sábado, 23 de abril de 2016

23 de Abril

¿Habéis leído El Quijote?. Si respondéis que no es como si os tocara el Gordo de la lotería y no lo recogéis...

Feliz día.

César

viernes, 26 de febrero de 2016

Tertulia febrero 2016

Me parece obligado agradecer a Juan Pablo Villalobos la lección gratuita que nos brindó ayer en nuestra tertulia. Ya habíamos disfrutado mucho , que buena falta nos hace en los tiempos que corren, leyendo su libro. Lo de ayer, además , pensado en frío ,fue toda una clase magistral de composición literaria desde la mirada interior del escritor. Sombreros fuera.
Muchas preguntas se quedaron por hacer. Otra vez será.

Gracias Juan Pablo y gracias Blas por la parte que te toca.

César .

sábado, 23 de enero de 2016

Y OTRA VEZ EL CEREBRO DE ANDREW

Introducción.  El cerebro de Andrew es la última novela de E.L.Doctorow. (1931-2015). Escribió doce. Esta última se publicó en 2014, meses antes de su fallecimiento. Para mí es un dato de gran interés . A esa edad, en teoría, se debe ver la vida con una gran perspectiva, no tiene por qué callarse nada y nos describe sus grandes inquietudes con sinceridad y, sí, tiene algunas certezas, pero acerca de lo que somos, no tanto  nuestro cerebro como  nuestra mente, sigue sin respuestas . Seguimos sin respuestas.
 Esta novela es una parábola, una gran parábola. El contraste entre la inocencia de Briony, su belleza, su festival de "fisicidad", su integración plena en la vida, hija de emigrantes europeos disminuidos que han triunfado y llevan una vida normal en el gran país, la naturaleza espléndida de Norteamérica y la falsedad del alma simulada, de los grandes dirigentes que son los simuladores de la época que  albergan a Andrew en un armario del sótano...
Poco después de su fallecimiento se editó en España,  por primera vez en el mundo en un solo volumen,  la colección de sus Cuentos completos, previamente revisada y ordenada por el propio autor, en edición de  Eduardo Lago. Vale la pena.
El libro está construido como una larga conversación con su psicoanalista. El comienzo del capítulo II y los breves V y VII, son fragmentos de un diario o un interludio soñado.

Filosofía. Antes de comenzar permitidme dos citas .
De Vicente Aleixandre  publiqué en Hermes :

  Bajo la tierra el día
                                    oscurece. Ave rara,
                                    ave arriba en el árbol que cantas para un muerto.
                                    Bajo la tierra duermo
                                    como otra raíz del árbol que a solas en mí nutro.
                                    No pesas árbol poderoso y terrible que emerges a los aires,
                                    que de mi pecho naces con un verdor urgente
                                    para asomar y abrirse en rientes ramajes
                                    donde una ave ahora canta, vivaz sobre mi pecho.
                                    Hermosa vida clara de un árbol sostenido
                                    sobre la tierra misma que un hombre ha sido un día.
                                    Cuerpo cabal que aún vive, no duerme, nunca duerme.
                                    Hoy vela en un árbol lúcido que un sol traspasa ardiendo.
                                    No soy memoria, amigos, ni olvido. Alegre subo,
                                    ligero, rumoroso por un tronco a la vida.
                                    Amigos, olvidadme. Mi copa canta siempre,
                                    ligera, en el espacio, bajo un cielo continuo.

En España , coincidiendo con su exposición en Madrid, Nórdica ha publicado El friso de la vida, colección de pensamientos de Eduard Münch. Cito este recogido de una columna de Llamazares en El País : “De mi putrefacto cadáver brotarán las flores y yo estaré en ellas, la eternidad”.

