En tarde aburrida, os quiero anotar dos referencias.
La primera es de Tabucchi . Es el párrafo final de su último libro publicado en Anagrama, Viajes y otros viajes . Dice así : TIERRA : Planeta del Universo, cuarto en orden de tamaño ( del sistema solar). Sólido, irregular en forma de esferoide oblato caracterizado por el achatamiento de los polos. Describe una órbita elíptica, con una leve excentricidad. La trayectoria de tal órbita se llama eclíptica, el lapso de tiempo de su rotación en torno al Sol se llama año sideral, el lapso de tiempo de su rotación alrededor del eje que atraviesa los polos se denomina día sideral. El radio medio de la Tierra es de seis mil trescientos setenta y un kilómetros. Su superficie está cubierta en un setenta y cuatro por ciento de agua y en un ventiseis por ciento por las tierras emergidas. Y esas tierras son la tierra de nuestra Tierra.
Hermano mío, dice el hombre sin tierra al astrónomo que le explica el Universo, no pienses en la rotación de la Tierra, piensa antes en mis manos que la trabajan y no la poseen. Yo vivo en esta tierra, labro esta tierra y soy un Sin tierra. ¿Te parece posible hermano astrónomo, tú que conoces el Universo?
Se trata de un libro de viajes a diversos lugares que cuenta de forma delicada.La actitud de Tabucchi es de las que considero "inmaculadas", es decir, que quieren pasar por el mundo sin romperlo ni mancharlo...
La segunda es de Pierre Bergounioux es del libro Un poco azul en el paisaje, de Ed.Minúscula. Es así : Los bloques mates de granito gritan, en silencio, la brevedad relampagueante de nuestras vidas, la vanidad de nuestras aspiraciones, la fatalidad del olvido. Nada ha cambiado.Nada cambiará jamás.Pasamos como sueños y ese pensamiento, esa intensa emoción que nos paraliza, carecen por sí mismos de la más mínima importancia. Ningún poder ha preparado nuestra venida. Esa es una ilusión claramente localizada, un prejuicio que florece en la llanura. El planeta da vueltas en la inmensidad vacía, sin preocuparse de su frágil tripulación, y es allí, en las alturas que se aborregan hasta el infinito para perderse en el azul, donde uno se percata de ello, donde la duda ya no es posible. Habremos sido ese instante, ese deslumbramiento fugaz en la frente hirsuta, escabrosa, de la eternidad. (págs.61-62).
Pero del mismo autor y en la misma editorial os recomiendo, sobre todo, Una habitación en Holanda. Es un librito para hacer que una tarde sea maravillosa...
César Garzón.
Blog de la Tertulia Literaria HERMES, que se reune en el restaurante EL REBOST DE LA PLANA de la plaça Trilla 3 de Barcelona
viernes, 11 de mayo de 2012
viernes, 20 de abril de 2012
Un texto de APPENFELD
De Historia de una vida ( Península,2005, págs.64-65)
En el año 2005, Appenfeld pronunció una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Leyó estas páginas que le tradujo su esposa, Elena.
"En uno de aquellos días tan tranquilos( por cierto , la mayoría de los días lo eran, y excepto el graznido de las aves rapaces, no se oía ningún sonido estridente en el bosque), cuando estaba parado en el margen del campo de maíz, encantado por su movimiento ondulante y por el verde que iba cambiando alternativamente a un verde más oscuro, vi de repente un cuerpecito moviéndose sobre las olas del maíz. Me parecía que nadaba con facilidad. Estaba lejos de mí, y, aún así, podía observar claramente cómo nadaba.
Cuando todavía estaba siguiendo el movimiento del cuerpecito moreno, oí en la lejanía unas voces apagadas, una mezcla de voces de vientos y numerosas voces humanas.Me giré a un lado y otro y no vi nada.El cuerpecito moreno avanzaba y me parecía que se estaba abriendo paso para llegar al bosque.
Aún estaba tratando de ver de que dirección provenían las voces cuando vi, en la colina que estaba a mi lado, donde también había un campo de maíz,una masa de cuerpos humanos abriéndose paso velozmente como si viajaran en una balsa. Al principio no asocié el cuerpecito pequeño que nadaba sobre el maíz con los otros cuerpos, pero no pasó mucho tiempo cuando vi que se movían con gritos de guerra y, desplegándose hacia los lados, lo rodearon.El cuerpecito pequeño, que al principio me parecía que nadaba con facilidad, al parecer se cansó.La distancia entre él y el bosque hacia el que se abría paso, no disminuía.
Todo esto acontecía a unos centenares de metros de mí y, aunque veía a la gente, no atribuí ese movimiento a seres humanos, sino a la naturaleza. Tenía la impresión de que los vientos estaban acumulando fuerzas para el impulso y que, en breve, se desplegarían sobre los campos de maíz y los cortarían.
