domingo, 3 de noviembre de 2013

SIEMPRE SUPE QUE VOLVERÍA A VERTE, AURORA LEE de Eduardo Lago


David Hernández
Eduardo Lago regresa a las librerías bajo el nuevo sello editorial Malpaso Ediciones, con una novela puzzle desarrollada entre California, Nueva York y las islas del Pacífico Sur. Aunque vuelve a sumergirse en la metaficción, Enrique Vila-Matas asegura que ‘Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee’ constituye “el fin de la metaliteratura y el regreso a la narratividad en estado puro.” Al leer la novela, se comprende esta afirmación, debido al estilo libre que emplea el autor y a la complejidad de las historias ficticias que se entremezclan en la novela.
Dos tramas se cruzan a través de Stanley Marlowe, un “escritor fantasma”, que recibe dos encargos: escribir las memorias de Arthur Laughton, un magnate a punto de morir, y descubrir la trama oculta de ‘El original de Laura’, la novela que Vladimir Nabokov dejó inconclusa al morir, en 1977.
EDUARDO LAGOBenjamin Hallux, narrador de ‘Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee’, al igual que el propio Eduardo Lago, se siente fascinado por el texto de Nabokov, que en realidad son un conjunto de 138 fichas, la mayoría esquemáticas y algunas incomprensibles. Una obra real que el hijo del autor acabó por publicar en 2009 contraviniendo los deseos de Nabokov.
Hallux, quien acaba de abandonar el periodismo, magnetizado por la obra inconclusa del escritor ruso, contrata a Stanley Marlowe para que le ayude a averiguar la trama que se oculta en ella. El “escritor fantasma” no tarda en descubrir que entre este encargo y el de la elaboración de la biografía del magnate existe una oscura relación.
Los dos protagonistas van ofreciendo al texto otras lecturas, diferentes relatos que se suman al texto, como ‘Un torso sin rostro’, además de la historia paralela de Marlowe, que va elaborando la biografía de Arthur Laughton.
Literatura dentro de la literatura. A pesar de mezclar ficción y realidad, Eduardo Lago vuelve a hacer ficción de la ficción. Una novela de libros y escritores, como ya hiciera con ‘Llámame Brooklyn’.
‘Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee’, es una excelente obra, llena de sorpresas, diferentes escenarios y personajes de lo más variopintos. Tiene ingredientes inmejorables para atrapar al lector desde la primera hasta la última página: ingenio, juego literario, intriga, aventura e inteligencia.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Próxima tertulia: ADVERSARIOS ADMIRABLES de Olga Guirao




Día: 21 de noviembre de 2010

Presenta: Eugenia Cisneros

ADVERSARIOS ADMIRABLES
Olga Guirao
Editorial Anagrama

lunes, 28 de octubre de 2013

JOSE MARÍA MERINO gana el premio Nacional de Narrativa 2013


El escritor José María Merino ha obtenido el Premio Nacional de Narrativa por su novela "El río del Edén", una historia de amor, traiciones y deslealtades en la que también cobra protagonismo la naturaleza, "impávida" e indiferente ante cuanto sucede en ella.
El jurado ha considerado que "se trata de una obra en la que el autor adopta una segunda voz autorreflexiva para dar vida a un microcosmos familiar, que gira en torno a un niño con discapacidad y a las crisis que su aparición provocan en la vida familiar".
"Constituye una obra tanto técnicamente arriesgada como bien resuelta, que va adquiriendo tensión a medida que avanza el relato y cuyos problemas cruciales, como el derecho a una muerte digna, se encuentran perfectamente expuestos", ha subrayado el jurado que ha premiado a Merino.
El Premio Nacional de Narrativa que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte está dotado con 20.000 euros y reconoce la mejor obra de narrativa publicada en España en 2012 en castellano o en cualquiera de las otras tres lenguas cooficiales.