Ahora , vamos con nuestro autor. Pág. 12. “ También pienso como nos corrompemos en nuestros ataúdes en descomposición, y en cómo nos reencarnamos, nuestros minúsculos fragmentos microgenéticos succionados y depositados en la panza de un gusano ciego, que luego, sin saber por qué, sale a la superficie para reptar por la tierra empapada de la lluvia y acabar muriendo en la panza de una ratona común. Eh, que eso es mi identidad fragmentada, mi genoma vivo cagado desde el cielo, que aterriza con un plop en la rama de un árbol que lucha por su vida y gotea desde la rama como una venda mojada. Y he aquí que me convierto en el nutriente de un árbol que lucha por su vida. Porque es así,¿sabe?. Esas criaturas vasculares, inamovibles y firmes luchan por su existencia como hacemos nosotros, los árboles por el mismo sol, la misma tierra en la que echan raíces, y esparciendo las semillas que se convertirán es sus enemigos en el bosque, como lo eran los príncipes para los reyes, sus padres, en los imperios antiguos. Pero no están del todo quietos. Con un viento fuerte ejecutan su danza de la desesperación, meciéndose los árboles muy frondosos de aquí para allá, alzando sus brazos en desvalida furia por ser lo que son...Un poco más adelante, final de la pág.33, en sus clases en la universidad :”Así que la vida es taxonómicamente ilimitada pero existe una intención afín a todas sus infinitas variantes, ya sean peces, moscas, escarabajos peloteros, ácaros, gusanos o bacterias, una intención que la define en todas sus manifestaciones,  con o sin facultades intelectivas : su patética intención de sobrevivir. ¿ No es esto puro Schopenhauer?.
En la  pág.51 un Mark Twain  anciano, que ha perdido a la esposa y a una hija,desespera ante la gran probabilidad de que el mundo sea una ilusión suya, de que él no sea más que una mente errabunda en una vana deriva a través de la eternidad. “Mirad la hormiga, dice, que estúpida e incompetente es, arrastrando de aquí para allá el ala de una mosca, tirando de ella por encima de guijarros porque se interponen en su camino, trepando por las hojas de hierba porque no sabe no hacerlo, y adónde cree que va, dice MT, a ninguna parte, ahí es donde va”.     
Y también cita a los pragmatistas William James y Dewey y Rorty.Y a los existencialistas Sartre y Camus. Pág.62 : “Briony lo entendió. Pero ella veía un poco más de dramatismo y exaltación humana en la idea de una libertad dolorosa. Así que optó por los existencialistas. Y aplicó en mí sus conocimientos como una pragmática. Saltaba a la vista que yo era de la escuela existencialista”...
Y luego hay un capítulo muy breve, el de los fiordos noruegos que tengo la impresión de que está puesto para citar a Wittgenstein.

La felicidad. Comienzo de pág.33. “ Y el amor es la conmoción cerebral que nos hace insensibles a la desesperación”. Final pág.78. “Puede empezar siendo un acto de devoción , eso de hacer el amor, pero el cerebro se oscurece, como una ciudad en pleno apagón, y entonces interviene un precerebro antediluviano que sólo sabe mover la cadera. Es sin duda un mandato incorporado de la era paleozoica y puede ser la base de todo redoble de tambor”. Antes, pág.44 : “no quería ser Emil Jannings en El angel azul” (película con Marlene Dietrich basada en El profesor Unrat de Heinrich Mann).

Y la explicación de su amor cuando conoce a los padres , págs.82-83 : “ se había educado expuesta a lo raro...Así pues, ¿a quien iba a encontrar, por quién iba a sentir una malsana atracción, sino por alguien tan adorable como un científico cognitivo, patoso y estrafalariamente depresivo a quien ella pronto ofrecería consuelo tras la nihilista desesperación de sus clases?”.