La verdad no tardó en descubrirse. El diminuto cuerpecito no era más que un niño, y los que lo perseguían, campesinos. Muchísimos campesinos con hachas y hoces en las manos, moviéndose de forma decidida para atraparlo. Ahora veía la imagen del niño con claridad, respiraba con dificultad girando la cabeza hacia atrás a cada rato. Estaba claro : no escaparía, no podría escapar. Eran muchos y más veloces que él, y dentro de poco le cerrarían el paso.
Me quedé observando los morenos y vigorosos rostros de los campesinos mientras avanzaban velozmente. El niño se esforzaba mucho, pero inútilmente. Lo atraparon, posiblemente no lejos del bosque. Todavía alcancé a oir sus súplicas.
Más tarde vi a la muchedumbre regresar al pueblo. Volvían con regocijo, como tras una cacería exitosa. Dos campesinos jóvenes arrastraban al niño de las manos. Lo sabía : dentro de poco, si vivía, lo entregarían a la policia y en mi corazón supe que mi destino, llegado el día, no sería diferente; a pesar de todo, cuando aquella noche apoyé la cabeza en la tierra, me alegré de seguir con vida y poder ver las estrellas entre los árboles. Este sentimiento egoista, que yo sabía que no era puro, me envolvió y me sumergió en un profundo sueño."
En el año 2005, Appenfeld pronunció una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Leyó estas páginas que le tradujo su esposa, Elena.
"En uno de aquellos días tan tranquilos( por cierto , la mayoría de los días lo eran, y excepto el graznido de las aves rapaces, no se oía ningún sonido estridente en el bosque), cuando estaba parado en el margen del campo de maíz, encantado por su movimiento ondulante y por el verde que iba cambiando alternativamente a un verde más oscuro, vi de repente un cuerpecito moviéndose sobre las olas del maíz. Me parecía que nadaba con facilidad. Estaba lejos de mí, y, aún así, podía observar claramente cómo nadaba.
Cuando todavía estaba siguiendo el movimiento del cuerpecito moreno, oí en la lejanía unas voces apagadas, una mezcla de voces de vientos y numerosas voces humanas.Me giré a un lado y otro y no vi nada.El cuerpecito moreno avanzaba y me parecía que se estaba abriendo paso para llegar al bosque.
Aún estaba tratando de ver de que dirección provenían las voces cuando vi, en la colina que estaba a mi lado, donde también había un campo de maíz,una masa de cuerpos humanos abriéndose paso velozmente como si viajaran en una balsa. Al principio no asocié el cuerpecito pequeño que nadaba sobre el maíz con los otros cuerpos, pero no pasó mucho tiempo cuando vi que se movían con gritos de guerra y, desplegándose hacia los lados, lo rodearon.El cuerpecito pequeño, que al principio me parecía que nadaba con facilidad, al parecer se cansó.La distancia entre él y el bosque hacia el que se abría paso, no disminuía.
Todo esto acontecía a unos centenares de metros de mí y, aunque veía a la gente, no atribuí ese movimiento a seres humanos, sino a la naturaleza. Tenía la impresión de que los vientos estaban acumulando fuerzas para el impulso y que, en breve, se desplegarían sobre los campos de maíz y los cortarían.
La verdad no tardó en descubrirse. El diminuto cuerpecito no era más que un niño, y los que lo perseguían, campesinos. Muchísimos campesinos con hachas y hoces en las manos, moviéndose de forma decidida para atraparlo. Ahora veía la imagen del niño con claridad, respiraba con dificultad girando la cabeza hacia atrás a cada rato. Estaba claro : no escaparía, no podría escapar. Eran muchos y más veloces que él, y dentro de poco le cerrarían el paso.
Me quedé observando los morenos y vigorosos rostros de los campesinos mientras avanzaban velozmente. El niño se esforzaba mucho, pero inútilmente. Lo atraparon, posiblemente no lejos del bosque. Todavía alcancé a oir sus súplicas.
Más tarde vi a la muchedumbre regresar al pueblo. Volvían con regocijo, como tras una cacería exitosa. Dos campesinos jóvenes arrastraban al niño de las manos. Lo sabía : dentro de poco, si vivía, lo entregarían a la policia y en mi corazón supe que mi destino, llegado el día, no sería diferente; a pesar de todo, cuando aquella noche apoyé la cabeza en la tierra, me alegré de seguir con vida y poder ver las estrellas entre los árboles. Este sentimiento egoista, que yo sabía que no era puro, me envolvió y me sumergió en un profundo sueño."