Miembro de la Real Academia Española

José María Merino Sánchez nació en A Coruña en 1941, aunque se le identifica conLeón, pues allí vivió un largo periodo de su vida, hasta que se trasladó a Madrid. Ha sido colaborador de la Unesco para Hispanoamérica y director del Centro de las Letras Españolas (Ministerio de Cultura). Es miembro de la Real Academia Española de la Lengua.
En jurado que ha seleccionado hoy la obra de Merino ha estado formado, entre otros, por Salvador Gutiérrez Ordóñez, Ángeles Encinar Félix, Fernando Valls Gúzman, Paula Izquierdo y Marcos Giralt Torrente, ganador en 2011. El ganador de la pasada edición fue Javier Marías, quien rechazó el galardón.

EL RIO DEL EDÉN. Por Maite del Amo

Texto de la presentación de Maite del Amo del libro el Rio del Edén de Jose María Merino.


El rio del Edén

Después de  una excursión que José Mª Merino realizó con su esposa a la laguna de Taravilla, el escritor se sintió inspirado en escribir una novela basada en una historia de amor, traición y deslealtades. En la laguna de Taravilla, según cuenta la  legenda, el traidor Conde Don Julián, causante mítico de la invasión árabe, arrojó sus tesoros.(el rey Don Rodrigo……)

 La novela narra la historia de una pareja, Daniel y Tere y de su hijo Silvio.  Lo hace a través de un viaje que realizan padre e hijo adolescente con síndrome de Down, para esparcir las cenizas de su mujer  por los parajes donde vivió una de las etapas más felices de su relación con ella.
Rodeados de una naturaleza con reminiscencias míticas  y bíblicas, el protagonista rememora la historia de amor,  traiciones y decepciones que acompañaron su noviazgo y matrimonio.
 El paraje que recorren, situado en la zona del Alto Tajo, se erige como un universo simbólico en el que el paraíso que vivieron los protagonistas equivale a su propia historia de amor.
Durante el trayecto, Daniel recuerda sus años de relación con Tere. Aquellos días idílicos que compartieron acampados  a la orilla del rio del Edén donde obtienen una imagen de mundo deshabitado, autosuficiente donde predomina el silencio, la lejanía, la impenetrabilidad. En las aguas del rio recuperaron la libertad originaria de la especie, los imperiosos instintos nativos.
 Un paraje salvaje de solitaria y silenciosa belleza propia, el lugar sin tiempo.
 Daniel recuerda también los episodios más oscuros de esa historia de amor, los errores y miedos que le llevan a perderla, una vez en la juventud y de nuevo en la madurez.
Pero la realidad no es tan idílica ni siquiera en el Edén.
Pronto se produce la traición, o ver traiciones donde no existían y a buscar venganza donde no correspondía.

La irrupción de Silvio en sus vidas produjo cambios en la pareja. Hizo aflorar al Daniel más adusto e intolerante. Daniel nunca asumió a Silvio con gusto, la presencia de Silvio era un elemento perturbador de los deseos hacia Tere, provocando en Daniel una huida hacia una sucesión de traiciones, en el que aparece como el gran traidor de la historia, rey don Rodrigo y don Julián al mismo tiempo.
Un Daniel dominado en momentos por su peor mitad, sumido en la desconfianza, la inseguridad, empujado a la traición y que le conduce a tantos errores.

Los recuerdos de Daniel se intercalan con sus conversaciones con Silvio, a quien ha aprendido a querer tras el accidente de Tere.
 Silvio no termina de entender la muerte, el sueño eterno en que ha entrado su madre y pregunta por ella con ingenuidad, e incluso habla con la urna que porta sus cenizas.
Daniel redescubre a su hijo, sus gustos, inocencia y pasiones, como los animales o los extraterrestres.
Daniel reconoce que se porto mal con Tere desde el principio y reconoce que si perdiera a Silvio acabaría hundiéndose del todo.
 Daniel aprende demasiado tarde a valorar lo que tubo, pero quizás esté a tiempo de preservar lo que tiene.
Recuperar a Silvio ha sido como recobrar algo del Edén perdido.

Es una novela emocionante y bien contada, donde José Mª Merino vuelca una vez más su capacidad de fabulación y emotividad.
Se podría calificar como una novela intimista porque supone un viaje a lo más profundo de los sentimientos humanos.
En ella explota las diversas facetas del amor: el físico, el pasional, el paterno-filial, el materno-filial. Un amor que está en precario equilibrio por falta de sinceridad y de comunicación.