Final de pág.97 y siguientes : “La felicidad consiste en vivir la cotidianidad de la vida y no saber lo feliz que es uno. La verdadera felicidad se deriva de no saber que uno es feliz, es una serenidad animal, algo entre complacencia y júbilo, una estabilidad del yo arraigado en el mundo...No sólo amas a la persona a quien amas, amas al mundo que te ha sido concedido ...”. Y la importancia del paisaje, las montañas nevadas, los rápidos de aguas blancas, el campo con aeróstatos... Ya antes, pág.37 “¿Recuerda por qué se suicidó Heinrich von Kleist?. Había leído a Kant, que dijo que nunca podríamos conocer la realidad. Tendría que haber venido al oeste, Heinrich. Eso le habría salvado la vida. Por estos lares no hay desesperación del intelecto posible. Tiene que ver con las montañas y el cielo...” Otra vez en la pág.98 : “en esos momentos la vida era lo que era y nada más...Una fe imperante en el futuro...Y por supuesto la culpabilidad ha desaparecido...Todo eso es lo que Briony hizo por mí”.  Luego el barrio, donde todos la quieren, Willa, los entrenamientos para la maratón, dar el pecho en el parque, etc...

Así hasta el 11-S.


La política. Su particular recreación del 11-S. Págs, 119 - 124. Luego en los capítulos VI, VIII, IX y X su relación con el presidente. El V y el VII son como un interludio soñado. Al final del X se transforma  en el Bufón Inocente , enlazando con el Bufón de Boris Godunov del capítulo III.

Doctorow siempre tuvo un compromiso histórico. Defiende el papel de los intelectuales en la vida pública. Por ejemplo, es de los críticos que ve de forma positiva las digresiones históricas de Tolstoi al final de Guerra y Paz. Es un hombre comprometido con los derechos humanos, la justicia, la realidad social, pero mostrados de manera estrictamente literaria. No se trata de panfletos, sino de extraordinarias novelas. Gente corriente o pequeños protagonistas son vapuleados por personajes o acontecimientos históricos relevantes. La pena de muerte a los Rosenberg en el Libro de Daniel. Los comienzos del siglo XX, la discriminación racial y los protagonistas de la época en Ragtime. La marcha de Sherman. El caso de los hermanos Homer y Langley, etc...
Siempre con algunos personajes reales, por ejemplo el Lilliputstadt de Leo Singer. ¿ Y quienes son Chaingang y Rumbum?. Tenéis 15 sgds.

Cerebro y mente.
-Tener localizadas las funciones cerebrales (muchas de ellas son conocidas hace tiempo), no explica los contenidos de la mente. En la pág.61 habla de manera divertida de alguna de la funciones del sistema límbico.
- El ordenador  capaz de registrar y almacenar las acciones, pensamientos y sentimientos de todo ser humano vivo cada milisegundo. Podría volver a traer a los muertos.
- El genoma de toda célula humana tiene memoria . Un código para descifrarlo traería el recuerdo de nuestros antecesores. (pienso que pueden estar codificadas las funciones, pero no los contenidos).
-El cerebro hormiguero. (Antes utopía y hoy algo que las redes de comunicación logran con facilidad. Somos rebaño manejado por los perros del consumo o políticos desaprensivos que se llenan la boca hablando de “poble”-pronunciar inflando los carrillos- cuando en realidad quieren decir “bolsillo”).  Págs. 110-111 “El cerebro de un hormiguero es el hormiguero. El cerebro de una colmena es la colmena...La tulipomanía...,los bancos de peces...,las bandadas de aves..., las guerras..., las prácticas indígenas de cualquier grupo religioso...” “El cerebro colectivo es muy poderoso. Pero no podemos compararlo con las hormigas, las abejas...”. Y en la 113 : “Llevamos a cabo pobres emulaciones del cerebro grupal como si los envidiáramos...” .” El pensamiento en nube,  un ubermensch químico...”.“Lo cual nos lleva a la política....” . Es lo que Emerson pensando en criaturas como él, llama erróneamente el alma superior. Presenta una versión romántica, hace de ella una parte integrante del pensamiento ético, en el que se insinúa a Dios,  cuando sólo aspira a una especie de genio feromónico universal.”
-Y , casi al final, en la 164 el gran problema de como se convierte el cerebro en mente. Como una madeja neuronal de 1300 grs. le lleva a uno a sentirse como un ser humano. Y si se descubre  cómo el cerebro nos proporciona la conciencia, sabremos como replicar la conciencia y eso será el fin del mundo mítico que hemos tenido desde la Edad de Bronce...  