MAS COMENTARIOS SOBRE APPENFELD II
De Historia de una vida, (Península 2005)
Durante los días que vagué por los campos y los bosques, aprendí a preferir el bosque a los campos abiertos, los establos a las casas, los inválidos a los sanos, los marginados del pueblo a los aparentemente honestos. De vez en cuando la realidad me desmentía, pero la mayoría de las veces se confirmaban mis sospechas. Con el paso de los días comprendía que los objetos inanimados y los animales eran mis verdaderos amigos. En el bosque estaba rodeado de árboles, plantas, pájaros y pequeños animales. No les tenía miedo. Estaba seguro de que no me tocarían. Con el tiempo me familiaricé con las vacas y los caballos y ellos me ofrecieron un calor que guardo en mí hasta el día de hoy. A veces me parece que no fueron personas las que me salvaron sino los animales que encontré en mi camino. Las horas que estuve en compañía de cachorros de perros, gatos y ovejas fueron las mejores horas en los días de la guerra. Estaba con ellos hasta el anochecer, me quedaba dormido a su lado, y entonces mi sueño era tranquilo y profundo como en el lecho de mis padres. (pág.96)
Fue entonces cuando desarrollé mi desconfianza hacia las palabras. Una corriente fluida de vocablos despierta en mí desconfianza... Prefiero el tartamudeo, el esfuerzo de depurar las palabras y ofrecerte algo interior... Las palabras no tienen la fuerza suficiente para enfrentarse a las grandes catástrofes, son pobres, inadecuadas y mixtifican. Ni siquiera las antiguas plegarias tienen el poder necesario para afrontar la catástrofe. (pág.98-99)
La literatura lleva en su interior todos los elementos de la fe : seriedad, interiorización, melodía y el contacto con los contenidos ocultos del alma... (pág.109)
Un escritor extrae de su interior lo que escribe, y la mayoría de las veces escribe sobre sí mismo; y si sus palabras tienen un significado, es porque es fiel a sí mismo, a su voz, a su ritmo. La generalización y el tema son una consecuencia secundaria de su obra, no lo principal. Yo era un niño durante la guerra, y todo lo que le sucedió a él y en él, continuó durante sus años de adulto : la pérdida de su casa, la pérdida del idioma, la desconfianza, el miedo, los impedimentos al hablar, la extrañeza. A partir de esos sentimientos elaboro mis historias. Sólo palabras adecuadas construyen un texto literario, no el tema. No pretendo ser un emisario, un cronista de guerra ni saberlo todo. Me conecto a los lugares donde estuve y escribo sobre ellos. No tengo la sensación de estar escribiendo sobre el pasado. El pasado en sí es una pésima materia para la literatura. La literatura es un presente en llamas, no en un sentido periodístico, sino porque aspira a otorgar al tiempo una presencia constante. (págs.116-117)
Todo aquel que sobrevivió a la guerra lo hizo gracias a una persona que le ayudó en un momento de gran peligro. No vimos a Dios en los campos de concentración pero sí a personas justas. La antigua leyenda judía según la cual el mundo existe por el mérito de los pocos justos era cierta entonces, como ahora.. Los años del ejército fueron importantes para mí no por haberme inculcado valores nuevos, sino porque me llevaron a los orígenes de mi vida, una vida que había perdido durante la guerra y cuyo recuerdo iba desvaneciéndose, y era como si esa vida resucitara precisamente en el ejército. Allí me di cuenta claramente de que el mundo que había dejado atrás, mis padres, mi hogar, la calle, la ciudad, vivía y estaba arraigado en mí, y todo lo que me sucedía o me iba a suceder estaba ligado al mundo en el que había crecido. En el momento en que lo comprendí, dejé de ser un huérfano que vive atenazado por la soledad propia de los huérfanos y empecé a ser una persona que tiene asidero en el mundo.(págs.130-131)
El individuo, con toda su importancia, no lo es todo. La comunidad lo precede, ya que la comunidad ha creado la lengua, la cultura y la fe. Si el individuo contribuye con su parte a la comunidad, la eleva y se eleva con ella. Un artista que no es capaz de hacer esto no será incluido en la memoria de su pueblo.(pág.149)
En la entrevista de Phillip Roth : El oficio : un escritor,sus colegas y sus obras (Seix Barral 2003)
Crear equivale a ordenar, clasificar, elegir las palabras y el ritmo más adecuados a la obra. Los materiales están tomados de la propia vida , pero lo creado es una criatura independiente. ..La realidad siempre es más fuerte que la imaginación humana. No sólo eso, es que, además, la realidad puede permitirse el lujo de ser increíble, inexplicable, de situarse fuera de toda proporción. Para gran dolor de mi corazón, la obra creada no puede permitirse las mismas libertades. (pág.43)
Aprendí hebreo con muchísimo esfuerzo. Es una lengua difícil, severa y ascética. Un antiguo proverbio dice que el silencio es la cerca que protege la sabiduría. La lengua hebrea me enseñó a pensar, a ser ahorrativo en palabras, a no usar demasiados adjetivos, a no intervenir demasiado, a no interpretar...(pág.47)
De Historia de una vida, (Península 2005)
