental de su mujer, su desconfianza del futuro y la tecnificación, su nostalgia, la de Mendel y la de Roth  por la patria perdida. Y aunque no fue un judío practicante, incluso quiso hacerse católico, la novela es profundamente judía. No tengo remedio. Qué le vamos a hacer.


César.

lunes, 11 de mayo de 2015

NÓMADAS

                        Nómada, según la RAE, es quien va de un lugar a otro sin establecer residencia fija.

                        El 28 de Abril pasado Luís Landero publicó una artículo en El País en defensa de la enseñanza  de la Filosofía que, parece ser, será asignatura optativa en los nuevos planes de estudio. Explica su propia formación con párrafos admirables y el artículo no tiene desperdicio. Por ejemplo : “ Siempre he sido aficionado a la filosofía y nunca me ha faltado un filósofo de cabecera. Cada momento ha tenido el suyo...Uno es una especie de trotaconceptos, un vagabundo que en cualquier parte ( un tratado de lo más sesudo, un artículo de periódico, una sentencia, hasta un refrán), encuentra hospedaje : es decir, encuentra el consuelo, y hasta la caricia maternal, de una idea que de pronto, como un relámpago en la noche, pone luz en el mundo. En cuestión de ideas soy nómada. Apenas he conocido el placer de la creencia, y menos el de la militancia. Soy un viajero que hace fonda aquí, y pide siempre el menú degustación, y que mañana continúa alegremente su camino...Vivo desde siempre en una alocada soltería filosófica. Luego , otro día, resulta que te cansas y reniegas de ese lenguaje y de esa luz, de esas pretensiones de alzar una torre de conocimiento tan alta como la de Babel y regresas a la penumbra del arte y la literatura, y así vas, de los filósofos a los poetas, del razonamiento a la revelación, del no entender entendiendo al alivio, y acaso también al espejismo, de entender algo de una vez para siempre, y de reposar al fin en esa Ítaca tan inalcanzable que es la ilusión de la verdad.”

                        Se me ocurre que nuestro grupo de tertulia también está formado por una reunión de nómadas. Que yo sepa, ninguno somos profesionales de la literatura. Transitamos de acá para allá, con mayor o menor fortuna,  por una colección  de lecturas que nos llevan de un lado a otro, y está bien que así sea . Mi representación mental es que , a nuestra manera, vamos levantando una construcción, como la de esos cubos de tamaño descendente que han de colocar hacia arriba los niños pequeños. Nuestra pequeña torre de conocimiento. Quien sabe si en el último y más diminuto cubo encontraremos la verdad.

                        Otra . En un libro extraordinario, De animales a dioses. Breve historia de la humanidad, de Yuval Noah Harari, Ed.Debate, el autor, en la Parte II, considera que la revolución agrícola es el mayor fraude de la historia y la causa de todos los males que aquejan a este pobre mundo. Los nómadas eran más libres, más sanos, se alimentaban mucho mejor sin necesidad de arrasar la naturaleza. Leedlo. No tiene desperdicio y es un libro de lectura fácil. Entre un establo de vacunos actual, por no hablar de una granja de pollos, y un toro suelto por el campo o  una humilde perdiz moviéndose por un rastrojo, hay una diferencia notable. Así que, mi recomendación : si no queremos terminar estabulados en serie, que es lo que las autoridades competentes pretenden, sigamos con nuestro particular nomadeo...  Y para hacerlo más atractivo, ponerle imágenes de Lawrence de Arabia a nuestro particular peregrinar por las sendas inagotables de  los desiertos de nuestro conocimiento...



César.