Y el epílogo : MT inventa tonterías  junto a la cama de sus hijas cuando ellas se van a dormir. Que él es su protector y el mundo es un lugar acogedor y seguro. Y cuando sean mayores se acordarán de ese cuento y se reirán sintiendo afecto por su padre. Que así encuentra él la redención.

Y parafraseando : ELD escribe historias para sus lectores. El mundo es un lugar terrible pero, a veces, puede ser un lugar acogedor y seguro. Y cuando pase el tiempo nos acordaremos de esas historias y sonreiremos sintiendo afecto por su autor. Que así haya encontrado él la redención.

César

                                   
                       

                                    

miércoles, 23 de diciembre de 2015

TE VENDO UN PERRO. Juan Pablo Villalobos. Día 25 de febrero de 2016

Barcelona, Anagrama (Narrativas hispánicas), 2015

BABELIA.  El país.

Mural caricaturesco.

Villalobos completa su trilogía sobre los tópicos más hirientes de México con una mezcla de crónica y delirio.

FRANCISCO SOLANO.

Juan Pablo Villalobos (México, 1973) prolonga con esta novela la excéntrica exploración, rebosante de humor,, que inició con Fiesta en la madriguera (2010) y continuó conSi viviéramos en un lugar normal(2012), también publicadas en Anagrama, sobre los tópicos más hirientes de la sociedad mexicana, completando así su anunciada trilogía. Villalobos es un escritor con propósito que ha sabido llevarlo meritoriamente a su término. La primera novela filtraba la candidez distorsionada de un niño criado en el lujo del narcotráfico; la segunda se extendía sobre una familia desmembrada y empobrecida, que aún podía seguir empobreciéndose, vista con los ojos de un adolescente. En Te vendo un perro, el narrador es un taquero jubilado, pintor frustrado (como su padre), dado a la bebida y a la incongruencia, cuyo mayor tesoro es un ejemplar de la Teoría estética de Adorno, con el que se opone a la tertulia literaria de sus vecinos jubilados en el zaguán del desastrado edificio donde vive, que no es la única molestia que tiene que soportar de esos “fundamentalistas literarios”, pues también se dan ahí clases de yoga, computación y macramé, y se proyectan visitas a museos y a lugares de interés histórico.

Este apunte acaso dé una idea de la sátira de Villalobos. Nada queda fuera de la rechifla. Aquí el escritor ha extendido su campo de operaciones hasta abarcar a la propia literatura. La novela, no obstante, es mexicana “hasta el tope”, como dice la canción de Cuco Sánchez. Y es una parodia del propio novelista que, en tanto que escritor, no se descarta de la chanza y demolición de los valores actuales, en los que incluye la necesidad de escribir. Hay peripecias desternillantes y personajes reales, como el pintor Manuel González Serrano, conocido como El Hechicero, que murió indigente en el centro de México. Villalobos mezcla crónica y delirio sirviéndose de estrafalarios personajes y con los recuerdos familiares del narrador recorre en un mural caricaturesco la historia de México.
El recurso a la farsa de Villalobos no deja títere con cabeza. Y bajo la acomodación a la risa emerge una instructiva compasión por la marginalidad que orienta la novela a favor de lo más imprevisto y desconocido, dotándola de una solvencia que reclama la autonomía de la imaginación sobre la realidad, a modo de reprimenda contra la convención del género, tan estimulante como el humor. Pero la novela tiende, en ocasiones, a desmadrarse; y, aunque el autor contiene la dispersión, no puede evitar contaminarla de arbitrariedad, que es el peligro del exceso de irreverencia. Pero incluso con sus desajustes, es más que una notable novela. Juega a la bufonada para evitar la asimilación como mercancía cultural, con un espíritu disolvente que descree de conseguirlo, pero que permitirá al lector respirar mejor, con menos prejuicio literario en los pulmones.
Te vendo un perro. Juan Pablo Villalobos. Anagrama. Barcelona, 2015. 256 páginas. 16,90 euros.