Durante los días que vagué por los campos y los bosques, aprendí a preferir el bosque a los campos abiertos, los establos a las casas, los inválidos a los sanos, los marginados del pueblo a los aparentemente honestos. De vez en cuando la realidad me desmentía, pero la mayoría de las veces se confirmaban mis sospechas. Con el paso de los días comprendía que los objetos inanimados y los animales eran mis verdaderos amigos. En el bosque estaba rodeado de árboles, plantas, pájaros y pequeños animales. No les tenía miedo. Estaba seguro de que no me tocarían. Con el tiempo me familiaricé con las vacas y los caballos y ellos me ofrecieron un calor que guardo en mí hasta el día de hoy. A veces me parece que no fueron personas las que me salvaron sino los animales que encontré en mi camino. Las horas que estuve en compañía de cachorros de perros, gatos y ovejas fueron las mejores horas en los días de la guerra. Estaba con ellos hasta el anochecer, me quedaba dormido a su lado, y entonces mi sueño era tranquilo y profundo como en el lecho de mis padres. (pág.96)
Fue entonces cuando desarrollé mi desconfianza hacia las palabras. Una corriente fluida de vocablos despierta en mí desconfianza... Prefiero el tartamudeo, el esfuerzo de depurar las palabras y ofrecerte algo interior... Las palabras no tienen la fuerza suficiente para enfrentarse a las grandes catástrofes, son pobres, inadecuadas y mixtifican. Ni siquiera las antiguas plegarias tienen el poder necesario para afrontar la catástrofe. (pág.98-99)
La literatura lleva en su interior todos los elementos de la fe : seriedad, interiorización, melodía y el contacto con los contenidos ocultos del alma... (pág.109)
Un escritor extrae de su interior lo que escribe, y la mayoría de las veces escribe sobre sí mismo; y si sus palabras tienen un significado, es porque es fiel a sí mismo, a su voz, a su ritmo. La generalización y el tema son una consecuencia secundaria de su obra, no lo principal. Yo era un niño durante la guerra, y todo lo que le sucedió a él y en él, continuó durante sus años de adulto : la pérdida de su casa, la pérdida del idioma, la desconfianza, el miedo, los impedimentos al hablar, la extrañeza. A partir de esos sentimientos elaboro mis historias. Sólo palabras adecuadas construyen un texto literario, no el tema. No pretendo ser un emisario, un cronista de guerra ni saberlo todo. Me conecto a los lugares donde estuve y escribo sobre ellos. No tengo la sensación de estar escribiendo sobre el pasado. El pasado en sí es una pésima materia para la literatura. La literatura es un presente en llamas, no en un sentido periodístico, sino porque aspira a otorgar al tiempo una presencia constante. (págs.116-117)
Todo aquel que sobrevivió a la guerra lo hizo gracias a una persona que le ayudó en un momento de gran peligro. No vimos a Dios en los campos de concentración pero sí a personas justas. La antigua leyenda judía según la cual el mundo existe por el mérito de los pocos justos era cierta entonces, como ahora.. Los años del ejército fueron importantes para mí no por haberme inculcado valores nuevos, sino porque me llevaron a los orígenes de mi vida, una vida que había perdido durante la guerra y cuyo recuerdo iba desvaneciéndose, y era como si esa vida resucitara precisamente en el ejército. Allí me di cuenta claramente de que el mundo que había dejado atrás, mis padres, mi hogar, la calle, la ciudad, vivía y estaba arraigado en mí, y todo lo que me sucedía o me iba a suceder estaba ligado al mundo en el que había crecido. En el momento en que lo comprendí, dejé de ser un huérfano que vive atenazado por la soledad propia de los huérfanos y empecé a ser una persona que tiene asidero en el mundo.(págs.130-131)
El individuo, con toda su importancia, no lo es todo. La comunidad lo precede, ya que la comunidad ha creado la lengua, la cultura y la fe. Si el individuo contribuye con su parte a la comunidad, la eleva y se eleva con ella. Un artista que no es capaz de hacer esto no será incluido en la memoria de su pueblo.(pág.149)
En la entrevista de Phillip Roth : El oficio : un escritor,sus colegas y sus obras (Seix Barral 2003)
Crear equivale a ordenar, clasificar, elegir las palabras y el ritmo más adecuados a la obra. Los materiales están tomados de la propia vida , pero lo creado es una criatura independiente. ..La realidad siempre es más fuerte que la imaginación humana. No sólo eso, es que, además, la realidad puede permitirse el lujo de ser increíble, inexplicable, de situarse fuera de toda proporción. Para gran dolor de mi corazón, la obra creada no puede permitirse las mismas libertades. (pág.43)
Aprendí hebreo con muchísimo esfuerzo. Es una lengua difícil, severa y ascética. Un antiguo proverbio dice que el silencio es la cerca que protege la sabiduría. La lengua hebrea me enseñó a pensar, a ser ahorrativo en palabras, a no usar demasiados adjetivos, a no intervenir demasiado, a no interpretar...(pág.47)
MAS COMENTARIOS SOBRE APPENFELD I
El 16-Julio 2010, La Stampa de Turín, publica el discurso que Aharon Appelfeld leyó con motivo de la Milanesiada, en la que recibió el premio "Rosa d´oro". Este discurso venía acompañado de algunas citas de su novela Vía férrea que no voy a transcribir.Haré un extracto de su disertación titulada La paradoja de mi vida, con sus propias palabras.