Escrita en 2ª persona del singular que invita al lector a identificarse con esa corriente de pensamiento que traslada al narrador, Daniel, del pasado remoto de sus recuerdos,  al presente y habla con él.

En relación al tiempo, la novela está construida en dos ejes: por un lado, el pasado (la historia de amor de Daniel y Tere y la posterior decadencia de su relación) y, por otro, el presente ( la caminata para esparcir  las cenizas de Tere en ese rio testigo de los primeros momentos de su amor). La velocidad de los tiempos es desigual: mientras que el presente se demora en las 24 horas que transcurren desde el inicio de la narración hasta el fin de ésta, el pasado abarca toda una relación amorosa que dura años.
Y como la columna vertebral de la historia, el rio, que da título al libro y que funciona como un símbolo del trascurrir del tiempo.
Esta novela seria otra sin ese rio y ese viaje a lo más profundo de la naturaleza y de los sentimientos.
El camino hacia la laguna es un camino de arrepentimiento, redención, transformación y hallazgo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

EL RIO DEL EDÉN José María Merino

PROXIMA TERTULIA. 24 de octubre de 2013


ADVERSARIOS ADMIRABLES. Olga Guirao


Eugenia Cisneros.

Acabo de terminar la novela “Adversarios admirables” de Olga Guirao. Edit. Anagrama, y admirable me ha parecido el profundo conocimiento que  tiene Olga del alma humana, o mejor dicho del alma del hombre y el alma de la mujer.

Quizá esta dualidad de los sexos, objeto de tantísimos estudios y debates, sea  una cuestión de porcentaje hormonal, o de herencia biológica, o de estereotipos culturales o de aprendizaje familiar. No lo sé, pero la suma de todos estos factores y de otros que seguramente ignoro, a la postre, nos da el mismo resultado: dos géneros que perteneciendo a la misma especie y teniendo objetivos de vida comunes, no alcanzan a vivir apaciblemente cuando entran en una situación emocional prolongada de pareja .

Hombres y mujeres sentimos, pensamos, sufrimos, nos relacionamos, de forma parecida, pero con matices tan diferentes que, estando inclinados por lógica natural a complementarnos y entendernos,  acabamos siendo y actuando como Teresa y Simón, dos amantes adversarios incapaces de vivir el uno sin el otro pero incapaces asimismo de hacerlo de forma placentera, desinteresada, divertida, comprensiva, sosegada.

Posiblemente los imperativos biológicos de base y consecuentemente los modelos culturales que han generado los estereotipos de la masculinidad y la feminidad, se han estructurado desde el inicio  de las civilizaciones, en torno a las cotas de poder alcanzadas en una confrontación permanente entre ambos sexos. Parece que hombres y mujeres  cada uno a su manera, en ámbitos diferenciados o más recientemente en espacios comunes, buscan reforzar su ego mediante logros y reconocimientos que los blinden contra ansiedades y miedos siempre acechantes.  Y aquí está el eterno problema, en esa búsqueda de seguridad, de autoestima, no caminan paralelos trabajando simbióticamente en sus parcelitas de felicidad, sino que lo hacen rivalizando, y como los adversarios en las batallas, el goce principal parece ser la conquista y dominación del otro.

Olga en su maravillosa novela nos ha contado este tema eterno, mil veces narrado en la literatura, siempre presente en nuestra vida real, pero su gracia está en que  ella lo hace desde dentro, desde las vísceras. Sin embargo no es una emotividad simplona: “Hay que pensar con todo el cuerpo y con toda el alma.... hay que pensar con la vida... estoy persuadido de que no hay ninguna forma de conocimiento profundo que no sea al mismo tiempo una emoción” son palabras de Simón, el personaje masculino.  Y así, esta novela que es todo sentimiento no está exenta de inteligencia, perdón, no es que no esté exenta, es que rebosa inteligencia e ironia además de buen oficio y dominio del arte de escribir. En mi opinión, su punto fuerte, lo que la hace especial para mí es la credibilidad de sus personajes y la facilidad con que podemos identificarnos con ellos.