INFORMACIÓN DE LA EDITORIAL ANAGRAMA
En un ruinoso edificio de la ciudad de México, un grupo de ancianos pasa los días entre rencillas vecinales y tertulias literarias. Teo, el narrador y protagonista de esta historia, tiene setenta y ocho años y un apego enfermizo a la Teoría estética de Adorno, con la que resuelve todo tipo de problemas domésticos. Taquero jubilado, pintor frustrado con pedigrí –hijo de otro pintor frustrado–, sus mayores preocupaciones son llevar la cuenta de las copas que toma al día para extender al máximo sus menguantes ahorros, escribir en un cuaderno algo que no es una novela y calcular las posibilidades que tiene de llevarse a la cama a Francesca –presidenta de la asamblea de vecinos– o a Juliette –verdulera revolucionaria–, con las que constituye un triángulo sexual de la tercera edad que «le habría erizado la barba al mismísimo Freud». La vida rutinaria del edificio se rompe con la irrupción de la juventud, encarnada en Willem –mormón de Utah–, Mao –maoísta clandestino– y Dorotea –la dulce heroína cervantina, nieta de Juliette–, en un crescendo de absurdos que arriba a un clímax para mojarse los pantalones.
Concebida bajo el dictado de Adorno, que afirma que «el arte avanzado escribe la comedia de lo trágico», entrelazando fragmentos del pasado y del presente, esta novela recorre el arte y la política del México de los últimos ochenta años, marcados en la historia familiar por la sucesión de perros de la madre del protagonista, en un intento por reivindicar a los olvidados, los malditos, los marginales, los desaparecidos y los perros callejeros. Con su tercera novela, el escritor mexicano Juan Pablo Villalobos, tras la excelente acogida, tanto en lengua española como en sus muchas traducciones, de Fiesta en la madriguera y Si viviéramos en un lugar normal, se confirma como un narrador imprescindible, con una voz personal y un sentido del humor muy singulares.
«El heredero natural del sentido del humor y la magia del gran genio Jorge Ibargüengoitia» (Xavi Sancho, El País, ICON).
«Una historia introductoria redonda impulsa la lectura de esta narración en la que Juan Pablo Villalobos consolida una prosa con un profundo sentido del humor, a veces grotesco, otras sutil, surrealista… siempre ingenioso» (Iñigo Urrutia, El Diario Vasco).
«Juan Pablo Villalobos arremete a carcajadas contra la historia política y artística de su país… Su tercera y brutal novela le confirma cono el nombre propio de la nueva literatura mexicana» (Matías Néspolo, El Mundo).
«Convertido en la suma perfecta de César Aira, Jorge Ibargüengoitia y Mario Levrero, Villalobos traza un simulacro que sirve de estímulo a una realidad todavía por venir» (Ricardo Baixeras, El Periódico).
«Te vendo un perro es, al mismo tiempo, una novela muy divertida y un retrato amargo del artista contemporáneo... Villalobos ha encontrado un tono y un ritmo propios, que no se parecen a ningún otro en la narrativa mexicana actual. Villalobos hace reír con el absurdo y al hacerlo muestra el sinsentido del mundo. Este lector se lo agradece» (Fernando García Ramírez, Letras Libres).

lunes, 21 de diciembre de 2015

MÁS SOBRE EL CEREBRO DE ANDREW

(Para Eugenia)