Nací en 1932, un año antes de la llegada de Hitler al poder. Mis padres eran judios asimilados, partícipes de la lengua y la cultura alemanas: para ellos el judaismo era una especie de anacronismo, del cual lo mejor era mantenerse distanciados. Cuando tenía tres años mis padres hicieron venir de Viena una institutriz, para que mis oidos escucharan la correcta pronunciación que se usaba en la capital. Los judios asimilados estaban seguros de que el régimen de Hitler sería pasajero y que en un año o dos habría desaparecido.La filosofía y la música alemanas, para no hablar de la literatura como máxima expresión cultural de la humanidad, derrotarían a la vulgaridad y la violencia, el expansionismo y la sed homicida.
Nací en la Bucovina, una de las provincias más renombradas del imperio de los Hagsburgo por mérito de su capital, Chernovitz.Distinta de las metrópolis, la provincia había conservado cierto candor, nutrido por la certeza de que la cultura tiene en sí misma la fuerza para salvar al hombre incluso de los demonios que se esconden bajo aspecto humano. Nadie podía imaginar lo que iba a suceder.
En 1941 los alemanes invadieron la Bucovina. Yo tenía ocho años y medio, era hijo único, hablaba alemán sin cometer errores. Iba quedando en claro que nos encaminábamos hacia una tragedia inminente.
Lo que sucedió en los gettos y en los campos es sabido. Mi madre fue asesinada y fuí separado de mi padre. Esa lengua que cultivaba con tanto amor se transformó súbitamente en la lengua de los asesinos.
Escapé del campo, me escondí en los bosques y ( tras su peripecia en el prostíbulo), fuí adoptado por una banda de ladrones ucranianos. Me salvó la vida el ucraniano que me había enseñado nuestra doméstica. En lugar de la exclusiva escuela que había frecuentado, debí aprender de esa escuela de ladrones...Aprendí a hablar poco y nada, a vigilar a mi alrededor, a escuchar. Quizás ese ejercicio sirvió a mi formación como escritor...
La burguesía judia formaba a sus hijos para que fueran médicos, abogados, banqueros. Pero los nazis instalaron como centro de mi existencia mi judaismo "biológico"...
En 1944 la zona donde transcurría mi exilio fue liberada por el ejécito rojo. Tenía 12 años y el ejército me adoptó como peón de cocina...Aprendí pronto a beber vodka, a fumar, blasfemar...
Llegué a Yugoslavia en 1945. Encontré a otros muchachos judíos y abandoné el ejército... Llegamos a las costas de Italia ...me uní a esos prófugos dispuestos a emigrar a Palestina...
Me recibieron en una colonia agrícola que iniciaba a los muchachos de mi edad en las tareas rurales, a la autodefensa y a una nueva lengua, el hebreo....Leía mucho y paso a paso conquisté la lengua. Me fascinaba la lectura de la Biblia. Todos los días copiaba a mano un capítulo y así fuí adquiriendo la melodía de la frase hebrea...
Se dice que el arte de escribir sólo se realiza con la lengua materna. Las excepciones como Conrad, Nabokov y Beckett, confirman la regla. En mi caso la redención fue el lenguaje bíblico...Se adecuaba a las experiencias de mi vida : minimalista, directa, sin manierismos, jamás descriptiva, con escasos adjetivos. Una lengua apta para describir la vida que florece después de la catástrofe, de durezas y absurdos. Mi suerte fue conseguirla. La lengua de mi madre, transformada en la lengua de los asesinos, jamás pudo haber sido mi instrumento musical...
Por el universalismo de la Biblia sigo siendo un europeo. Esa Europa en la que nacieron mis ancestros y los antecesores de mis ancestros y donde yo he nacido, vive y respira en todo lo que escribo. ¿Happy end?. Decididamente no.Para una infancia y adolescencia como las mías y su carga de paradojas, no hay espacio para la felicidad.