Fue hace pocos días, estábamos, mi marido y yo, comentando algo sobre no se qué. El hablaba y hablaba, yo, como siempre, tenía la sensación que cada argumento que conseguía introducir en su monólogo eran parole parole que se perdían en el aire. Finalmente le interrumpí, y leí con voz suave y clara el  siguiente párrafo:

“A mi me costó casi veinte años pero al final terminé por comprenderlo: todo lo que deseaba Simón era silencio, silencio para poder escuchar con claridad sus propios pensamientos, que, dicho sea de paso, son lo único que le interesa en realidad. Es más, tengo la sospecha de que si hubiera estado en su mano recrear el mundo, a  mi me habría privado del don de la palabra. En el paraíso de los hombres solitarios, las mujeres deben ser como los gatos: criaturas silenciosas destinadas a escuchar sin comprender y a no hablar más que con su calor”

Fue tristemente reconfortante para mi, ver como “mi hombre” asentía. Sonrió levemente. Ni una réplica, ni un pequeño desacuerdo. Sentí que por fin había conseguido comunicar y hacer entender mi protesta. Era algo que intentaba decirle desde hacía mucho y ningún razonamiento mío había resultado tan directo ni tan efectivo.

La novela se estructura en capítulos. Cada uno narra unos hechos que se producen a lo largo del período de convivencia. Así el lector asiste a la evolución sentimental y psíquica de la pareja en las diferentes etapas de su vida en común. Excepto el primero que entronca con el último, los demás siguen un orden cronológico. Lo peculiar de estos capítulos es que están narrados en primera persona, y siempre siguen el mismo formato. Primero habla Teresa, y en el capítulo siguiente lo hace Simón. Así tenemos dos versiones, dos interpretaciones de sus vivencias comunes. Y resulta genial trasladar al terreno literario el proceso absolutamente subjetivo de elaboración de la propia realidad.

En la primera parte  nos encontramos con un Simón algo cínico, independiente, con experiencia de la vida, con un conocimiento más que suficiente del otro sexo, con un trabajo intelectual cuyo mayor compensación es la admiración de sus alumnos, y viviendo en un entorno exquisito en el cogollo de Barcelona, sin más preocupaciones que cuidar y mantener los vínculos con las cosas y las personas que hacen su vida rutinariamente agradable.

Teresa es todo lo contrario, virgen de cuerpo y alma, anhela experimentar, entrar en la vida, salir del claustro familiar. Carece de estudios, que no de inteligencia y vive en un barrio obrero en el seno de una familia humilde carente de sofisticación y sensibilidad.

Ella, hermosa, sumisa, dispuesta a aprender, a amoldarse, a pertenecer, a ser protegida, ha encontrado el príncipe de sus sueños adolescentes.  El, prisionero de su propia líbido, poquito a poco va quedando atrapado en la telaraña de vulnerabilidad y adaptabilidad de Teresa.  El enamoramiento surge inevitable, el matrimonio posterior también.

En los capítulos siguientes asistimos al desarrollo de la vida conyugal. Un mayor conocimiento del otro, va dejando las fantasías arrinconadas para adentrarse en una dulce y atractiva realidad. Crece la intimidad y la confianza y la cotidianeidad  aún aparece repleta de estímulos.  Pero, en tanto, Simón ha introducido un elemento más en el conjunto de su orden vital, y ello le resulta satisfactorio siempre que no interfiera demasiado en ese orden establecido, para Teresa, su nuevo mundo consiste en participar y adentrarse en el de su marido. Frente a la reticencia inicial de él, la insistencia y la devoción de ella. Finalmente, qué hombre puede sustraerse al rol de Pigmalión, ante una joven, hermosa y entregada alumna.