1.- E.L. Doctorow en sus novelas hace recreaciones personales de hechos históricos. El cerebro de Andrew es su particular recreación del 11-S., págs.119 a 124.
2.- Además se permite una recreación del funcionamiento cerebral, del problema     cerebro-mente.
    a.- El ordenador que lo abarcara todo, al fin y al cabo el cerebro es finito y pudiera reproducir “los bebés perdidos, los amantes perdidos, los yoes perdidos, traerlos de entre los muertos, reunirlos en una especie de cielo en la tierra”. Pág.48.
    b.- El cerebro “hormiguero”. Págs.110-111. “el cerebro de un hormiguero es el hormiguero. El cerebro de una colmena es la colmena. Y tenemos nuestras extraordinarias ilusiones y la locura de las multitudes...¿Se refiere a la tulipomanía?(1)
¿Por qué los bancos de peces cambian de dirección en un instante como uno solo?.¿Por qué las bandadas de aves, sin un guía vuelan en formación cambiante con mayor precisión que una compañía de ballet?. Piense en las guerras...o en las extrañas prácticas indígenas de cualquier grupo religioso...El cerebro colectivo es algo muy poderoso...son nubes de feromonas, instrucciones químicas para todo...
Y  las 112-113, que no tienen desperdicio. “llevamos a cabo pobres emulaciones del cerebro grupal...lo cual nos lleva a la política... Lo que Emerson llama el alma superior parte integrante del pensamiento ético en que se insinúa a Dios...,cuando sólo aspira a una especie de genio feromónico universal...”.
Es interesante relacionar este concepto con la “noosfera” de Teilhard de Chardin, autor muy querido de nuestro A.Priante.
(1) “Burbuja” económica que se produjo en el siglo XVII en los Países Bajos a propósito del comercio y precio de los tulipanes.
3.- El libro está construido como una entrevista con su psicoterapeuta. En otros capítulos (II y V), escribe un diario para luego enviárselo.
4.-Le encantan las citas históricas. El Lilliputstadt de Leo Singer existió de verdad. Y te doy un minuto para que pongas su nombre a Chaingang y Rumbum.
5.-Compara las dos líneas finales de la pág.78 y las cuatro primeras de la 79, con las descripciones de Sumisión o Chesil Beach que hemos leído últimamente. Creo que Doctorow es “stendhaliano”, mucho más literario y elegante. La maravillosa explicación del amor de Briony por él, págs.81,82,83
6.- El episodio de Boris Godunov para luego equipararse al Bufón Inocente, el representante genuino de lo mejor de la esencia del pueblo ruso. Tolstoi tiene un personaje similar en Guerra y Paz, el campesino que protege a Pierre tras la batalla de Borodino. Volvemos a encontrar al personaje al final de la novela en el despacho oval.Y “todos somos Simuladores..., es trabajo del cerebro...¿y qué es simular?, durante muchísimo tiempo y hasta fecha reciente, el alma...”.comienzo pág.97.
7.- La verdadera felicidad. Final de la pág.97, 98, 99...
8.-Ya al final, págs. 164,165, la reivindicación del ordenador 2.a, que he mencionado antes y su transformación en Bufón Inocente, como Briony o Willa...
9.- Es difícil en una obra mezclar broma y drama. Esta historia es muy dramática y sin embargo hay páginas en que la sonrisa es inevitable. Pienso que es algo inherente al autor judío. Este libro me recuerda al mejor Woody Allen y a la gran novela Herzog de mi muy admirado S. Bellow. Y , desde luego, es un homenaje a Mark Twain.
10.- Y, además, es una historia de amor maravillosa. De las más bonitas que recuerdo. La Briony toda luz y el infausto a su pesar Andrew.

(Espero que disfrutes mucho más del libro. César)





sábado, 19 de diciembre de 2015

EL CEREBRO DE ANDREW. E. L. Doctorw. Día 28 de enero de 2016


Critica del suplemento Babelia de "El País". 16 de octubre de 2014

La conciencia bajo sospecha

Alejándose de los escenarios históricos y colectivos, E. L. Doctorow, siempre al borde del riesgo, se centra en la introspección individual en una obra cautivadora y brillante