En lo profundo de mí anidaban el cinismo, la indiferencia , el desprecio por cualquier tipo de fe. He visto demasiado mal en mi vida para volver a creer en la simplicidad y el candor del ser humano. Milagrosamente, sin embargo, la herencia cultural de mis padres, su amor confiado en el progreso y el universalismo, los cuatro años de trabajar la tierra y otros tantos de estudio de la Biblia me han preservado, y así la imagen de Dios que hay en mí.
Nací en 1932, un año antes de la llegada de Hitler al poder. Mis padres eran judios asimilados, partícipes de la lengua y la cultura alemanas: para ellos el judaismo era una especie de anacronismo, del cual lo mejor era mantenerse distanciados. Cuando tenía tres años mis padres hicieron venir de Viena una institutriz, para que mis oidos escucharan la correcta pronunciación que se usaba en la capital. Los judios asimilados estaban seguros de que el régimen de Hitler sería pasajero y que en un año o dos habría desaparecido.La filosofía y la música alemanas, para no hablar de la literatura como máxima expresión cultural de la humanidad, derrotarían a la vulgaridad y la violencia, el expansionismo y la sed homicida.
Nací en la Bucovina, una de las provincias más renombradas del imperio de los Hagsburgo por mérito de su capital, Chernovitz.Distinta de las metrópolis, la provincia había conservado cierto candor, nutrido por la certeza de que la cultura tiene en sí misma la fuerza para salvar al hombre incluso de los demonios que se esconden bajo aspecto humano. Nadie podía imaginar lo que iba a suceder.
En 1941 los alemanes invadieron la Bucovina. Yo tenía ocho años y medio, era hijo único, hablaba alemán sin cometer errores. Iba quedando en claro que nos encaminábamos hacia una tragedia inminente.
Lo que sucedió en los gettos y en los campos es sabido. Mi madre fue asesinada y fuí separado de mi padre. Esa lengua que cultivaba con tanto amor se transformó súbitamente en la lengua de los asesinos.
Escapé del campo, me escondí en los bosques y ( tras su peripecia en el prostíbulo), fuí adoptado por una banda de ladrones ucranianos. Me salvó la vida el ucraniano que me había enseñado nuestra doméstica. En lugar de la exclusiva escuela que había frecuentado, debí aprender de esa escuela de ladrones...Aprendí a hablar poco y nada, a vigilar a mi alrededor, a escuchar. Quizás ese ejercicio sirvió a mi formación como escritor...
La burguesía judia formaba a sus hijos para que fueran médicos, abogados, banqueros. Pero los nazis instalaron como centro de mi existencia mi judaismo "biológico"...
En 1944 la zona donde transcurría mi exilio fue liberada por el ejécito rojo. Tenía 12 años y el ejército me adoptó como peón de cocina...Aprendí pronto a beber vodka, a fumar, blasfemar...
Llegué a Yugoslavia en 1945. Encontré a otros muchachos judíos y abandoné el ejército... Llegamos a las costas de Italia ...me uní a esos prófugos dispuestos a emigrar a Palestina...
Me recibieron en una colonia agrícola que iniciaba a los muchachos de mi edad en las tareas rurales, a la autodefensa y a una nueva lengua, el hebreo....Leía mucho y paso a paso conquisté la lengua. Me fascinaba la lectura de la Biblia. Todos los días copiaba a mano un capítulo y así fuí adquiriendo la melodía de la frase hebrea...
Se dice que el arte de escribir sólo se realiza con la lengua materna. Las excepciones como Conrad, Nabokov y Beckett, confirman la regla. En mi caso la redención fue el lenguaje bíblico...Se adecuaba a las experiencias de mi vida : minimalista, directa, sin manierismos, jamás descriptiva, con escasos adjetivos. Una lengua apta para describir la vida que florece después de la catástrofe, de durezas y absurdos. Mi suerte fue conseguirla. La lengua de mi madre, transformada en la lengua de los asesinos, jamás pudo haber sido mi instrumento musical...
Por el universalismo de la Biblia sigo siendo un europeo. Esa Europa en la que nacieron mis ancestros y los antecesores de mis ancestros y donde yo he nacido, vive y respira en todo lo que escribo. ¿Happy end?. Decididamente no.Para una infancia y adolescencia como las mías y su carga de paradojas, no hay espacio para la felicidad.
En lo profundo de mí anidaban el cinismo, la indiferencia , el desprecio por cualquier tipo de fe. He visto demasiado mal en mi vida para volver a creer en la simplicidad y el candor del ser humano. Milagrosamente, sin embargo, la herencia cultural de mis padres, su amor confiado en el progreso y el universalismo, los cuatro años de trabajar la tierra y otros tantos de estudio de la Biblia me han preservado, y así la imagen de Dios que hay en mí.
TERTULIA MAYO 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
ALGUNOS COMENTARIOS
Me parece muy buena idea dedicar alguna reunión a Tabucchi, autor entrañable. Se lo merece sobradamente.