Pero el tiempo y la cercanía que son el mayor aliado acaba siendo el peor enemigo, y convierte lo que en un principio es ilusión y novedad en cierto aburrimiento, en algo dejà vu, y la terrible pregunta, acaba por aparecer ¿en eso consiste la felicidad? Y es curiosamente Teresa quien la plantea.  Para Simón han cambiado sus circunstancias y su autoestima se resiente. Pero es Teresa quien ha cambiado profundamente. Primero aprende para estar a la altura, para agradar a Simón, pero posteriormente el aprendizaje se vuelve individual y sus frutos también. La alumna rivaliza intelectualmente con el maestro, lo cual es excitante pero también molesto.

Cuando surgen las infidelidades de Simón, actos más relacionados con la vanidad que con la lujuria, Teresa enloquece. No consigue entender las razones de su marido “el sexo ocupa un espacio enorme y al propio tiempo ínfimo en la vida de un hombre, porque no tiene ningún valor simbólico.......¿por qué tiene que suponer una tragedia que, al menos en parte, la necesidad y el cariño ocupe el lugar del deseo?....Cuando conocí a Teresa la deseaba hasta la locura, pero no la quería gran cosa, la verdad, y si la necesitaba era puramente en función de ese deseo. Hoy en día, sin ella me sentiría perdido, llegaría a olvidarme de quien soy. Teresa ha sido testigo de mi vida; me conoce, y lo que es más importante aún: me recuerda”.

Sin embargo Teresa filosofa con esta dramática y femenina lucidez: “Las mujeres que eligen el oficio de querer, en realidad escogen una profesión harto solitaria. Más les valdría estudiar leyes o cultivar perejil. Nadie en su sano juicio debería entregarse por entero a la tragedia del amor, porque el amor, como la vida,  nunca acaba bien; su verdadero destino es morir, y cuando no se sabe hacer otra cosa que querer, se termina queriendo a solas en una casa vacía, o llena de mentiras, que viene a ser lo mismo”.

Tras este grave desencuentro, del que difícilmente hay marcha atrás,  Teresa lucha por independizarse de su vínculo afectivo, se aferra a la posibilidad de un trabajo para lo que no está preparada y como tantas veces en la ficción y en la realidad, acaba retozando en una cama ajena y gratificante. Cuando Simón ya no consigue hacerse más el loco y las demandas de su dignidad maltrecha no le permiten mirar durante más tiempo hacia otro lado, en su eterna lógica masculina le espeta a Teresa que lo ha hecho para vengarse, y ella simplemente contesta “Te equivocas Simón. No se trata de un castigo”.

A partir de este punto y cuando más alejados están, más acabados, cada uno cargando con sus propias frustraciones, incapaces de encontrar en el otro ningún tipo de consuelo, de cariño, de entendimiento, cuando se llega al límite, el amor reaparece como “sentimiento dolorido y deforme que consigue sobrevivir a todas las batallas; la ardiente compasión que, incluso en la desdicha nos impulsa a seguir siendo el ancla y la memoria del otro hasta el último día de nuestra vida”.

Siento haber sido tan explícita en esta exposición. Puede parecer que no queda ningún secreto por desvelar, que tanta explicación la han dejado carente de interés. Nada más erróneo. El verdadero placer de esta novela está en degustarla, en reflexionar cada una de sus frases. Es literatura de la buena y tratado de psicología a la vez.

miércoles, 31 de julio de 2013

VERANO

                        En esta época del año los suplementos literarios se empeñan en recomendar libros para las vacaciones. Voy a intentar demostraros que es un disparate.