Doctorow jamás le ha importado asumir riesgos como el de escribir lo que le viene en gana aceptando que sus muchos y fieles lectores puedan acusarle de haber traicionado su estilo, de haberse salido del raíl que eligió aceptando un presunto descarrilamiento que, desde luego, no es tal. El neoyorquino, que dada la desaparición de Updike y Mailer, la jubilación voluntaria de Philip Roth y el prolífico desgaste de Joyce Carol Oates, podría estar más cerca del Nobel, se ha alejado en su última novela de sus maravillosas manipulaciones de la ficción histórica en El libro de Daniel (1971), acerca del caso Rosenberg y de la izquierda política en EE UU; Ragtime (1975), la historia de Nueva York entre 1900 y la Primera Guerra Mundial (con Freud, JP Morgan y Houdini colándose en su imaginación), o La gran marcha(2005), que recrea la operación militar del general Sherman en las postrimerías de la guerra civil americana.
En El cerebro de Andrew abandona el escenario histórico y se centra en la conciencia humana en estos tiempos revueltos de paranoias e incertidumbres, esto es, prefiere la introspección individual a la prospección colectiva. Tiene por lo menos un precedente en su novela coral La ciudad de Dios (2000), otro ejercicio singular de reflexión espiritual, un punto alegórico y absurdo pero ahíto de creatividad pese a verse ciertamente alejado de tentaciones comerciales, pero no cabe la menor duda de que constituye un punto de inflexión en su exigente e impecable trayectoria. Doctorow se expone con un tratamiento que alguien tildará de abstruso porque combina psicología, metafísica y altas dosis de especulación acerca de la confusión del simulacro, la conciencia bajo sospecha y la deleble demarcación que separa la memoria inventada de una realidad engañosa. Y Doctorow se arriesga con una técnica mixta dominada por el monólogo confesional, un poco a la manera de Lolita, de El guardián entre el centeno, de Roth en El mal de Portnoy, de Tabucchi en Se está haciendo demasiado tarde o de Memoria deelefante, de Lobo Antunes, y afinada con la conflictiva conciencia dubitativa y el desvalimiento de la fracasada identidad del protagonista, que tal vez a algún lector le recuerde El hombreduplicado, de Saramago, y que es probable que al propio Doctorow le recuerde a Moses Herzog del maestro Saul Bellow. De ambos desafíos sale más que airoso porque escribe como pocos y porque sólo publica cuando cree valioso lo que escribe. Roth sintetizó y trascendió su narrativa acostumbrada desde Everyman (2006), atenuando su sarcasmo y refugiándose en la meditación disfrazada de ficción; Auster escribió toda una alegoría de la creación para connaisseurs,Viajes por el Scriptorium (2006), espléndida pero extraña obra conceptual que sucedió sin ambages a una novela “para todos los públicos” y fuerza comercial como Brooklyn Follies (2005), que sí era un Auster químicamente puro. Doctorow tampoco se aferra a fórmulas convencionales de autor-marca y escribe sin ataduras a su propio estilo.

La conciencia de Zeno, de Italo Svevo, sin diván ni psicoanálisis militante, pero con un posible psiquiatra destinatario del monólogo de Andrew, que interrumpe aquí y allí para tratar de que las digresiones cesen y vuelva la trama al redil, deviene La conciencia de Andrew. Una novela fuertemente verbal y retórica, en la que el discurso apenas interrumpido, enmarañado y ambiguo parece redimir a su protagonista a la vez que desconcierta felizmente a un lector que disfruta transitando el laberinto mental del científico cognitivo Andrew, atrapado en un lugar ignoto entre incontables espejos que reflejan su conciencia convirtiéndola en un caleidoscopio. Andrew no es un narrador fiable, es un mistificador, un embaucador. Habla para reencontrarse, perdido como está en los entresijos de su mente. Explica que su joven esposa Briony murió, que su bebé huérfano lo condenó a un malestar imperecedero, que el marido de su exmujer Martha lo perturba, que se implicó en asuntos de Estado. Regresa a esos mismos traumas, no alcanza a dejar de sentirse culpable, actúa de funámbulo entre la verdad y la ficción. El lector piensa en la prevalencia del discurso sobre la historia, en que el protagonista hace tiempo que ha dejado de ser Andrew y ha pasado a ser el cerebro humano y su distópico paisaje de encrucijadas y enigmas. Y entonces se pierde en su discurso renqueante y tramposo, desasosegante y seductor a partes iguales, como la novela en sí, que a algunos les parecerá demasiado abierta o falsaria, y otros, en cambio, aplaudirán su densidad y su congruente extravagancia. En cualquier caso es psíquica, conjetural, cautivadora, brillante. Tantalizing, diría Andrew.
Señor Doctorow, dígale de nuestra parte a su atormentado Andrew que se mejore, aunque su patología nos ha cautivado… tal vez porque tarde o temprano, en esta sociedad desquiciada, será también la nuestra.
El cerebro de Andrew. E. L. Doctorow. Traducción de Isabel Ferrer y Carlos Milla. Miscelánea-Roca Editorial. Barcelona, 2014. 174 páginas. 16,90 euros