Dándole vueltas a la ultima reunión, la de Rosa Chacel y Las memorias de Leticia Valle, se me ocurre que la autora creó una especie de niña superwoman. Inadaptada en su propia casa por sus problemas familiares, pero sobre todo por su afición de lectora precoz. Quiere ser luego una maestra de las labores de aguja, propio de la formación de primeros del siglo pasado, pero asciende de escalón fascinada por Luisa, la burguesa catalana, por lo que se ve , paradigma y meta de la burguesía hispana. (Todavía es Luisa, más que Doña Luisa. Estamos lejos de la comicidad de lo políticamente correcto). Se le cae la baba ante su talento con el piano, pero, más, ante sus vestidos o sus habilidades culinarias, también muy propio de la formación de la mujer de principios de siglo.Pero, ¡ay!, eso no es todo. Quiere absorber, además, las dotes intelectuales y los conocimientos de Don Daniel, ( no Daniel, otra incorrección política). Y esto último, creo, es la gran aportación de la autora. Escrito el libro ahora, estaría desfasado : ninguna borda, todas van a Zara, pocas cocinan y puede que alguna toque el piano..., pero todas leen, van a conferencias y exposiciones, han ido a la universidad y niegan que vean Tele 5. Lo que me resulta menos creíble es que todos esos prodigios Leticia los logre entre los 11-12 años de edad. Es demasiado. Así terminó el pobre Don Daniel... Moraleja : Varones, si os cruzáis con un prodigio semejante, salid corriendo...
La presentación del libro y de la autora por parte de Maite, irreprochable. Has trabajado con ganas...
No estoy de acuerdo con Mari Cruz en que Eilis, la protagonista de Brooklyn, sea adulta y varonil. A mí me parece un retrato femenino espléndido, con sus angustias, indecisiones, ambivalencias sentimentales, voluntad de superación...Y, como en las películas americanas, también los personajes secundarios son magníficos.
Y de lo que estoy más contento es del enriquecimiento de Hermestertulialiteraria, que no hace huelga. Ya sabéis, si os aburrís en Semana Santa, entrad en Hermes. Distracción segura.
César Garzón.
Dándole vueltas a la ultima reunión, la de Rosa Chacel y Las memorias de Leticia Valle, se me ocurre que la autora creó una especie de niña superwoman. Inadaptada en su propia casa por sus problemas familiares, pero sobre todo por su afición de lectora precoz. Quiere ser luego una maestra de las labores de aguja, propio de la formación de primeros del siglo pasado, pero asciende de escalón fascinada por Luisa, la burguesa catalana, por lo que se ve , paradigma y meta de la burguesía hispana. (Todavía es Luisa, más que Doña Luisa. Estamos lejos de la comicidad de lo políticamente correcto). Se le cae la baba ante su talento con el piano, pero, más, ante sus vestidos o sus habilidades culinarias, también muy propio de la formación de la mujer de principios de siglo.Pero, ¡ay!, eso no es todo. Quiere absorber, además, las dotes intelectuales y los conocimientos de Don Daniel, ( no Daniel, otra incorrección política). Y esto último, creo, es la gran aportación de la autora. Escrito el libro ahora, estaría desfasado : ninguna borda, todas van a Zara, pocas cocinan y puede que alguna toque el piano..., pero todas leen, van a conferencias y exposiciones, han ido a la universidad y niegan que vean Tele 5. Lo que me resulta menos creíble es que todos esos prodigios Leticia los logre entre los 11-12 años de edad. Es demasiado. Así terminó el pobre Don Daniel... Moraleja : Varones, si os cruzáis con un prodigio semejante, salid corriendo...
La presentación del libro y de la autora por parte de Maite, irreprochable. Has trabajado con ganas...
No estoy de acuerdo con Mari Cruz en que Eilis, la protagonista de Brooklyn, sea adulta y varonil. A mí me parece un retrato femenino espléndido, con sus angustias, indecisiones, ambivalencias sentimentales, voluntad de superación...Y, como en las películas americanas, también los personajes secundarios son magníficos.
Y de lo que estoy más contento es del enriquecimiento de Hermestertulialiteraria, que no hace huelga. Ya sabéis, si os aburrís en Semana Santa, entrad en Hermes. Distracción segura.