                        En la playa : Armados de sombrilla, sillita, gafas, gorro, toalla y otros varios a discreción, con el precioso libro bajo el brazo, vamos a la playa con la mejor de nuestras intenciones. Tras la laboriosa instalación intentamos concentrarnos en la lectura. Al lado se coloca el de la radio aficionado al Barça, un poco más allá el rockero que sólo escucha un disco, eso si trescientas veces seguidas, delante la mamá con sus tres preciosos retoños que no paran de correr , llenarme de arena y gritar como energúmenos, detrás se instala la familia de la tortilla de patata, nevera portátil, mesita, baraja y Faria . Periódicamente un top-manta me hace sombra. Mi capacidad de concentración se deshace como un azucarillo. Si un familiar sobreprotector decide embadurnarte de cremas solares, el libro termina pareciendo propiedad de un tocinero que lee en el trabajo. Intentas relajarte y expandes la vista. La visión puede ser desoladora : michelines caidos, barrigas cerveceras, varices como cuerdas de barco. La subespecie hominidus horrendus impera. Ha desaparecido el pudor. Hombre, yo no digo que haya que ponerse fajos y refajos, corsés y miriñaques, pero hay que tener un poco de respeto al prójimo . Las fealdades, sin dejar de ser demócrata, uno se las guarda en casa. A estas alturas mi cerebro está como el del cónsul Firmin después de trasegarse los mezcales. Y sí, a lo lejos, entrecerrando los párpados la veo con nitidez. Se desplaza con elegancia sobre el fondo azul del mar. Atrae los hilos invisibles de todas las miradas como un poderoso imán y crea un tejido de admiración que oculta las imperfecciones de los demás. A la humanidad siempre se la engaña dándole alguna esperanza . ¿ Y si fuera mi Yvonne?. Repaso sus cartas “Naciste para andar bajo la luz. Si sacas la cabeza del candor celeste forcejeas en un entorno extraño...Geoffrey,  ¿por qué no me contestas?. He dejado a un lado todo mi orgullo para rogarte que me perdones, para ofrecerte mi perdón. No puedo creer, me resisto a creer que hayas dejado de amarme...” Y uno, con sonrisa bobalicona, se queda traspuesto, reconciliado otra vez con la especie. Pero de lectura, nada, y el libro hecho una porquería.

                        En el campo : ¿ Paseando?, ¿en bicicleta?. Para el libro, el resultado va a ser el mismo. Lo primero de todo es buscar una buena sombra. Y el que a buen árbol se arrima , buena sombra le cobija. Ya estamos a la sombra, limpiamos un poco la hojarasca del suelo, apoyamos la espalda en el árbol, está un poco duro , pero en fin...Las primeras en aparecer son las hormigas, pierna arriba. No desfallecen nunca, cuando te has cargado a veinte y renuncias a la lucha e intentas concentrarte en la lectura, te llegan a la entrepierna. Otro gallo nos cantaría si fuéramos tan infatigables como las hormigas. Un peligro mayor se cierne . Una avispa aventurera comienza a observarnos entre vuelo y vuelo cada vez más próximo. Tengo para mí que somos objetos sexuales para los insectos. Afortunadamente soy previsor y para no fumar y que el agente de la autoridad me eche una bronca por fumar en el campo en esta época del año, recordad que somos como niños y así somos tratados, he traído unos caramelillos que chuperreteo con alguna repugnancia y los lanzo a unos cuantos metros . La avispa se posa en ellos y se da por satisfecha. Ahí no acaba la cosa. Una mosca, subespecie mosca cojonera, comienza a revolotear a mi alrededor con la clara intención de violarme. De nada sirve que la aparte con la mano, que me estire hacia atrás o que me ponga de pie o que eche a correr, ella sigue en mi oreja, mi nariz, el cogote, donde sea, como una obsesa. Al final tras doscientas copulaciones, más o menos, se va o se muere, tanto me da. Qué idílico es el campo. Una paloma literaria subespecie columba picasiana, se posa en una rama de mi árbol para leer conmigo y tanto gusto le da la lectura que relaja sus esfínteres encima del libro. Adiós lectura, adiós libro, adiós puta paloma, adiós campo... ( Un inciso : En algunos barrios de nuestra ciudad las palomas picasianas han sido sustituidas por cotorras, subespecie cotorra horripilens. Carezco de conocimientos científicos para saber si este hecho evolutivo está relacionado con ser una nació, pero, sin duda, es motivo de un buen estudio).

                        En definitiva, si amáis la lectura y el libro, no os mováis de casa. Si añoráis la playa , poned los pies en un barreño. Si os gusta el campo, ventilador y botijo ya crean ambiente. Todo menos someterse a esas torturas que os he descrito, a vosotros y, sobre todo, al libro...


César Garzón