LOS LIBROS MÁS QUERIDOS; O SALVADOS DE LA QUEMA; O LLEVADOS A UNA ISLA DESIERTA

César Garzón nos invitó a que cada asistente a la tertulia propusiera dos libros para hacer una lista y comentar sobre ella en la sesión de la Tertulia del día 17 de diciembre. Un libro sería el que salvaría de la quema de toda la producción de la humanidad, y otro el que se llevaría a una isla desierta. Hubo quien apuntó, además, aquel que le hubiese emocionado más. Y hubo también quien no se atrevió a elegir porque no habría sido justo dejar otros libros maravillosos fuera de la lista.




Está es la relación final. No hay una prelación por importancia. Están relacionados tal como fueron llegando. Los más citados fueron Cien años de Soledad y La Biblia. El debate fue tan animado que nos dieron las 12,30 sin darnos cuenta. Lo tuvimos que dejar porque el restaurante tenía que cerrar. Una noche inolvidable y mágica.




  1. CIEN AÑOS DE SOLEDAD. Gabriel García Márquez
  2. LA BIBLIA
  3. LOS SANTOS INOCENTES. Miguel Delibes
  4. EL CUARTETO DE ALEJANDRÍA. Lawrence Durrell
  5. RAYUELA. Julio Cotázar
  6. DON QUIJOTE. Versión de Andrés Trapiello
  7. LA PERLA. John Steinbeck
  8. 1984. George Orwell
  9. EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS. Naguib Mahfuz
  10. MADAME BOVARY. G. Flaubert
  11. LA CIUDAD SIN TIEMPO. Enrique Moriel
  12. MISERICORDIA. Benito Pérez Galdós
  13. LAS UVAS DE LA IRA. John Steinbeck
  14. EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO. Carson McCullers
  15. MEMORIAS DE ADRIANO. Margeritte Yourcenar
  16. SEDA Alessandro Baricco
  17. GERMINAL . Émile Zola
  18. UN AMOR DE SWAN. Marcel Proust
  19. RIMAS Y LEYENDAS. Gustavo Adolfo Becquer
  20. NADA. Carmen Laforet
  21. HISTORIA DEL SABER. Charles van Doren
  22. POEMAS. Ángel González
  23. MANUAL DE SUPERVIVENCIA
  24. EL VENDEDOR MÁS GRANDE DEL MUNDO. Agustine Og Mandino
  25. MARTÍN FIERRO.  José Hernández 
  26. INTEMPÈRIE. Joaquín Carrasco
  27. MI PEQUEÑA PLANTA DE LIMA. José Mauro de Vasconcelos
  28. EL ALQUIMISTA. Paulo Coelho
  29. LA METAMORFOSIS. Franz Kafka
  30. VEINTICUATRO HORAS EN LA VIDA DE UNA MUJER. Stefan Zweig
  31. ENSAYOS. Michel de Montaigne
  32. MARTES CON MI VIEJO PROFESOR. Mitch Albom
  33. ROBINSON CRUSOE. Daniel Defoe
  34. LAS AVENTURAS DE HUCKLEBERRY FINN. Mark Twain
  35. EL TESTAMENTO DE MARÍA. Colm Tóibín
  36. EL HOMBRE QUE AMABA LOS PERROS. Leonardo Padura. 


Durante la Tertulia se habló de salvar los clásicos: ILIADA, ODISEA, SHAKESPEARE, DOVSTOIESKI, TOLSTOI, STHENDAL DICKENS, CLARÍN, PLA, ESPRIU  y muchos más.