César Garzón.
lunes, 26 de marzo de 2012
MUERE ANTONIO TABUCCHI

PROPONGO LA NOVELA "SOSTIENE PEREIRA" PARA LA TERTULIA DE MAYO
Él lo confesó en alguna entrevista: muy frecuentemente soñaba en portugués. Antonio Tabucchi, el novelista italiano enamorado de Pessoa, de Lisboa, de Portugal y de la lengua portuguesa, murió la mañana de hoy domingo, a los 68 años, de un cáncer en el hospital de la Cruz Roja de la capital lusa, donde será enterrado el jueves, dando tiempo, según explicaba su viuda, a que se acerquen a Lisboa todos sus amigos franceses, italianos y españoles. Los telediarios portugueses, los boletines de radio, las ediciones digitales de los periódicos abrieron durante todo el día con la muerte de un escritor al que consideran suyo. Y su voz, en su perfecto portugués lastrado por su sonoro acento italiano, se colaba en muchas entrevistas que le recordaban y en las que, entre otras cosas, aseguraba que una gran parte de sí mismo era portuguesa. "Tengo una casa en Lisboa, mi mujer es portuguesa, mi familia es medio italiana y medio portuguesa", añadía, como explicación.
Su mitad italiana también se ha emocionado con la noticia de su muerte. No en vano Tabucchi, fue para muchos jóvenes italianos su primera relación sentimental con la literatura. Nació en Pisa en plena guerra mundial y conservó siempre la misma casa de infancia de la Toscana: "Nací el 24 de septiembre de 1943. Aquella noche los americanos empezaron a bombardear Pisa para liberarla de los nazis. Mi padre, subido en una bici, nos trajo a mi madre y a mí hasta aquí, donde vivían los abuelos".
Traducido a 40 idiomas, era el escritor italiano más conocido en el extranjero, el orgullo de una Italia de la que no estaba orgulloso en gran parte por culpa de Silvio Berlusconi. Porque Tabucchi, además de autor de obras inolvidables –Sostiene Pereira, Dama de Porto Pim, Nocturno hindú o Réquiem—, fue muchas cosas más. En Italia, por ejemplo, era notoria su actividad como apasionado de la política y brillante polemista. En los últimos años, su bestia negra –y la de Italia—era Silvio Berlusconi. Su útlimo artículos publicado, que apareció en EL PAÍS coincidiendo con la caída del anterior primer ministro, se titulaba precisamente Desberlusconizar a Italia, que empezaba así: "Los mercados europeos han 'despedido' a Silvio Berlusconi. Es un alivio saber a un monstruo semejante apartado de la vida pública. Pero no será tan fácil desberlusconizar Italia ni erradicar el microbio que ha difundido por toda Europa".
En 2004 obtuvo la nacionalidad de un país al que pertenecía, de hecho, desde hacía muchos años
Siempre supo dónde estaba. En un encuentro en Florencia en 1998, le confió al también escritor Manuel Rivas, que le preguntó, si no se sentía fuera de juego por su desencuentro con la tecnología: "Bueno, ¿sabe usted?, el fuera de juego es una posición que me conviene. En el fondo, todos los escritores están un poco fuera de juego, y sobre todo están fuera de juego los que creen que ocupan el centro del campo…".
Traductor de Pessoa
Tabucchi estudió y tradujo al mayor escritor portugués de todos los tiempos, Fernando Pessoa (1885-1935), al que también convirtió en héroe de ficción en algunos de sus escritos. Pero además se implicó a fondo, como en Italia, en la vida pública portuguesa. El secretario de Estado de Cultura, el escritor y editor Francisco José Viegas, resumió así el sentir de muchos: "Tabucchi no era solo el amigo íntimo de Lisboa, el amigo íntimo de nuestra literatura, el gran divulgador de Pessoa, era el más portugués de todos los italianos". Su novela más conocida, Sostiene Pereira, cuenta la historia de un periodista tristón, solitario y adicto a las omelettes a las finas hierbas de los cafés lisboetas que decide jugársela un día contra la dictadura de Salazar. Tabucchi no limitó su compromiso a la literatura: apoyó explícitamente a Mário Soares en su candidatura a la Presidencia de la República y, posteriormente, se presentó como candidato del Bloco de Esquerda para el Parlamento Europeo. En 2004 obtuvo la nacionalidad de un país al que pertenecía, de hecho, desde hacía muchos años antes, tal vez desde que en su juventud descubriera con asombro la obra de Pessoa y decidiera aprender portugués para poder leer sus libros en su lengua original.
Zita Seabra, responsable de la editorial Quetzal, donde Tabucchi publicó muchas de sus novelas en portugués, ha recordado a la agencia Lusa su conocimiento profundo del alma portuguesa, su rigor a la hora de aprobar las traducciones que se hacían de sus obras en portugués y su "mal genio" cuando la llamaba por teléfono porque el butano se le había acabado o el aspirador había dejado de funcionar.
La Casa de Pessoa de Lisboa le rendirá un homenaje particular: el 2 de abril organizará la lectura del único libro que Tabucchi escribió directamente en portugués, Réquiem. Antes, el jueves, será enterrado en el cementerio dos Prazeres, al norte de Lisboa, donde, en 1935, también fue enterrado Fernando Pessoa.
Artículo publicado en el diario "El País" el día 26.03.3012
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